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A la espera: todo River está detrás de la clasificación y de que Alario rompa su maleficio con el gol

logotipo de LA NACION LA NACION 20/08/2017

El grupo por encima del individuo es una premisa fundamental que impone Marcelo Gallardo puertas adentro del vestuario. La frase "siempre juntos, con trabajo y humildad ganamos todos" se impuso como un lema a la hora de afrontar cada partido, cada desafío. Bajo esta creencia, el rendimiento colectivo está por encima de cualquier jugador en Núñez. Por eso no es casual que tanto Lucas Alario como el propio Gallardo no se hagan demasiado eco de la mala racha que atraviesa el delantero, con 895 minutos sin convertir en 10 partidos.

Los primeros pincelazos del joven que llegó desde Santa Fe fueron directo al corazón de hincha millonario. Goles en semifinal y final de Copa Libertadores en los primeros partidos de un jugador que llegó con 22 años -hoy tiene 24- no es una situación habitual. Tras el paso inicial de su carrera en Colón con 12 goles en 60 partidos -tardó 22 en marcar el primero-, el Pipa se convirtió rápidamente en un ícono y una referencia absoluta en el mundo River a base de gritos, pivoteos y festejos. Hoy, aunque acumula un gran promedio de 40 tantos en 80 partidos a lo largo de sus dos años en el club, su estado actual es, al menos, extraño.

"Mientras el equipo gane y las cosas nos salgan bien como grupo, bienvenido sea. Después tengo tiempo en mi casa para machacarme solo, ja. No importa quién haga los goles ni quién sea el protagonista. Obvio que como delantero uno tiene la obligación porque vive de eso. Sé que terminé con una mala racha, trataré de sacarme la mufa en esta pretemporada. Con esta camiseta tenés que demostrar día a día, partido tras partido", decía Alario en el cierre de la pretemporada en Orlando, Estados Unidos. Esta noche, en Mar del Plata, ante Instituto, por los 16vos de final de la Copa Argentina, tendrá una nueva chance para lograr su pequeño objetivo.

Es que al no poder marcar ante Guaraní y Atlas, su último festejo sigue siendo el del 18 de mayo en la victoria 3-2 ante Melgar, en Arequipa (Perú), por la etapa de grupos de la Copa Libertadores. Aquella noche abrió el marcador y luego Mayada y Nacho Fernández pusieron cifras finales. Tras la victoria, River jugó diez partidos y el delantero no logró marcar: pasaron Gimnasia de La Plata (3-0 y un tiro al travesaño), Deportivo Independiente Medellín (1-2 y falló un penal), Rosario Central (0-0), Atlético Tucumán (3-0 y un tiro en el palo), Racing (2-3), Aldosivi (1-0), Colón (0-0), Guaraní (2-0), Guaraní (1-1; empujó el pie de Pinola, quien terminó anotando) y Atlas (3-0).

De esta manera, de los últimos 18 tantos que consiguió el Millonario, Pity Martínez anotó cuatro, Nacho Fernández y Larrondo marcaron dos y el resto se los repartieron entre Mayada, Driussi, Auzqui, Mina, Moreira, Canuto en contra, Maidana, Martínez Quarta, Scocco y Pinola. Más allá de no convertir, Alario repartió tres asistencias: a Driussi y a Auzqui frente a Gimnasia; y a Pity Martínez con Atlético Tucumán.

El delantero que está bajo la mira de Jorge Sampaoli para la selección Argentina busca ser cauto, y lo mismo hace Gallardo, brindando tranquilidad. "No estoy preocupado si él no me muestra preocupación. Como es un jugador de élite, que ha mostrado todas sus cualidades y lo que sufre cuando no hace goles, a mí me interesa más que aporte sus cualidades futbolísticas en función del equipo. Los goles van a venir solos, él lo sabe. Yo hablé con él, cuando el equipo empiece a funcionar de la mejor manera, él va a tener las posibilidades y va a convertir", expresó el DT en diálogo con TyC Sports.

A partir de la partida de Driussi y el cambio del sistema, que mutó de un 4-1-3-2 o 4-4-2 a un 4-3-2-1, el Pipa quedó como única referencia de área y en los dos primeros partidos del semestre se lo notó incómodo. Sin recibir tanto la pelota frente al arco y al contar con escasas ocasiones de gol, ante Guaraní se llevó los flashes por llevarse puesto a Pinola cuando el defensor marcó el 1-1 y frente a Atlas se lució bajándole con el pecho la pelota a Pity Martínez en el primer tanto de la noche salteña. A pesar de todo, inflar la red sigue siendo una cuenta pendiente.

"Él se lo toma con mucha tranquilidad, siempre ha sido un jugador que más allá de ser N° 9 y que vive del gol, ha trabajado mucho para el equipo. Lo que más le interesa es aportar funcionamiento con sus rendimientos individuales. Lo vemos compenetrado en eso, no tanto en si convierte o no. El gol va a llegar por consecuencia y siempre ha marcado en los momentos que el equipo lo necesita", reflexionó Ariel Rojas, transmitiéndole seguridad y confianza pura al hombre de los gritos importantes. River lo espera sin desesperación.

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