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En su regreso al US Open, Federer sufrió pero frenó el ímpetu de una de las promesas de Estados Unidos

logotipo de LA NACION LA NACION 30/08/2017

Roger Federer jugó por primera vez bajo el techo del US Open y no fue fácil su vuelta al Grand Slam, luego de su ausencia del año pasado. Se enfrentó al estadounidense Frances Tiafoe, de 19 años, una de las grandes ilusiones del tenis local. Finalmente, ganó cinco sets por 4-6, 6-2, 6-1, 1-6 y 6-4, en dos horas y 37 minutos de juego. Pero no fue fácil su debut y se valió de su experiencia para dominar a un rival que demostró por qué ilusiona a sus compatriotas.

Federer infunde la atención y el silencio de las tribunas porque simplemente nunca se sabe qué genialidad aplicará en cada punto. No se puede estar distraído con él. Economía de movimientos, precisión en el golpe y, sobre todo, belleza. Nada que no se haya dicho ya sobre el suizo. Y si bien ese abánico de prodigiosos tiros ya comenzó a apreciarse en el primer parcial, el triunfo del primer set por parte del local Frances Tiafoe opacó la ensoñación con Federer. Pero el hombre que ya ganó dos Grand Slam en el año -Melbourne y Wimbledon - está decidido a desplazar a Rafael Nadal de la cima del ranking.

El segundo set fue del suizo, bajó considerablemente su coeficiente de errores no forzados y winners (18 y 10, en el primer parcial vs. 7 y 7 en el siguiente) y desplegó sin piedad su paleta de recursos: saque, revés, drive y volea. Tiafoe, de 19 años y una de las grandes promesas del tenis estadounidense, no soportó el ritmo que impuso en el primer parcial. Encima, la suerte benefició al suizo cuando la necesitó. El segundo set lo ganó 6-2, y el público no tuvo más remedio que rendirse ante la majestuosidad del suizo. En el tercer set continuó la sinfonía helvética. A esta altura de su carrera, cada vez que visita Nueva York ensombrece como atracción turística a la Estatua de la Libertad y al Empire State. Apreciarlo es un espectáculo único. 6-1 concluyó el set. Tiafoe ni siquiera intentó devolver el último revés de Roger.

En el comienzo del último acto, siguió la máquina de Federer. Y cuando una bola quedaba por poco en la red, daba pena que no hubiese salido su truco. Porque hasta eso tiene de especial Federer: el público no quiere que gane el débil, se inclina por el coloso. Hasta que Tiafoe le quebró el servicio en el cuarto game. Eso encendió al público local que está sediento de una figura que los ilusione, como en las últimas épocas doradas de Agassi y Sampras. 4-1 para Tiafoe. El joven de 19 años, poco antes de volver a quebrarle el servicio al suizo, animó a que el público lo siga alentando y el Arthur Ashe, techo mediante, volvió a resonar fuerte. 6-1 para Tiafoe.

Estaban sets iguales. La otra mitad del estadio se mantuvo en silencio. Hasta que Federer ganó con su saque su primer game sin perder un punto, y los "federistas" volvieron a rugir. Otra vez, el servicio del suizo fue perfecto y Tiafoe no contó con ninguna chance. Entonces, llegó el primer quiebre del suizo. 4-1. Hasta que Tiafoe tomó confianza de nuevo, y en el noveno game, el más dramático del partido, la joven promesa doblegó el saque del suizo. Parecía que resurgía de las cenizas. Sin embargo, no pudo mantener el gran servicio que sí había desplegado antes, y Federer, en 2 horas y 37 minutos consiguió superar el ímpetu de Tifoe, quien hasta se animó a lanzarle un par de drop shots a la leyenda suiza. Respira Roger. Respiran los que sueñan una semifinal con Nadal. Federer continúa en carrera.

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