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Carrió: en busca de una reivindicación en su rol de oficialista crítica

logotipo de LA NACION LA NACION 13/08/2017

Elisa Carrió espera superar hoy el mejor desempeño electoral que tuvo en lo que va de su carrera política. Ocurrió en 2007, cuando cosechó el 37,7% de votos en el distrito que la adoptó como candidata, la Capital. Todas las encuestas la bendicen con un amplio triunfo, que ella capitalizará no sólo como una reivindicación a su trayectoria, sino también como un respaldo de las urnas a su papel de oficialista crítica del Gobierno.

A la líder de la Coalición Cívica y primera candidata a diputada de Vamos Juntos se la ve cómoda en Cambiemos y siente suyo el proyecto político del Gobierno. Sin embargo, si algo no tolera es que se le imponga disciplina partidaria.

Pruebas a la vista, fue implacable en sus críticas contra Daniel Angelici y Silvia Majdalani, dos dirigentes del riñón macrista; logró que a Jorge Macri, primo del Presidente e intendente de Vicente López, no se lo ungiera candidato a senador por la provincia y que se revirtiera la decisión de la Anses de bajar los aumentos de las jubilaciones.

También sacudió a la Casa Rosada cuando aseveró que "todos" en el sistema judicial y político (incluidos sectores del Gobierno) protegen al ex ministro de Planificación Julio De Vido.

Carrió y sus acólitos interpretarán el triunfo en las urnas como un espaldarazo a su rol crítico dentro del oficialismo.

Como diputada oficialista acompañará al Gobierno desde el Congreso pero advierte: en la Argentina rige la república y la división de poderes.

Y considera que ella, junto a Emilio Monzó (Pro), presidente de la Cámara de Diputados, y Mario Negri (UCR), presidente del interbloque de diputados oficialistas, encarnarán el contrapeso político de Cambiemos desde el Congreso.

"Difícilmente Carrió acepte de buenas a primeras proyectos del Gobierno que promuevan el ajuste", advirtió un importante dirigente de la sociedad gobernante.

Hasta ahora, la convivencia política funcionó. El presidente Macri y Carrió supieron tejer una relación de mutuo cariño y respeto. Hoy, de hecho, almorzarán juntos en la quinta que Macri posee en la localidad de Malvinas Argentinas, una costumbre heredada de la elección de 2015.

Otro protagonista ineludible de los festejos esta noche será Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno porteño, quien se valió de Carrió para intentar neutralizar a su principal rival en la ciudad, Martín Lousteau (Evolución).

A cambio, la candidata se benefició de la alta imagen que goza la gestión de Rodríguez Larreta en la ciudad. Jamás lo admitirá en público, pero una de las mejores noticias que espera recibir el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires es que Lousteau salga tercero detrás del kirchnerismo.

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que el triunfo previsible de Carrió en estas elecciones primarias y en las generales de octubre deparará una paradoja: difícilmente esa victoria le alcance para renovar las ocho bancas de la Capital que Cambiemos pone en juego en estas elecciones legislativas. De esas ocho bancas, dos pertenecen a la Coalición Cívica; cinco a Pro y una a la UCR.

Igualmente la líder de la Coalición Cívica saldrá ganadora: si las encuestas se plasman en la votación de octubre, esa fuerza obtendrá tres bancas por la Capital, cosechará otras tres por Buenos Aires y una por Santa Fe, respectivamente. Ergo, duplicará su bloque en la Cámara de Diputados, de cinco integrantes a diez. De ser así, quedará demostrado que la sociedad con Macri le será por demás redituable a Carrió.

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