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Argentina, ¿un país siempre condenado a las ciclocrisis?

logotipo de Infobae Infobae 14/06/2014 Jorgelina do Rosario
Libro Argenchip Guillermo Oliveto 1170 © Libro Argenchip Guillermo Oliveto 1170 Libro Argenchip Guillermo Oliveto 1170

La Argentina parece entrar y transitar para luego salir de momentos difíciles. Después de la crisis viene la recuperación, el crecimiento, la desaceleración, la recesión y una vez más, la crisis. Ésta es la idea que plantea el libro Argenchip. ¿Cómo somos y cómo pensamos los argentinos?. El especialista en consumo Guillermo Oliveto analiza lo que se denomina como ciclocrisis y se resume en una frase popular: "Acá, cada 10 años pasa algo".

La tesis popular se repasa rápidamente en las últimas cuatro décadas. El "Rodrigazo" de 1975 –durante el gobierno de Isabel Perón-, la hiperinflación tras la vuelta a la democracia, y la crisis de 2001 durante la presidencia de Fernando De la Rúa. Oliveto plantea que la idea de la "ciclocrisis" es un mecanismo reconocido por el colectivo social. "Está en nuestro ADN", sentencia, aunque admite que con la palabra crisis se suelen etiquetar cosas que no son.

En primer lugar, la definición de ciclocrisis está compuesta por las continuidades, y no en el buen sentido. Son aquellos temas que permanecen "no resueltos", como el deterioro de los servicios públicos y la dificultad para acceder a la vivienda propia. El segundo elemento son las repeticiones, tanto de carácter político como económico: la inflación, el valor del dólar, la corrupción y el rol del Estado. "Tenemos un pasado muy presente".

Si bien durante los últimos años la inflación se presenta como uno de los principales preocupaciones económicas, el especialista en consumo destaca un suceso particular de 2012, un "hecho inédito de la era K": la negociación salarial se retrasó tres meses por el quiebre en la relación del gobierno de Cristina Kirchner con Hugo Moyano, entonces líder de la CGT unificada. Fue la primera vez que la sociedad se quedó con los precios nuevos y los salarios viejos, y la inflación irrumpió fuerte en escena. "En la calle se sintió la restricción después de años de abundancia", especifica Oliveto.

Es que la década kirchnerista se destacó por imponer al consumo como motor de crecimiento, y ese retraso salarial dejó una herida en el consumidor argentino. "El daño estaba hecho. La inflación creció entre las preocupaciones de la opinión pública".

Las novedades es el tercer factor que compone a las ciclocrisis. Se presentan como "repeticiones de segundo grado", que introducen un factor de incertidumbre por la necesidad de aprender algo nuevo y cambiar de hábitos. "Durante la última instancia de ciclocrisis registrada para la sociedad argentina en 2012, las novedades fueron dos vinculadas entre sí: las restricciones y los controles". La imposibilidad de ahorrar en dólares no fue tan importante por la cantidad de personas que accedían al billete norteamericano, sino por la necesidad de saber que está disponible.

Para Oliveto, uno de los principales problemas de una crisis que cumple ciclos una y otra vez hace que los argentinos se miren en el espejo del cortoplacismo y transiten por interregnos de felicidad.

infografía delicado equilibrio

¿Se puede cambiar?

La condición de ciudadano-consumidor se destaca con fuerza en el libro de Oliveto. Es que en la sociedad actual, "consumir es un hecho asumido de forma natural" y como tal, se incorpora en el análisis sociopolítico. "Ya no podemos seguir pensando a los votantes por un lado y a los consumidores por otro. No son más realidades escindidas", destacó el especialista en el texto. Y agregó: "Aquellos políticos, candidatos y gobiernos que prometen una mayor capacidad de compra (...) son los que gozan, mientras el intercambio dure, del favor de la opinión pública".

El consumo entró a jugar fuerte en estas ciclocrisis, y tanto el menemismo como el kirchnerismo lo tomaron como una política de Estado. "Se propusieron, y lo lograron, poner nuevamente a la gente en el supermercado, en el shopping, en las casas de electrodomésticos, en la ruta hacia la costa atlántica, y a los más afortunados, en un avión con pasaje ida y vuelta".

Entre 2003 y 2011 hubo un delicado equilibrio en la balanza del poder adquisitivo al enfrentar el consumo con la inflación. Esos años estuvieron marcados por el crecimiento económico, la baja de desempleo, la suba de salarios y los "anabólicos" del consumo, como las ofertas, las promociones y los descuentos. Entre 2012 y 2013, el desequilibrio llegó en marzo, abril y mayo cuando los precios nuevos chocaron con los sueldos viejos.

Pero más allá de estas crisis, Oliveto observa una oportunidad histórica en el futuro de desarrollo con inclusión social. Pero para que dicha oportunidad se haga realidad, plantea que es los argentinos deben "cambiar el chip". ¿Qué significa esto? Romper con el marco mental esa idea de que cada 10 años el país explota. Ser capaces de pensar a largo plazo, construir sobre lo construido para mirar hacia delante. Una tarea que debe llevar adelante la dirigencia política, pero que tiene que "contagiar" a la sociedad.

Argenchip. ¿Cómo somos y cómo pensamos los argentinos?, Guillermo Oliveto, Editorial Atlántida (2014)

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