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Elecciones 2017: cómo funciona el nuevo sistema para identificar con las huellas dactilares a los electores en las provincias limítrofes

logotipo de LA NACION LA NACION 10/08/2017

Este domingo en varias mesas de las provincias limítrofes del norte del país los electores se encontrarán con un nuevo paso a la hora de emitir su voto en las PASO. Además de su DNI, las autoridades les pedirán que presenten su dedo. Los votantes deberán ingresar sus huellas dactilares en un sistema informático que probarán por primera vez en las elecciones de este año en seis provincias para identificar a los electores a través de sus datos biométricos y, a la vez, reunir nueva información.

El ensayo se llevará a cabo en Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, Misiones y Salta, donde son habituales las denuncias por migración electoral transfronteriza. En 2016, por ejemplo, la Cámara Electoral detectó que 27.366 personas figuraban como electores en los padrones de la Argentina y Paraguay al mismo tiempo. La mayor parte de ellos cruza la frontera para votar a cambio de prebendas, en el marco de una práctica conocida como "doble voto".

Biometría

La identificación biométrica es el uso de las características anatómicas personales y únicas (como las huellas digitales, el iris y el rostro) o de comportamiento (como el habla o la firma) que sirven para reconocer automáticamente a los individuos. En total se planea que ingresen sus huellas digitales 362.460 electores distribuidos en 1052 mesas. Es decir, cerca del 10 por ciento del total del padrón.

El procedimiento se realizará a través de 1250 dispositivos -similares en tamaño y forma a los posnets para tarjetas- que poseen un lector de huellas digitales y una pantalla. Fueron adquiridos por el Consejo de la Magistratura a través de la licitación pública del 21 de junio a la empresa Smartmatic International Holding BV, la empresa que denunció fraude en Venezuela la semana pasada. El importe total de la compra, que incluyó los aparatos, el software y "servicios de desarrollo, modificación y capacitación" fue de $ 25.189.750.

La empresa entregó los equipos a la Justicia Electoral nacional los primeros días de julio. Después de evaluarlos, el personal informático de la CNE les cargó los datos biométricos provenientes de las bases del Registro Nacional de las Personas (Renaper) y los envió a las provincias el jueves pasado.

En paralelo, la empresa capacitó a 40 empleados del Poder Judicial, que a su vez prepararon a las autoridades de mesa. Mientras tanto, hubo reuniones entre las autoridades nacionales y locales para coordinar la implementación.

Según informaron de la CNE a LA NACION, la intención es evaluar el procedimiento de control y, a la vez, recopilar nuevos datos. Además de verificar identidades, las máquinas permiten incorporar información de huellas digitales, que posteriormente se contrastarán con el padrón provisto por el Renaper.

Cómo funciona

El sistema tiene tres pasos. Primero, el votante entrega el DNI al presidente de mesa, que lo verifica con el padrón (sólo en este punto podrá impugnar su identidad). Luego ingresa manualmente el número de documento del elector en la máquina para que la pantalla le muestre los datos asociados. A continuación, la autoridad de la mesa invita al elector a colocar el dedo índice o pulgar en el lector de huellas digitales. Si sus datos biométricos estaban registrados, aparecerán en la pantalla. Si no, el aparato incorporará la información biométrica. En caso de que el dispositivo no pudiera detectar la huella, permite otros 19 intentos.

En cada mesa donde se realice la prueba piloto habrá un "delegado informático" que tendrá conocimientos específicos sobre los dispositivos para resolver posibles situaciones problemáticas. Además, la CNE proveyó insumos adicionales como alcohol en gel y pañuelos descartables para limpiar los dedos de los electores y evitar impedimentos en la lectura de las huellas.

Smartmatic, la empresa elegida

La empresa Smartmatic, elegida tras una licitación pública, es parte del grupo inglés SGO, aunque originalmente era una sociedad de capitales estadounidenses y venezolanos. La semana pasada, la empresa fue noticia después de proveer la tecnología a las elecciones de los miembros de la controvertida Asamblea Constituyente de Venezuela y, posteriormente, denunciar manipulación en las cifras de participación difundidas por el gobierno de Nicolás Maduro.

En 2006, Smartmatic fue investigada en Estados Unidos por posibles vínculos con el chavismo. Según informó entonces The New York Times, Smartmatic era "una pequeña firma sin experiencia en tecnología de votación" que fue elegida por las autoridades venezolanas para reemplazar las máquinas electorales para el referéndum que confirmó a Hugo Chávez como presidente en agosto de 2004. Siete meses antes de que ganara el contrato, una agencia de financiamiento del gobierno de Venezuela había invertido más de 200 mil dólares en una pequeña empresa que pertenecía a los mismos dueños de Smartmatic, que terminó uniéndosele.

Smartmatic desembarcó en la Argentina en 2015 e instaló la sucursal contratada para la prueba de datos biométricos de este año. Hace dos años fue contratada para llevar los cómputos electorales en Córdoba.

El secretario de Actuación Electoral, Sebastián Schimmel, confirmó la semana pasada durante una conferencia de prensa a la que asistió LA NACION que se trata de la misma compañía, pero subrayó que en este caso se trata de una prueba y aclaró que el sistema que implementarán el domingo en el norte de la Argentina es distinto al aplicado en Venezuela.

"La diferencia con Venezuela es que los procesos no están a cargo de la empresa. Smartmatic provee una tecnología que va a ser utilizada por la Justicia Electoral. Fue inseminada en los dispositivos por la Justicia electoral. Y los certificados de seguridad también estuvieron a cargo de la Justicia Electoral. No es la empresa quien manipula los datos", enfatizó Schimmel.

Y aseguró que "el certificado de seguridad que se adhiere para que los datos no tengan otro fin fue provisto por la Dirección Nacional de Seguridad Informática, que fue incorporado en el Data Center de la CNE y cuyo código está en sobre cerrado en la caja fuerte dentro del Data Center. La empresa no tiene acceso alguno a eso".

El presidente de la Cámara, Santiago Corcuera, expresó en el mismo sentido: "En el caso de Venezuela, la empresa tiene una relación con el servicio electoral porque le piden a que provea una serie de instrumentos para el proceso electoral. En el caso de esta prueba piloto es totalmente diferente. La empresa no tiene vínculo alguno con el consejo electoral".

Al finalizar las elecciones, informó la Justicia Electoral, se realizará una auditoría interna con participación de la sociedad civil para evaluar los resultados de la prueba.

Reparos

La semana pasada, la CNE brindó tres jornadas de difusión sobre la prueba piloto para ONGs, expertos informáticos y periodistas. Participaron miembros y colaboradores de la Fundación Vía Libre -conocidos por sus cuestionamientos contra el voto electrónico- que expresaron sus reparos respecto del sistema.

Entre ellos estuvieron Javier Smaldone, Iván Barrera Oro y Rodrigo Iglesias, abogado de Joaquín Sorianello, el joven imputado y allanado (y finalmente sobreseído) tras denunciar problemas de seguridad con la Boleta Única Electrónica en la Capital en 2015.

Los especialistas cuestionaron la posibilidad de que se ponga en peligro la privacidad de los datos del padrón, por ejemplo, a través del robo de un dispositivo o de la utilización de la tecnología para extraer la información por vía remota. Pero también a posibles interferencias en la misma elección.

"No sólo apuntamos a la privacidad de los datos. Un partido que sepa en tiempo real quiénes ya han votado en cada mesa puede inferir cómo le está yendo y accionar en el momento. Por ejemplo mandando gente a votar a último momento bajo amenaza. Es por esto que en Venezuela, en mesas donde no había nadie a las 5 de la tarde, aparecían largas colas a las 6 y se tenía que extender el cierre de la votación", dijo Smaldone a LA NACION.

En la CNE descartaron que sea posible cualquier filtración. "Tenemos absoluta tranquilidad de conciencia. No hay modo de asociar la acreditación de identidad con la emisión del voto según el instrumento de votación de nuestro sistema actual. No tiene vínculo alguno. Es como tratar de extraerlo del papel", dijo una de las autoridades en conferencia de prensa.

Consultado sobre la posibilidad de incorporar datos biométricos en las elecciones presidenciales de 2019, Schimmel dijo: "No tiene sentido anticipar esas conjeturas. Primero, requiere una reforma legislativa. Y segundo, no es el horizonte de expectativa que tiene hoy el Tribunal, sino tener elementos para evaluar el sistema. Saber cómo se incorpora el dispositivo, la huella, la logística, el elector, la seguridad, los fiscales", dijo.

Según indicó a LA NACION Ariel Alonso, del departamento de informática de la CNE, los datos están encriptados y el sistema está habilitado para funcionar sólo en la fecha de la votación. Además, los aparatos están configurados de manera tal que cada uno provea exclusivamente los datos de los votantes de la mesa asignada y llevan fajas de seguridad en los puertos de acceso.

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