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Exprisionero de Guantánamo también intentó ir a Rusia

logotipo de Associated PressAssociated Press 25/07/2017 Por LEONARDO HABERKORN, Associated Press

MONTEVIDEO (AP) — Abu Wa´el Dhiab, el exprisionero de Guantánamo que desde 2014 fue recibido como refugiado en Uruguay, ha fracasado en varios de sus intentos por dejar definitivamente este país sudamericano, al que siempre vuelve tras ser deportado.

Según dijo el martes a The Associated Press el encargado del gobierno para los refugiados de Guantánamo, Christian Mirza, Dhiab intentó viajar a Rusia tiempo atrás, pero no pudo embarcar en su vuelo debido a que al realizar los trámites migratorios en el aeropuerto se corroboró que no tenía los visados necesarios para ingresar a ese territorio.

Dhiab llegó el sábado a Montevideo, vía Brasil, tras ser deportado desde Marruecos luego de su más reciente intento por dejar Uruguay, dijo el director de la Policía, Mario Layera a la AP.

Layera precisó que durante el interrogatorio de la policía Dhiab declaró que los marroquíes lo deportaron por tener un pasaporte falso, documento que le habría conseguido su familia. Hasta el momento no está claro cómo fue que salió de Uruguay: aunque no existe un registro de su salida, se cree que cruzó vía terrestre hacia Brasil, desde donde emprendió vuelo a Marruecos.

Éste fue al menos el tercer intento del exprisionero por abandonar Uruguay. En diciembre de 2016, Dhiab trató de ingresar a Sudáfrica sin suerte y fue deportado. En julio de ese año el exreo de Guantánamo que se desplaza con muletas debido a las secuelas que le dejó la prisión, desapareció varias semanas. Había viajado a Venezuela y las autoridades de ese país lo devolvieron a Uruguay.

Dhiab ha manifestado reiteradamente que no se siente a gusto en Uruguay e incluso realizó una huelga de hambre en setiembre de 2016, luego de regresar de Venezuela, para que se escuchara su demanda de permitirle viajar a otro país. En aquella oportunidad fue hospitalizado dos veces debido a su estado de debilidad extrema.

El gobierno uruguayo ha señalado que Dhiab es libre de salir, pero que no puede obligar a otros Estados a recibirlo.

El intento por viajar a Rusia ocurrió entre el fracasado viaje a Sudáfrica y la última deportación desde Marruecos, dijo Mirza.

El funcionario de los refugiados de Guantánamo, que tiene ancestros árabes y milita a favor de la causa palestina, señaló que no mantiene contactos con Dhiab desde que éste anunció que ya no quería tener ninguna relación con representantes del gobierno.

“Le he enviado un mensaje preguntándole si quería retomar el contacto, pero nunca me respondió”, dijo.

Mirza se mostró preocupado por la situación económica de los otros cinco refugiados de Guantánamo que llegaron en 2014, junto con Dhiab, y relató que durante los dos primeros años en Uruguay los refugiados recibieron una ayuda económica de unos 500 dólares mensuales, una cantidad que comenzó progresivamente a disminuir al iniciarse su tercer año en el país. Hoy reciben unos 250 dólares al mes, monto que seguirá decreciendo.

“En la medida que no tengan una inserción laboral estable, esta situación puede derivar en un problema serio en el futuro inmediato. Ellos necesitan conseguir un salario decente. Hay algunos que han hecho un gran esfuerzo por capacitarse y no han conseguido un trabajo acorde”, afirmó.

El funcionario relató que uno de los refugiados tiene una microempresa que produce dulces árabes, dos tienen empleos de baja calificación y escasa retribución y otro no tiene trabajo. El quinto caso es quizá el más frustrante: el refugiado se capacitó en comercio internacional, pero ninguna empresa lo contrata.

“Ya van tres veces que se postula a un cargo, aprueba todas las pruebas técnicas, pero luego lo rechazan por este pasado que de alguna manera es estigmatizante”, dijo Mirza.

Los refugiados —cuatro sirios, un palestino y un tunecino— llegaron a Uruguay en diciembre de 2014 en lo que el entonces presidente José Mujica (2010-2015) calificó como un gesto humanitario.

Estados Unidos ha usado su base en Cuba desde enero de 2002 para retener a sospechosos de tener vínculos con Al Qaeda y el Talibán, cuyos casos nunca fueron juzgados.

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