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Ecuatorianos definen su futuro en segunda ronda electoral

logotipo de Associated PressAssociated Press 31/03/2017 Por GONZALO SOLANO, Associated Press

QUITO (AP) — Quien resulte vencedor en la segunda vuelta electoral del domingo en Ecuador tendrá ante sí un escenario complejo: un déficit presupuestario, una abultada deuda y su principal producto de exportación, el petróleo, estancado en los 40 dólares por barril.

Las encuestas apuntan a que el balotaje será cerrado. El candidato oficialista Lenín Moreno, que ganó con comodidad la primera vuelta pero no logró el porcentaje exigido por ley, vencería por un estrecho margen al banquero de derecha Guillermo Lasso.

Los dos postulantes cerraron sus respectivas campañas en sus ciudades de origen horas antes de la medianoche del jueves, cuando iniciará el silencio electoral y la ley seca que impedirá consumir licor desde el viernes y hasta el mediodía del lunes.

En el sur de Quito, el postulante oficialista, ante miles de seguidores, dijo: "este domingo no sólo vamos a elegir un presidente o un vicepresidente; vamos a elegir el futuro de nuestras familias, vamos a elegir entre un país para un puñado de gente... con paquetazos, con privatizaciones, o un gobierno para todos".

En Guayaquil, Lasso estuvo ante sus simpatizantes en el mayor coliseo de la ciudad, donde aseveró que su futuro gobierno buscaría el cambio "que es libertad, valores, respeto y contar con todos los 16 millones de ecuatorianos y poder gritar todos juntos '¡Qué viva un Ecuador libre!'. Por eso queremos cambios, democracia, libertad y prosperidad".

El gobierno de Rafael Correa, en el poder desde hace 10 años, se caracterizó por la abundancia de recursos económicos gracias a los altos precios del petróleo, lo que le permitió reconstruir la extensa red vial y realizar obras de infraestructura como centrales hidroeléctricas, escuelas y hospitales.

Pero durante su mandato también modificó la constitución, demolió a los partidos políticos tradicionales e impidió el derecho a la organización y a la protesta, lo que según los gremios facilitó el despido de muchos empleados públicos y privados.

Sus políticas populistas le granjearon al apoyo de la mayoría de los ecuatorianos, pero cuando la cotización del petróleo cayó la caja fiscal entró en un proceso de iliquidez que se mantiene y que se ha sentido especialmente en los retrasos en el pago a los proveedores del Estado y un freno en la economía.

"Esta década fue de ruptura en lo político y económico, por eso la decisión del domingo es clave para el país", dijo a The Associated Press el analista y catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Santiago Basabe.

Moreno ha prometido que continuará la política de Correa de una economía al servicio de la gente de menores recursos, mientras Lasso ha señalado la necesidad urgente de apoyar a la empresa privada y el emprendimiento como generadores de riqueza y trabajo.

El ex canciller Mauricio Gándara advirtió a The Associated Press que "si gana el candidato de la oposición el país va a tener un respiro de democracia pero va a afrontar momentos muy difíciles en el corto plazo porque tendrá que recurrir a medidas de ajuste fiscal".

"Moreno va a tratar de evitar medidas de ajuste, mantener la política económica del gobierno hasta donde pueda, endeudarse hasta donde pueda y luego verá qué hacer", advirtió Basabe.

En las calles, donde la campaña se ha reducido a pocos grupos de activistas con banderas y tambores, la gente sigue con sus actividades sin mostrar gran entusiasmo por los comicios.

"Quiero que el señor Moreno siga las cosas buenas del gobierno. ¿No ve que él es un caballero? No ataca a nadie. Cuando fue vicepresidente hizo muchas cosas por la gente pobre. Como presidente, con todo el poder, hará más cosas por los pobres", afirmó Catalina Salazar, una vendedora callejera de dulces.

Moreno fue vicepresidente de Correa entre 2007 y 2013, cuando lideró un programa de atención a discapacitados y enfermos graves dotándolos de ayuda médica y económica y atención especializada en sus domicilios.

Lasso, en cambio, proviene del sector bancario. Junto a su familia es uno de los principales accionistas de Banco Guayaquil, uno de los más grandes del país, y se presenta como la oportunidad de cambio para los ecuatorianos.

Una de sus principales promesas es la creación de más de un millón de empleos.

"No es difícil ver lo que está pasando: para un puesto de trabajo se presentan miles de personas, incluso profesionales sobre calificados. Yo mismo estoy sin trabajo hace siete meses. Por donde levante la mirada hay letreros de venta o arriendo de casas u oficinas. Ya no se aguanta la situación, por eso quiero que haya un cambio y ese cambio lo representa Lasso", dijo a AP Luis Morales, de 27 años.

La campaña estuvo salpicada de acusaciones cruzadas.

El gobierno quedó en la mira por denuncias de supuesta corrupción, especialmente en el sector petrolífero y por los sobornos por 33,5 millones de dólares que la empresa brasileña Odebrecht admitió haber pagado para conseguir contratos de obras públicas.

El partido oficialista Alianza País de Moreno contraatacó endilgando a Lasso su presunta responsabilidad en el feriado bancario de 1998 que puso al país al filo de la hiperinflación y causó la quiebra de 21 de los 42 bancos de la época y acusándolo de beneficiarse con la compra de bonos de depositantes de la banca privada a mitad de precio para luego venderlos al Estado al 100% de su valor.

Por ley la campaña presidencial debe terminar la medianoche del jueves y desde entonces los ecuatorianos ingresarán a un período de silencio electoral para meditar su voto.

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