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EEUU quiere deportar a iraquí que ayudó en la guerra de Irak

logotipo de Associated PressAssociated Press 14/07/2017 Por RUSSELL CONTRERAS, Associated Press

ALBUQUERQUE, Nuevo México, EE.UU. (AP) — Un refugiado iraquí que colaboró con Estados Unidos durante la Guerra del Golfo se refugió en una iglesia al librarse una orden de deportación en su contra relacionadas con un par de incidentes de hace dos décadas, pues correría peligro de muerte si regresa a su patria, según allegados suyos.

Kadhim Al-bumohammed, de 64 años, ingresó el jueves a una iglesia de Nuevo México. Su abogada dijo que no se presentaría a una vista en la que se lo iba a detener con miras a su deportación en conexión con un episodio de violencia doméstica que protagonizó en California hace más de 20 años.

“Luego de consultar con su familia y con otros miembros de su comunidad religiosa, decidió buscar santuario en esa comunidad”, expresó su abogada Rebecca Kitson, en medio de los aplausos de partidarios de Al-Bumohammed que se habían congregado frente a las oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (conocido por sus siglas en inglés, ICE) de Albuquerque.

Las autoridades de inmigración generalmente no arrestan a personas que deben ser deportadas que se refugian en iglesias.

El portavoz del ICE Carl Rusnok dijo que Al-bumohammed fue hallado culpable de agredir a un policía y resistirse a un arresto en 1994. También fue hallado culpable de violencia doméstica en el condado de Merced, California, en 1997, lo que conlleva la deportación, según Rusnok.

"(Al-bumohammed) Ha estado sujeto a una orden de supervisión del ICE desde el 2010 aproximadamente”, indicó Rusnok. “Dado que no se presentó a una vista del ICE el 13 de julio, pasó a ser un fugitivo del ICE”.

Kitson afirmó que no hay pruebas de que Al-Bumohammed agredió a un agente y que lo han confundido con otra persona. “Eso no lo dicen sus archivos de los tribunales inferiores. No se lo menciona”, expresó Kitson. “Me parece interesante que esto surja ahora”.

Al-bumohammed llegó a Estados Unidos como refugiado en 1994 y trabajó como lingüista para las cuatro ramas de las fuerzas armadas de Estados Unidos del 2004 al 2009. En esos cinco años entrenó a miles de soldados estadounidenses y recibió más de 15 medallas por sus servicios, indicó Kitson.

Se fue de Irak tras la primera invasión estadounidense, con Saddam Hussein todavía en el poder, porque temía ser perseguido por haber ayudado a la coalición internacional encabezada por Estados Unidos.

Sus partidarios afirman que al-Bumohammed, quien tiene cuatro hijos, correría peligro de muerte si es deportado por sus vínculos con los militares estadounidenses.

Al-bumohammed ha recibido el apoyo de líderes religiosos, defensores de los inmigrantes y de veteranos de las fuerzas armadas estadounidenses que han asistido a actos a su favor.

Monique Salhab, residente de Albuquerque que sirvió en Irak en el 2005/06 y el 2008/09 con la policía militar estadounidense, fue una de varios veteranos que expresaron su malestar por la orden de deportación.

“¿Cómo puede ser que nuestro país pague así el servicio leal que prestó?”, preguntó Salhab.

Al-bumohammed es uno de unos 1.400 iraquíes con órdenes de deportación en Estados Unidos. Algunos cometieron delitos, como Al-bumohammed, quien tuvo problemas con su ex esposa. Posteriormente, no obstante, recibió la custodia exclusiva de sus hijos.

Un juez federal suspendió esta semana la deportación de iraquíes como Al-bumohammed, incluidos numerosos cristianos que temen ser perseguidos, mientras los tribunales analizan las órdenes de expulsión.

Pero la abogada del iraquí dijo que las autoridades de inmigración de todos modos podían arrestarlo y alojarlo en un centro de detención de El Paso, Texas, mientras se resolvía la demanda colectiva.

Kitson dijo que informará a las autoridades de inmigración sobre el paradero de su cliente, pero no lo dará a conocer en público. Al-bumohammed, que tiene varios problemas de salud, buscó refugio porque “perdió la fe” en la protección que le puede brindar el gobierno estadounidense, según la abogada.

En una carta al director interino del ICE Thomas Homan, el arzobispo de Santa Fe John Wester pidió que se permita a Al-bumohammed permanecer en Estados Unidos en reconocimiento a los servicios prestados y a sus problemas de salud.

Sostuvo que, debido a los servicios prestados “correrá gran peligro de tortura e incluso de muerte” en caso de ser deportado

Una hija de 17 años de Al-bumohammed, Courney, dijo que se alegra de que su padre no vaya a ser detenido.

“Quiero tener a mi padre”, declaró. “Lo voy a visitar a menudo”.

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Russell Contreras está en http://twitter.com/russcontreras

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