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Conteo parcial: PRI gana por tres puntos en Estado de México

logotipo de Associated PressAssociated Press 05/06/2017 Por MARÍA VERZA, Associated Press

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El único confeti de celebración por la aparente victoria del Partido Revolucionario Institucional en el Estado de México aparecía el lunes en un tuit de su candidato, Alfredo del Mazo. En el hotel donde se recibieron los resultados la noche del domingo, la emoción era escasa.

El partido del presidente Enrique Peña Nieto podría mantenerse en el poder en el estado más poblado y de mayor influencia política y económica del país si se confirman los resultados parciales de las elecciones del domingo, que le dan casi tres puntos de ventaja, pero la victoria tiene un regusto amargo.

Su principal contrincante, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), desconoció las cifras, denunció irregularidades y pidió la revisión de todo el proceso de conteo en unos comicios considerados clave de cara a las presidenciales de 2018.

Los analistas consideran que, de confirmarse el triunfo, ganar por una ventaja tan pequeña en un estado donde ha gobernado ininterrumpidamente durante 88 años, aunque pueda suponer un leve respiro, implica un mal escenario para un PRI —que está viendo un desfile de exgobernadores encarcelados por corrupción—, y también para un presidente que está en los niveles más bajos de popularidad desde que se tiene registro. Los resultados en los otros tres estados donde se votó el domingo apuntaban, además, en el mismo sentido.

Con el 97% escrutado, Del Mazo tenía 33,7% de los votos (1,9 millón de sufragios) frente al 30,8% de la aspirante de Morena, Delfina Gómez, que contabilizaba 1,7 millón votos. Los resultados definitivos se esperan el miércoles.

En las últimas votaciones de 2011, el PRI ganó con el 61,9% del electorado y más de tres millones de votos. En las anteriores, de 2005, el actual presidente Peña Nieto se impuso como gobernador con el 47,5% y 1,8 millón de sufragios.

La participación superó el 52 %, seis puntos más que la de 2011 y casi diez por encima de las de 2005, un dato que sorprendió después de una jornada marcada por las denuncias cruzadas de compra de votos y de diversos actos y llamadas intimidatorias que pretendían que la gente se quedara en su casa.

El líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, no aceptó la derrota, pidió una revisión “casilla por casilla” de todo el proceso y acusó al PRI de estar “alterando” actas a su favor, un proceder que calificó de inmoral y corrupto.

López Obrador, dos veces candidato a la presidencia y que aspira a una tercera postulación en 2018, aseguró que su movimiento no aceptará “ningún fraude electoral" como los que denunció en las presidenciales de 2012 y, sobre todo, en las de 2006 frente a Felipe Calderón.

“Tenemos la razón, ganó la maestra Delfina y lo vamos a probar", sentenció.

Del Mazo, sin embargo, presumía el lunes del "trabajo responsable" realizado en estas elecciones por parte de todos. “No hay duda de los resultados, hoy en día la democracia es así", dijo a Televisa.

Pocos comparten su parecer. El analista político Raymundo Riva Palacio consideró que la “pírrica” victoria del PRI quiere decir que "ni su maquinaria, ni su prestigio, ni su franquicia" tienen ya fuerza porque se enfrentó con recursos federales, un candidato de una familia de gobernadores -y primo lejano del presidente- y mucha guerra sucia a un partido nuevo y una candidata desconocida hace ocho meses.

Este resultado muestra "un enorme malestar contra el PRI" y es un "muy mal escenario" tanto para este partido como para el presidente Peña Nieto, agregó Riva Palacio. "Hoy hubo un cambio cualitativo en el electorado" que, además, tuvo un nivel de participación solo habitual en las elecciones presidenciales.

Y para el investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) José Antonio Crespo el PRI se impuso como pudo y así “no se va a ganar prestigio ni va a recuperar la credibilidad que se ha perdido, al contrario, el PRI insiste en jugar sucio, en no importarle la democracia”.

La aspirante del Partido Acción Nacional (PAN) a gobernadora del Estado de México, Josefina Vázquez Mota, llegó incluso a abogar por reformar todo el sistema político tras denunciar el "uso desvergonzado" de los recursos federales, dádivas y amenazas en unas elecciones sin "autoridades imparciales" y que han hecho que "la gente confíe cada vez menos en los políticos”.

Además del mandatario del Estado de México, el domingo se votó para gobernador en Coahuila (norte), donde el PRI retuvo el poder con una ventaja del 1,5% (ya con el 100% escrutado), y en Nayarit (oeste), donde casi al 97% del conteo se impuso la coalición formada por el derechista PAN y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) con casi 12 puntos de ventaja. Esta alianza también ganó ampliamente en la elección de alcaldes en Veracruz.

El PRI ha dominado la política mexicana desde 1929 y aunque fue sacado de la presidencia en 2000 durante dos sexenios, recuperó el poder con Peña Nieto en 2012. Ahora, sin embargo, se enfrenta a las presidenciales de 2018 controlando menos estados que nunca y en un país donde el poder de los gobernadores es muy grande y la violencia del crimen organizado aumenta.

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Los periodistas de AP Peter Orsi y Mark Stevenson desde Ciudad de México y Rebeca Blackwell desde Toluca contribuyeron a esta nota.

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