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Cuando ya nadie se acordaba de él, Berlusconi resurge de sus cenizas políticas

logotipo de LA NACION LA NACION 22/08/2017
Silvio Berlusconi, ex primer ministro italiano © LA NACION Silvio Berlusconi, ex primer ministro italiano

ROMA.- Está mucho más flaco -gracias a una dieta y mucho fitness-, se hizo algunos retoques -ostenta un rostro más distendido- y se prepara para el gran retorno. Aunque aún espera que la Corte europea de Derechos Humanos de Estrasburgo dictamine si puede ser candidato, o no -ya que pesa sobre sus espaldas una condena por fraude fiscal-, Silvio Berlusconi ha regresado al escenario político italiano. Y nadie duda de que tendrá un papel decisivo en las elecciones generales que tendrán lugar en marzo o abril del año que viene, en las que la centroderecha -en los últimos años "huérfana" de su líder máximo y golpeada en las urnas- espera recompactarse y volver al poder.

"Más allá de la sentencia de Estrasburgo, con o sin mi nombre sobre la boleta electoral, voy a estar en primera línea con mi cara, mis palabras, mis ideas, en la campaña electoral de Forza Italia", suele asegurar ahora el ex primer ministro, que, luego de un largo período de silencio, en los últimos meses reapareció en los medios.

Pese a sus 80 años y la seguidilla de escándalos sexuales y judiciales que marcaron su carrera, el magnate, que muchos consideraban muerto políticamente, ha resurgido de sus cenizas. Fundador del coloso televisivo Mediaset y hasta hace poco dueño del club Milan, Berlusconi apareció como un outsider de la política italiana en 1994. Entonces su flamante partido, Forza Italia, ganó las elecciones aliándose con la Liga Norte y otro partido de derecha. Desde entonces, fue varias veces diputado y cuatro veces jefe de gobierno de la península. Con 3340 días en el poder, se convirtió en el primer ministro más longevo de la Italia republicana.

Amado u odiado por la opinión pública, considerado por muchos el culpable de la debacle actual del país -estancado económicamente-, pero muy carismático, Berlusconi desapareció dramáticamente del mapa en noviembre de 2011. Noqueado más por la crisis económica que casi lleva a Italia a la bancarrota que por sus noches de "bunga-bunga", se vio obligado a renunciar como primer ministro, presionado por los mercados y por sus socios europeos, en medio de la humillación de los abucheos de la gente. Fue sucedido por un gobierno técnico.

Entonces hubo analistas que, al destacar que ya no tendría un escudo judicial, certificaron el fin de Berlusconi. En octubre de 2012 fue condenado a cuatro años de prisión por fraude fiscal, pena que, por su edad, expió yendo a hacer trabajos sociales a un centro de ancianos. Ya alejado de las famosas fiestas de Palazzo Grazioli, en pareja estable con Francesca Pascale, 48 años menor que él, en marzo de 2015 fue absuelto en el denominado caso "Ruby", en el que estaba acusado de incitar a una menor a la prostitución y de abuso de poder. Esa sentencia marcó el principio de la increíble resurrección del Cavaliere. Aunque aún nadie sabe si ahora podrá ser candidato -ya que se encuentra inhabilitado para acceder a cargos públicos debido a su condena-, Berlusconi apuesta a volver a dominar la escena política como "patrón" máximo de Forza Italia.

Su inmortalidad política quedó confirmada a fines de junio pasado cuando, gracias a su reaparición, la centroderecha logró un importante avance electoral. La renovada alianza entre su partido, Forza Italia, y la Liga Norte cosechó el triunfo en 16 de las 22 grandes ciudades italianas que celebraban comicios. Entre los éxitos se anotó la conquista de Génova, ciudad gobernada por la izquierda desde hace más de cincuenta años.

Después de semejante éxito, el Cavaliere lanzó un mensaje fuerte y claro: "Sono tornato" ("He vuelto"). "Italia es un país moderado y, si nos mantenemos unidos, podremos ganar las próximas elecciones y volver al gobierno. Para lograrlo, ya estoy preparando un programa con el que quiero convocar a esa unidad política", anunció.

Con este objetivo y con la mira puesta en las elecciones regionales que habrá en noviembre en Sicilia, Berlusconi optó por un perfil bajo y sobrio. Se mantuvo alejado de las fiestas que solían rodear Villa Certosa, su famosa mansión de Cerdeña. Luego de haber sido operado del corazón en junio de 2016, prefirió encerrarse una semana en un famoso spa de Merano, en la región del Alto Adige, para ponerse en forma. Y se quedó en Arcore, su mansión de las afueras de Milán. Desde allí, sus máximos colaboradores aseguran que Berlusconi, que volvió a su peso perfecto y se entrena todas las mañanas, trabaja a diario y "ya se siente en plena campaña electoral".

La resurrección de Berlusconi ha sido posible gracias al caos de la centroizquierda, lacerada por peleas internas desde la derrota del ex premier Matteo Renzi en un referéndum en diciembre pasado. Dividida como nunca, esta fuerza se encuentra enfrentada al Movimiento Cinco Estrellas, del cómico Beppe Grillo, antisistema y populista, que se ha convertido en el primer partido italiano.

Aunque es un hecho que el Cavaliere ha regresado a la política, está por verse si podrá realizarse su objetivo de liderar a una nueva y compacta coalición de centroderecha.

"Aún es todo muy incierto. La gran pregunta es si es posible que haya una verdadera alianza entre Berlusconi y el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini", dijo a LA NACION Michele Bellini, analista político.

"Pero, para quien pensó que Berlusconi había terminado su carrera -concluyó-, es muy interesante ver que, pese a todo, sigue vivito y coleando, y que no muere nunca."

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