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Cristina, el deseo de regresar como la voz del descontento

logotipo de LA NACION LA NACION 13/08/2017

Si Cristina Kirchner ganara las elecciones en la provincia de Buenos Aires quedaría, independientemente de sus planes, en la línea de largada de la carrera presidencial para 2019. La ex presidenta intentará borrar esa clave de lectura de los resultados de hoy. El objetivo es erigirse en el canal de expresión del voto castigo contra el gobierno de Mauricio Macri. Lo demás llegará por añadidura.

La estrategia, inaugurada en el lanzamiento de Unidad Ciudadana (UC) en el estadio de Arsenal, parte de la idea de que la receta para que Cristina rompa su techo electoral es reconfigurar el escenario político. Para eso, Cristina necesita ganar estas elecciones. La fórmula elegida es que no sean vistas como la "tercera vuelta" de 2015 ni la primera de 2019, sino como un plebiscito de la gestión de Cambiemos. A eso apuntó toda la campaña, profesionalizada como nunca antes.

Ese intento de reconfigurar el escenario, primer paso para construir una nueva mayoría, se complicaría con una derrota electoral. "Lo que no implica que vaya a dar un paso al costado" en la discusión de cara a 2019, advierten en su entorno. Con la fuerza que le quede, encarnará la oposición más dura al Gobierno desde el Senado, mantendrá su cuota de poder.

En el círculo más cercano a la ex presidenta son optimistas. Con encuestas que le dan entre 3 y 4 puntos de ventaja, esperan que el resultado confirme la vigencia política de Cristina. "Cuando perdimos el ballottage decretaron la muerte del kirchnerismo. El 9 de diciembre [de 2015], cuando llenamos la Plaza [de Mayo], dijeron que éramos un grupo reducido de fanáticos. Después, que no podíamos pasar el 25 por ciento. Y ahora estamos cerca de ganar las elecciones en el principal distrito del país", analizó un cristinista, en diálogo con LA NACION.

Aunque es un tema vedado en la campaña, cerca de la ex presidenta ya imaginan cuál sería la receta para transformar ese eventual triunfo legislativo en un proyecto presidencial. Uno con posibilidades de victoria, a diferencia de lo que fue el intento de Carlos Menem en 2003.

Como hizo hasta ahora, la ex presidenta intentará extender las fronteras de su electorado, llegar no sólo a los fieles. No a partir de un acuerdo de organizaciones ni de dirigentes, sino por medio de un discurso que interprete el estado de ánimo de los perdedores del modelo actual. Ése es el universo que procura reconquistar Cristina. De ahí su cambio de estilo y hasta de estética personal. Durante toda la campaña no levantó la voz y evitó las confrontaciones directas. Se mostró cerca de los que sufren los efectos de la política económica y habló sólo de temas que le permitieran reforzar el vínculo con esos sectores.

La ex presidenta prestará atención a que la estrategia de campaña no quede desdibujada esta noche, en el búnker, ante un eventual triunfo. El grito de "vamos a volver" pondría en entredicho el discurso acerca de que no se discute 2019. Además, en el comando de UC creen que si la diferencia es escasa, el resultado podría darse vuelta en octubre. "Si no sacamos 5 puntos de ventaja, va a ser muy complicado sostenerlo", dijo a LA NACION un dirigente influyente del cristinismo. Por eso, el pedido de Cristina fue actuar con "responsabilidad y humildad" después de las PASO.

Un buen resultado en la provincia tendría además efectos concretos en la dirigencia política. Quedó demostrado con los intendentes bonaerenses, recuerdan en el entorno de la ex presidenta: "Algunos de los que decían que Cristina era el pasado terminaron apoyando cuando vieron las encuestas". La idea es que aquello que no lograron ordenar los dirigentes terminará por ordenarlo el voto. Buena parte del peronismo que resiste el liderazgo de Cristina bajará la guardia, dicen en UC, donde también tienen una respuesta a la pregunta sobre el techo electoral de Cristina: "Los techos no existen. Macri también tenía techo y mirá cómo terminamos".

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