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Del desgano a la capacidad de recuperación, la versión desconcertante de Del Potro

logotipo de LA NACION LA NACION 15/08/2017

Hay dos versiones de Juan Martín del Potro en 2017. Y una no tiene nada que ver con la otra. Un modelo, el más alarmante y repetido en la temporada, es aplacado, errático y hasta desganado. El otro, el menos visto desde que el tandilense volvió al circuito en febrero en Delray Beach, es relativamente auspicioso y confiable.

Las dos versiones conviven en ese espigado cuerpo de más de dos metros (aunque por cierta coquetería diga que mide 1,98 metro) y desconcierta, inclusive, en el mismo partido. Así sucedió en la primera rueda del Masters 1000 de Cincinnati. Del Potro superó al checo Tomas Berdych por 3-6, 7-6 (7-1) y 6-0, en 1h55m. El argentino se instaló en la segunda rueda (se medirá con el estadounidense Mitchell Krueger, de 23 años, 244º del ranking, proveniente de la clasificación) y, en un torneo que sufrió la baja de muchas raquetas valiosas (Roger Federer, Andy Murray, Novak Djokovic, Stan Wawrinka, Marin Cilic, Milos Raonic y Kei Nishikori), posee una valiosa oportunidad de avanzar en el cuadro y empezar a recuperar, en parte, la confianza extraviada. Claro que para ello deberá exhibir otra actitud que la expuesta ante Berdych, el actual número 15 del tour, que también acarrea un año opaco.

Del Potro, que continúa viajando sin entrenador -pese a que en Wimbledon había afirmado tener uno "apalabrado" para la gira sobre cemento-, protagonizó una suerte de primera parte del partido preocupante. Durante aproximadamente un set y medio, lució estático, sin explosión en los tiros ni espíritu para luchar, fastidioso y totalmente desdibujado. Parecía, una vez más, con pocas ganas de estar compitiendo. Pegando el revés con slice muy flotado (lo que le dejaba el tiro fácil a Berdych), enganchando varias pelotas con el drive y hasta equivocándose con el saque, el arma que tantas veces lo ayudó en su rica carrera (de hecho, finalizó el encuentro con siete doble faltas).

El actual 30º del ranking suele tener una conducta parsimoniosa en los partidos. Su lenguaje corporal está muy lejos de la euforia o de la excitación. Del Potro intenta no brindarle ningún tipo de información al rival de turno y mayormente se muestra serio. Pero frente a Berdych (récord de 33 victorias y 16 derrotas en el año; sin títulos) su expresión fue, durante muchos momentos, alarmante. Pareció desganado, mentalmente ausente.

Fue el propio Berdych el que le dio vida a Del Potro. Porque si bien el tandilense insinuó pequeñas buenas intenciones en el arranque del segundo parcial y hasta le rompió el servicio al checo, éste le quebró el saque en el noveno game (4-5) y parecía que sólo con el impulso terminaría de definir la victoria. Pero desde el tie-break del segundo set y hasta el final del partido, el europeo se hundió en la depresión deportiva. Fue demasiada ventaja la que dio Berdych ante un jugador como Del Potro que, más allá de su pobre presente, tiene categoría y memoria.

"Mentalmente empecé a pelear el partido mucho más a partir del segundo set", reconoció Del Potro, en Cincinnati. La duda que se plantea es: ¿por qué no lo hizo antes? ¿Y por qué en Washington y en Montreal, los torneos sobre superficie dura previos a Cincinnati, también mostró grandes lagunas? Difícil saberlo. Pero, sin dudas, llama la atención. Porque Del Potro, hasta en los momentos de mayor limitación física, siempre peleó los partidos, aunque luego los perdiera. Es más, Franco Davin y Martiniano Orazi, el entrenador y el preparador físico del argentino durante más de siete años (terminaron el vínculo a mediados de 2015), siempre destacaron esa virtud del tenista. Torneos y partidos ganados en medio de tormentos por enfermedades o problemas personales, son parte del repertorio del campeón del Abierto de los Estados Unidos 2009. Por ello llama la atención cuando en su mirada no hay fuego, cuando parece darle lo mismo ganar que perder. Su esencia no es esa.

Cerca de cumplir 29 años y después de una temporada épica, Del Potro tiene todo como para seguir dejando su huella. Claro, debe mostrar sólo una versión y no es precisamente la de este 2017.

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