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Desactivan un paro en el aeropuerto de Barcelona con la Guardia Civil

logotipo de LA NACION LA NACION 15/08/2017

MADRID.- Hasta ahora, nunca había pasado: la Guardia Civil se hizo cargo ayer de la seguridad en el aeropuerto de Barcelona, que, de ese modo, recobró la normal operatoria luego de 20 días de huelga por parte de los responsables del acceso de pasajeros.

Así, con esa controvertida decisión, se conjugaron varias consecuencias impensadas.

Por un lado, a la Asociación de Controladores le ocurrió lo peor que le puede pasar a un sindicato. Esto es: que nadie se dé cuenta de su protesta. "Esto es inaudito. Nos están cercenando el derecho de huelga", bramó Cristina Antoñanzas, de la central sindical Unión General de Trabajadores (UGT).

Por el otro -y más impensado aún-, la coincidencia del gobierno español y del independentista de Cataluña, que lidera Carles Puigdemont, en respaldar y adoptar la medida. "Ha sido un éxito. Agradecemos al gobierno su ayuda", sostuvo Josep Rull, responsable del área de Territorio y Sostenibilidad del gobierno autonómico.

En plena temporada turística, el reclamo de aumento de sueldo de los controladores de seguridad había sumido en el caos la estación de El Prat, tal como se conoce el segundo aeropuerto de este país.

Desde Barcelona operan vuelos directos a Buenos Aires de Aerolíneas Argentinas y de la económica Level. Según recogió LA NACION, los servicios se prestaban ayer normalmente. En forma paralela a la controvertida decisión de colocar guardias civiles donde antes había operadores de seguridad y de control de equipajes, se espera que en los próximos días se dictamine una conciliación obligatoria para terminar con el conflicto de fondo.

"Si no, dejaremos los guardias civiles todo lo que haga falta", amenazaron fuentes familiarizadas con el conflicto. El gobierno catalán no se quedó atrás y también movilizó a sus efectivos regionales, los llamados "mossos de escuadra".

"En sólo media hora hemos restablecido el orden en El Prat", se ufanó ayer el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna. El funcionario aseguró que no se trata de cercenar el derecho de huelga, sino de "garantizar la seguridad" del importante aeropuerto. Tras días de caos, largas colas y cancelaciones, ayer operaron con normalidad el millar de vuelos que se programaron en la terminal aérea.

Si bien el conflicto dio paso a una inesperada armonía entre los gobiernos de Madrid y Barcelona, los recelos siguen.

La administración de Mariano Rajoy convocó para mañana una reunión extraordinaria de su gabinete. El motivo declarado es la evaluación de la crisis en El Prat y su futuro encauzamiento.

Para muchos, la sorpresiva convocatoria permitirá también tener el gabinete reunido al mismo tiempo en que el Parlamento catalán tiene previsto evaluar los pasos para convocar un eventual referéndum independentista.

No está claro que ese paso vaya a darse. Pero si ocurre, "la reunión de ministros es la excusa perfecta para tener todo listo para una eventual respuesta" a Cataluña, dijeron a LA NACION analistas locales.

Como medida extrema, la intervención de la Guardia Civil en pleno conflicto gremial se acordó cuando éste llevaba ya veinte días de paros y medidas de protesta y amenazaba con convertirse en "huelga generalizada y por tiempo indeterminado" a partir de ayer.

No sólo eso. Al ser Barcelona puerta de entrada para buena parte del turismo europeo, la crisis se había instalado ya con prevenciones y denuncias en numerosos medios del continente.

"Cuidado con ir a El Prat", fue una advertencia que se repitió en medios de Gran Bretaña, Francia y Alemania, principales aportantes de la corriente turística. Pero no sólo eran advertencias para los usuarios, sino también denuncias sobre las "paupérrimas condiciones de trabajo" para el personal de un aeropuerto que es cabecera de turismo y que recibe más de 40 millones de visitantes al año.

"Cuesta creer que con semejante volumen de negocio los operadores de seguridad ganen sueldos que no llegan a los 1000 euros y trabajen con una presión horaria muy intensa", señalaron notas en medios del continente.

El conflicto derivó en largas esperas, incertidumbre y maltrato a turistas, lo que se suma a la hostilidad que se viene denunciando en esta temporada.

Critican las vacaciones del canciller

El canciller español, Alfonso Dastis, recibió ayer críticas y pedidos de explicaciones por parte de la oposición en España debido al uso de alojamiento y autos públicos durante sus vacaciones en Ecuador.

Dastis y su familia se alojaron durante las vacaciones en la residencia del embajador de España en Ecuador y usaron vehículos de la legación, pese a que el viaje era privado, turístico y carecía de agenda oficial.

El Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó ayer que el jefe de la diplomacia española viajó invitado por el embajador de España en el país sudamericano, Carlos Abella y de Arístegui, y que usó el auto oficial "por razones de seguridad".

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