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Es hora de dejar tranquilo a Del Potro

logotipo de LA NACION LA NACION 28/08/2017

Pronosticar un año atrás que la Argentina ganaría su primera Copa Davis jugando todas las series de visitante y con un Juan Martín del Potro héroe sonaba, por lo menos, temerario. Sucedió, fue real, y el título de Zagreb estará siempre entre las grandes hazañas del deporte argentino.

Esa Davis se le debe, sobre todo, a Del Potro. Sin él era imposible ganarla, y ahora llegó el momento de dejarlo en paz.

En un año en el que le costó ser claro con lo que sentía y quería, al menos logró tomar distancia de un tema que siempre lo incomodó. Ya lo dijo, dos días después de la debacle de 2008 en la final de Mar del Plata, uno de los hombres más importantes de su carrera: "Qué pena que no se ganó, porque si se ganaba, Juan Martín podía ya dejar de jugarla".

Del Potro necesitó nueve años para poder acercarse a esa decisión.

La Copa Davis fue para él siempre sufrimiento antes que alegría, de eso pueden dar fe aquellos que lo vieron llorar en los vestuarios en tantas y tantas series. Pero sus últimas lágrimas fueron dulces, y eso es lo que queda.

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