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El ex directivo de AySA involucrado en las coimas de Odebrecht se adjudicó de manera irregular obras por US$ 53 millones

logotipo de LA NACION LA NACION 11/08/2017

Raúl Biancuzzo, el ex funcionario de AySA acusado de recibir sobornos de Odebrecht para beneficiar a la constructora brasileña en un contrato de obra pública, tuvo privilegios dentro de la empresa de aguas que depende del Estado. Mientras se desempeñaba como director de Infraestructura, dos empresas cercanas a él ganaron 21 obras por, al menos, US$ 53 millones, según pudo reconstruir LA NACION de documentos oficiales.

Enacsat SA, una empresa que investiga la Justicia por sus vínculos con el hijo de Biancuzzo, fue beneficiada por AySA: ganó 18 licitaciones en dos años (entre 2009 y 2011) por unos US$ 40 millones. Pero después de firmar hasta cuatro contratos por mes, las obras para Enacsat se cortaron bruscamente a mediados de 2011, la misma fecha en que Biancuzzo se alejó del directorio de AySA.

El recorrido de Enacsat, una pyme platense con 18 empleados, comenzó en 2009 cuando Biancuzzo tenía un rol preponderante en la compañía: era la mano derecha de Carlos Ben, el presidente de AySA, pero además era el funcionario que manejaba la relación con las empresas que ejecutaban las grandes obras, como la concedida a Odebrecht. Tal como reveló LA NACION el 1 de agosto pasado, un ejecutivo de la compañía brasileña señaló a Biancuzzo como el intermediario que cobró US$ 7,6 de sobornos para habilitar la construcción de dos plantas potabilizadoras. Más allá de la investigación por los sobornos, el juez federal Sebastián Casanello investiga si Biancuzzo y Ben se enriquecieron ilícitamente durante sus años como funcionarios con obras más pequeñas para "empresas amigas".

Enacsat, que se dedicaba a estas obras más pequeñas, ganó dos contratos en 2009, pero ese número trepó a cinco adjudicaciones en 2010 y alcanzó su techo en 2011, con 11. Sólo en el mes de junio de ese año, por ejemplo, a esta pyme platense se le adjudicaron cuatro obras por $ 64 millones.

Fueron 18 licitaciones privadas, un mecanismo que restringe la cantidad de ofertantes; sólo quienes sean invitados por AySA pueden participar del concurso. No hubo ninguna licitación pública, aunque los contratos que firmó Enacsat siempre superaban los $ 5 millones y llegaban hasta $ 18 millones, según los documentos oficiales a los que accedió LA NACION.

Enacsat construyó obras complementarias a los proyectos de infraestructura más importantes de AySA para el abastecimiento de aguas y cloacas. Es decir, se trata de construcciones que permiten que los servicios que brinda la empresa lleguen hasta los domicilios particulares. Todos los contratos se ejecutaron en el conurbano bonaerense, especialmente en los partidos de Esteban Echeverría, Ezeiza y San Martín.

"El titular de Enacsat sería Ariel Biancuzzo, cuyo padre -Raúl- se desempeñó en el directorio de la empresa estatal AySA", escribió el juez Casanello en junio, cuando dictó la inhibición de bienes de los Biancuzzo. LA NACION intentó comunicarse ayer con Raúl Biancuzzo y con los representantes de Enacsat, pero no respondieron las consultas.

Todos estos contratos que ganó Enacsat en AySA se ejecutaron en simultáneo a la construcción de las plantas potabilizadoras Paraná de las Palmas (Tigre) y del Bicentenario (Berazategui), dos licitaciones mellizas que investiga la Justicia por supuestos sobreprecios para adjudicarle los contratos a las empresas Odebrecht, Camargo Correa, Benito Roggio, Esuco, Supercemento y José Cartellone Construcciones.

Tanto Biancuzzo como Ben, funcionarios de buena llegada con el líder gremial de Obras Sanitarias José Luis Lingieri, fueron clave para el desarrollo de la sospechada licitación, que incluyó millonarias ampliaciones presupuestarias y polémicas adendas que superaron el límite establecido por la normativa de AySA.

Pero los contratos para Enacsat se cortaron de repente. De agosto de 2011 en adelante, AySA no le adjudicó ninguna otra obra. Justamente, fue la misma época en que Biancuzzo se alejó de la empresa pública de aguas después de una larga trayectoria en la compañía. Su desplazamiento habría estado motivado por una pelea interna con el entonces presidente de la compañía.

Otros contratos

Enacsat no es la única empresa bajo la lupa de la Justicia: Graciela de la Fuente, Cosugas, Transclor y C&E Constructora también son investigadas por haber sido beneficiados con obras en AySA a raíz de supuestos vínculos con los funcionarios. Mako SACIFIA no está en el radar de la Justicia, pero Biancuzzo tuvo un breve paso por esta otra constructora platense que también ganó obras en AySA.

"Es un ingeniero que trabajó un año con nosotros. Se fue porque lo llamaron a trabajar en AySA y nosotros empezamos a trabajar con AySA mucho tiempo después. Nos presentamos a muchas licitaciones. No somos una de las empresas que vive ni vivió sólo de AySA", respondieron desde Mako SACIFIA.

Meses antes de ingresar a la empresa pública de aguas, Biancuzzo fue presidente de Mako SACIFIA, una sociedad dedicada a distintas obras de infraestructura. Su paso fue fugaz: ingresó en septiembre de 2005 y renunció en abril de 2006, según consta en los registros oficiales consultados por LA NACION. Ese mismo mes ingresó a AySA. Algunos años después, en 2010, Mako SACIFIA ganó tres concursos con la empresa de aguas por un total de $ 52 millones para la construcción de redes cloacales en Castelar, Quilmes y Ezeiza. Biancuzzo ya era director de Infraestructura de AySA.

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