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Precios de petróleo y el futuro de Petrocaribe

The Huffington Post The Huffington Post 19/10/2015 Otaviano Canuto

2015-10-19-1445282953-3954708-2015092814434593674718892dreamstimemedium_32006880thumb.jpg © Provided by The Huffington Post 2015-10-19-1445282953-3954708-2015092814434593674718892dreamstimemedium_32006880thumb.jpg Otaviano Canuto y Frank Fuentes
En junio de 2005, por iniciativa del fallecido ex-Presidente de Venezuela Hugo Chávez, los gobiernos de Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, República Dominicana, Granada, Guyana, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Venezuela, acordaron la creación de Petrocaribe, un acuerdo de cooperación en procura de fortalecer la seguridad energética en el Caribe y Centroamérica. Actualmente, 19 países forman parte de esta iniciativa regional, incluyendo cinco naciones que se unieron a Petrocaribe luego de su creación: Haití (2007), Nicaragua (2007), Honduras (2008), Guatemala (2012) y El Salvador (2014).
Desde su creación, Petrocaribe ha servido como un importante mecanismo de financiamiento para los países importadores de petróleo en la región. Introdujo un esquema de préstamos para financiar las compras de petróleo producido en Venezuela con condiciones que se ajustan a las fluctuaciones de la cotización del crudo entre rangos de precios preestablecidos. Como resultado, si el barril de petróleo se ubica por debajo de US$ 40, hasta 30% de la factura será financiada por un préstamo a 17 años, con un período de gracia de dos años y una tasa de interés de 2%. Del mismo modo, si el barril de petróleo supera los US$ 40, el periodo de pago se extiende a 25 años, con dos años de gracia y la tasa de interés se reduce a 1%. Los países socios de Petrocaribe pueden también ofrecer bienes y servicios como pago por los envíos de petróleo.
Aún cuando algunos críticos han considerado a Petrocaribe como una herramienta política para aumentar la influencia de Venezuela en la región, el acuerdo ha servido bien a sus miembros. Durante el periodo 2005-2014, un promedio de 32% de la demanda de petróleo de los países miembros fue suplida vía Petrocaribe. A través del acuerdo se facturaron más de 307 millones de barriles de petróleo y se otorgaron casi US$ 28 billones en financiamiento (SELA, 2015). El esquema ha sido crucial para pequeños estados caribeños y gobiernos de la región sin acceso a los mercados de capitales. Por otro lado, las finanzas públicas en algunos países socios han incrementado su dependencia de los subsidios integrados en Petrocaribe, elevando su vulnerabilidad ante una eventual interrupción del acuerdo.
Desafortunadamente, después de una década de operación, la tendencia a la baja en los precios internacionales del petróleo ha exacerbado la ya difícil situación socio-económica de Venezuela, amenazando la sostenibilidad financiera de Petrocaribe. La creciente restricción presupuestaria que enfrenta el gobierno venezolano podría desencadenar una drástica modificación de las condiciones del acuerdo o incluso solicitar un repago inmediato, aunque este mecanismo de crédito solo representa una pequeña fracción de los subsidios de combustible del gobierno venezolano.
¿Es Petrocaribe sostenible con bajos precios de petróleo?
Hasta el momento las condiciones presentes y futuras en el mercado de petróleo se inclinan en favor de un escenario de bajos precios de crudo en los próximos años. Según la mayoría de los pronósticos, los precios del petróleo se proyectan a permanecer en promedio por debajo de los US$ 60 por barril hasta el 2020 (véase Canuto 2015a;2015b). El aumento de la oferta por encima de lo esperado por parte de la OPEP, Rusia y Estados Unidos sigue siendo el principal factor detrás de la baja en los precios.
Los Estados Unidos, de manera particular, ha experimentado un rápido incremento en la producción de gas natural y petróleo de esquisto (en inglés, shale oil), convirtiéndose en el mayor productor individual del mundo. Asimismo, la producción de petróleo estadounidense podría ejercer aún mayor presión a la baja sobre los precios internacionales si el Congreso levanta la prohibición de exportación de petróleo en rigor desde la década de los setentas. En adición, con el histórico acuerdo para limitar el programa nuclear de Irán a cambio de reducir las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y sus aliados, la oferta mundial de petróleo recibirá un impulso adicional de un viejo productor, que retornaría al mercado a los niveles de precios más bajos en los últimos seis años.
En este contexto, Venezuela, cuya economía ya atravesaba una crisis antes de que los precios internacionales comenzaran a caer, sobresale como un caso extremo entre los productores de petróleo. Para 2015 se espera que la recesión económica que aflige esa economía empeore. Se proyecta que la inflación superará los tres dígitos al cierre de año y que el balance de cuenta corriente se tornará negativo por primera vez en casi dos décadas. El hecho de que los ingresos por ventas de petróleo representan más del 95% del total de las exportaciones hace la situación más difícil para Venezuela.
En medio de este panorama sombrío, la posición fiscal de Venezuela se erige como la variable que experimentará el mayor deterioro como consecuencia de la disminución de los precios internacionales del petróleo. Algunas proyecciones estiman que el balance primario del sector público podría alcanzar un déficit de 20 por ciento del PIB en 2015. Los ingresos fiscales de la corporación estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) se han desplomado y el gasto público continúa mostrando una gran rigidez a la baja. De hecho, las autoridades venezolanas han instado públicamente a la OPEP a incrementar los precios a un mínimo de US$ 70 por barril para facilitar sus crecientes presiones presupuestarias. No obstante, la OPEP ha determinado hasta el momento mantener la producción en los niveles actuales (por razones descritas en Canuto 2015a).
La recientes recompras de deuda corroboran la percepción de que las finanzas públicas en Venezuela se encuentran en una precaria situación y que el gobierno está buscando adelantos de pago en efectivo. Primero, la República Dominicana recompró deuda de Petrocaribe ascendente a US$ 4,1 billones con un descuento de 52%, que se tradujo en una reducción de 3.3 puntos porcentuales en el ratio de deuda-PIB de ese país. Más recientemente, Jamaica utilizó US$ 1,5 billones para retirar US$ 3,2 billones en deuda a largo plazo con Venezuela, logrando una rebaja de 12 puntos porcentuales de su relación deuda-PIB en la operación. Otros países, como Belice y Guyana, toman medidas para fortalecer sus defensas ante choques externos, mientras diversifican su demanda de petróleo para reducir su dependencia de Petrocaribe.
Repercusiones en la región de una eventual suspensión de Petrocaribe
A pesar de las perspectivas desfavorables, Venezuela ha reiterado su compromiso de continuar con el suministro de petróleo a través de Petrocaribe. No obstante, las difíciles condiciones macroeconómicas en Venezuela continuarán alimentando los riesgos de una reforma integral o una interrupción del acuerdo para los países miembros. Este es un tema fundamental para los socios de Petrocaribe ya que el efecto de la caída en los precios es más complicado para este grupo de países que para otras naciones.
Sin dudas, la baja en los precios del petróleo ha sido considerada como un regalo del cielo para los países importadores. Durante este período las presiones inflacionarias han bajado y los balances externos han mejorado favoreciendo las perspectivas de crecimiento. A su vez, varios países socios de Petrocaribe han comenzado a enfrentar situaciones difíciles en materia fiscal, ya que muchos utilizan el componente de financiamiento incluido en el acuerdo para apoyo presupuestario. Esto ha sido motivo de preocupación aún cuando los actuales niveles de precio han reducido la factura petrolera en un promedio de 3,8% del PIB en 2015 (ver Cheasty, 2015). Esta situación podría agravarse si esta fuente de financiamiento desaparece o disminuye de manera permanente.
Para los miembros de Petrocaribe, el impacto de la interrupción de este acuerdo difiere entre países. Los gobiernos sin acceso a fuentes alternativas de financiamiento, con bajos niveles de reservas de divisas o sin un mercado de deuda interna que funcione adecuadamente, serían los más afectados. Por otro lado, aquellos países que se han preparado para amortiguar choques externos o tienen acceso a los mercados de capitales, estarán mejor preparados para "capear el temporal".
¿Una nueva alternativa para la seguridad energética de la región?
En un escenario sin financiamiento de Petrocaribe, la región seguiría necesitando de la cooperación de otros productores de petróleo para enfrentar los crecientes retos de la seguridad energética. El costo de la energía en el Caribe es uno de los más altos del mundo, con una alta dependencia de combustibles fósiles y un acceso más limitado a fuentes alternativas de generación de electricidad que la mayoría de los países de América Latina.
La cooperación brindada por Venezuela a través de Petrocaribe ciertamente ha aliviado esta carga para una región altamente vulnerable y expuesta continuamente a desastres naturales. Sin embargo, este significativo nivel de apoyo financiero ha incrementado la dependencia de combustibles fósiles, limitando a su vez los esfuerzos en favor de la diversificación.
Una transición hacia fuentes renovables de energía es fundamental para reducir los costos de producción y fortalecer la sostenibilidad del crecimiento en el Caribe. La región, que cuenta con abundante luz solar y viento, podría convertirse en un importante centro de energías alternativas en el futuro. Ciertamente, ya se han emprendido importantes iniciativas en este sentido, pero las mismas todavía resultan insuficientes.
En la reciente Cumbre de las Américas en Panamá, los Estados Unidos se comprometió a asistir a los países del Caribe en el desarrollo de fuentes de energía renovables. El plan para ayudar a la región busca reducir su dependencia de los combustibles fósiles a través de la iniciativa de Seguridad Energética del Caribe. Este nuevo interés de Estados Unidos en el tema energético parecería una escaramuza tipo "guerra fría" con Venezuela con el propósito de obtener la adhesión de los gobiernos de la región. Esta iniciativa podría ser resultar políticamente atractiva para algunos, pero hasta el momento nada indica que el acceso a financiamiento será un componente de esta propuesta.
Los miembros de Petrocaribe tienen muchas razones para apreciar la cooperación y la solidaridad de Venezuela en la última década, ya que esta iniciativa les ha proporcionado una necesaria asistencia financiera frente a difíciles desafíos a nivel macroeconómico y ambiental. Ciertamente, este acuerdo podría seguir funcionando a pesar de que la economía venezolana experimenta los efectos de una baja en el precio internacional del petróleo baja y sus perspectivas se deterioran. Sin embargo, los riesgos de una interrupción de este mecanismo de financiamiento continuarán en ascenso. Por ende, los países miembros deberían intensificar sus esfuerzos en favor de la diversificación energética y, más importante aún, aprovechar la coyuntura actual para reducir su deuda con Venezuela.
Otaviano Canuto es Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y Frank Fuentes es Asesor Principal del Director Ejecutivo. Todas las opiniones aquí expresadas son propias y no representan las del FMI o de los gobiernos que el Sr. Canuto representa ante el FMI

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