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Cristina y Macri, juntos en una Catedral con mayoría oficialista

logotipo de LA NACION LA NACION 26/05/2014 Jaime Rosemberg - La Nacion

Una mirada cómplice con sonrisas incluidas al comienzo. Un largo, formal y algo frío apretón de manos al final. El tedeum en la Catedral Metropolitana fue la excusa formal para que Cristina Kirchner y Mauricio Macri volvieran a encontrarse y reafirmar su buena sintonía.

Y aunque tal vez los rumores sobre un acuerdo entre ambos hayan impedido algún gesto de cercanía mayor, kirchneristas y macristas demostraron ayer por medio de saludos, charlas y hasta bromas que la relación entre ambos pasa por uno de sus mejores momentos.

Durante las más de dos horas que compartieron en la celebración religiosa del 25 de Mayo , la amabilidad entre referentes del gobierno nacional y del porteño fue moneda corriente. Fue el propio Macri quien, un minuto antes del mediodía, caminó unos tres metros para saludar a sus eventuales contendientes por la Presidencia, los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires) y Sergio Urribarri (Entre Ríos); el ministro de Transporte, Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, ubicados detrás del sitio reservado para la Presidenta. La vicejefa de gobierno, María Eugenia Vidal, y el ministro de Educación, Esteban Bullrich, fueron otros de los que saludaron a los kirchneristas, mayoría absoluta en la conmemoración de la fecha patria. El ministro de Educación, que llegó casi una hora antes que Macri y la mitad de su gabinete, conversó largo rato con su par nacional, Alberto Sileoni, pero también con la diputada Juliana Di Tullio y hasta con el ministro de Defensa, Agustín Rossi, que saludó con un "¿que tal, campeón?" al pequeño hijo del ministro.

La mezcla de macristas y kirchneristas hizo aún más patente la ausencia del resto de la oposición en la Catedral. Ni Sergio Massa ni los presidenciables de UNEN en sus distintas vertientes estuvieron en la conmemoración porteña, y sólo el titular de la AGN, Leandro Despouy (de filiación radical), compartió la fila con ultrakirchneristas como Carlos Kunkel y José María Díaz Bancalari. "¿Qué hacen de este lado? ¿Ya se pasaron con nosotros?", le gritaban varios ministros macristas (Daniel Chaín era de los más efusivos) a Kunkel, ubicado un par de filas más atrás, quien respondió con una sonrisa.

Los que sí dijeron presente fueron algunos dirigentes cuestionados del Gobierno. El general César Milani, por ejemplo, se ubicó en el sector más alejado y muy serio compartió fila con el actor Gerardo Romano. Cerca de ellos, otros dos kirchneristas polémicos: el ex piquetero Luis D'Elía y la líder de Tupac Amaru, Milagro Sala.

El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, también eligió el bajo perfil y se mantuvo lejos de la Presidenta. Todo lo contrario del vicepresidente, Amado Boudou, también salpicado por el escándalo Ciccone, que se abrazó con el líder cegetista Antonio Caló y el ministro de Economía, Axel Kicillof, dentro de la Catedral, y se dio un "baño de multitudes" al salir de allí, cuando saludó a los militantes de Unidos y Organizados agolpados en la reja más cercana.

La cercanía de la prensa pareció asustarlo. De inmediato, y aun a riesgo de arruinar su traje, el vicepresidente saltó la valla y corrió hacia la Casa Rosada. Más tranquilos, el senador Aníbal Fernández y Randazzo se quedaron largo rato con periodistas, en la puerta del templo mayor de Buenos Aires.

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