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El rugby colegial y su valor: es la cuna y el futuro de los Springboks

logotipo de LA NACION LA NACION 17/08/2017

PORT ELIZABETH, Sudáfrica.- La prolija formación que unos 400 escolares de uniforme bordó dibujaban en el patio se alteró por completo cuando aparecieron los cuatro Springboks . Sin histeria pero con indisimulada admiración, sin desbordarse pero lejos de intimidarse cuando estas deidades se acercaron a ellos para saludarlos y sacarse fotos, los chicos del Ithembelihe High School vivieron una jornada escolar que difícilmente olvidarán.

Enclavado en el barrio de New Brighton, una zona marginal de esta ciudad, el Ithembelihe High School es un colegio al que asisten chicos negros de bajos recursos. Su estructura es básica y parece insuficiente para los 900 alumnos que congrega. Hay ventanas rotas, el patio es de un césped descuidado, hay escombros por doquier y linda con un basural. Al fondo, una cancha de rugby pedregosa. En el hall de entrada se destacan fotos de los equipos más exitosos que dio el colegio.

Como en prácticamente todos los colegios en este país, el rugby está presente. De allí surgen los 450.00 jugadores fichados que tiene la Unión Sudafricana, allí nacen los Springboks, que el sábado recibirán aquí a los Pumas en el inicio del Rugby Championship 2017. Al mismo tiempo, el rugby les da a chicos carenciados la posibilidad de un futuro más auspicioso. Un ejemplo que la Argentina recién empieza a mirar y puede ser fructífero en ambos sentidos (ver aparte).

"Es la única forma que tienen estos chicos de salir de la calle y del crimen. Si no fuera por el rugby, no harían nada de sus vidas", dramatiza Theo Pieterse, el director de rugby de la institución desde que introdujo este deporte en 1979. Sudáfrica tiene uno de los peores índices de criminalidad del mundo. "Algunos llegan a ser profesionales, pero si no igualmente encuentran una salida. Otros terminan siendo becados por colegios mejores".

Trevor Nyakane, pilar negro de 121kg, toma la palabra y se dirige a los chicos en nombre de sus compañeros del seleccionado, Jan Serfontein, Coenie Oosthuizen y Dan du Preez. "Esto es algo increíble", dice después a la nacion. "Yo crecí en circunstancias desfavorables como ellos y de chico también admiraba a los Springboks y soñaba con vestir algún día esta camiseta. Es fantástico recibir este apoyo y vamos a apreciarlo mucho el sábado en la cancha".

Kamvelihle Jafta tiene 16 años y buena altura para su edad. Juega de wing o fullback para Ithembelihe y sueña algún día ser un Springbok. "Estamos orgullosos de esta visita, para nosotros es un privilegio", dice ceremoniosamente. "Me encanta el rugby, es lo que quiero hacer cuando sea grande". ¿Cómo quién? Como Serfontein, Patrick Lambie y Jesse Kriel.

Durante el Apartheid, cuenta Pieterse, les era difícil progresar porque los colegios de blancos no querían jugar contra ellos, pero cuando se abolió en 1991 empezó a crecer mucho más el rugby entre los negros, que como se ve existía en gran escala mucho antes de la aparición de Chester Williams, el único negro en el equipo campeón del Mundial 1995. Pieterse se jacta de cómo de la nada llegó a jugarles de igual a igual, e incluso ganarles, a los colegios mejor rankeados del país. Solly Tyibilika, Giant Mtyanda y Coyi Banda, con paso por el Súper Rugby, son algunos de los jugadores que formó.

Para entender la dimensión que tiene el rugby colegial en este país bastan un puñado de datos: el reciente clásico de Western Province entre Paarl Boys High School y Paarl Gymnasium congregó a 25.000 espectadores. Todos los sábados, el partido más importante es televisado por la cadena Super Sport, que además transmite íntegra la Danie Craven Week, el más importante de tantos festivales de rugby colegial, donde compiten 32 representativos provinciales. Además, Sudáfrica tiene seleccionados nacionales colegiales de distintas edades que juegan tests contra pares de distintos países. Otro: algunos entrenadores llegan a ganar tanto o más que los del Súper Rugby y por ejemplo no hace mucho Brad MacLeod dejó Sharks para dirigir el Hilton College, uno de los más encumbrados.

Para un colegio, tener un buen programa de rugby lo hace más apetecible para los padres, y aunque esté prohibido, muchas universidades reclutan estudiantes por sus capacidades rugbísticas. Por todo esto, uno de los debates que preocupan a la sociedad sudafricana es si este grado de competitividad no es excesivo para chicos menores de 18 años.

Luego de posar para infinitas fotos, incluso con todo el cuerpo docente, los cuatro Springboks vuelven a su búnker a prepararse para el partido sábado. Allí también jugarán por sus orígenes y por el futuro del rugby sudafricano.

Cómo es en la Argentina

Salvo contados colegios privados, la Argentina no tiene desarrollado el rugby a nivel escolar. Advertida del potencial que podría tener esto, la UAR empezó a trabajar en un proyecto el año pasado. La idea, impulsada por Andrés Chavanne, vicepresidente encargado del área de Desarrollo, es "ofrecerles a los colegios públicos capacitación para sus profesores a través de los 17 Centros de Alto Rendimiento de todo el país para suplir el déficit en educación física, y prestarles las instalaciones de los clubes que permanecen ociosas en horario escolar para contrarrestar el déficit de infraestructura". Chavanne se reunirá hoy con Orlando Moccagata, subsecretario de Deportes de la Nación, para tratar el tema. Un punto de partida alentador que puede traccionar en ambos sentidos: despertaría la curiosidad de los chicos hacia el rugby y les brindaría a cambio formación física y contención social.

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