Estás usando una versión más antigua del navegador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Gallardo, el trabajo mental de un técnico que no cree en los imprescindibles

logotipo de LA NACION LA NACION 26/08/2017

No hay un segundo en el que Marcelo Gallardo esté plenamente relajado. Ni siquiera cuando llega a su casa. Puede estar viendo una película, una serie o jugando un partido de tenis, pero la mente se le dispara hacia un trabajo táctico, un equipo, un cambio, un movimiento para jugar mejor. Su vocación por ganar es tan fuerte que lleva sus pensamientos al límite. Disfruta lo que hace, por lo que ante una adversidad ya está analizando en cómo resolverla o cómo lograr evitar los daños colaterales. En eso anda ahora su mente, a raíz de la posibilidad de que Lucas Alario , la actual figura del equipo, se vaya a Alemania. El Muñeco fijó su posición, criticó al entorno del jugador y como sabe que el final de la historia sigue abierto, él -como entrenador- tiene la responsabilidad de pensar en los acontecimientos antes que sucedan.

No quiere que Alario se vaya ahora a Bayer Leverkusen por 16 millones de dólares. Del mismo modo, reconoció que si el equipo alemán viene y paga la cláusula de rescisión de US$ 24 millones sería un problema para River, aunque no habrá nada que pueda hacer: "Si pagan la cláusula y el jugador está firme en su decisión, lo llevo a Ezeiza, lo acompaño y le deseo todo lo mejor. Nadie puede decir nada. Ahora, si tiene dudas, trataré de convencerlo", dijo el DT ayer luego de la práctica matutina del plantel millonario, que debutará en la Superliga mañana ante Temperley, en el Sur.

Y para entender cómo piensa Gallardo, vale esta reflexión: "No es fácil reemplazar goles, pero ya lo hemos hecho, por ejemplo, cuando se fue Teo Gutiérrez y llegó Alario. Lucas no era conocido por los hinchas de River porque no había jugado muchos partidos en Colón, pero. bueno. Llegó y rindió de la manera que se vio. Ahora la situación es compleja por el tiempo en que se da esta oferta, que nos deja sin reacción a buscar otra alternativa. Porque hay que explicarle a la gente. Todos dicen ¿cómo River no inscribió a nadie cablegráficamente? Es que no hay, no se encuentra de un día para el otro un futbolista que tenga la jerarquía para jugar en River, que llegue, se ponga la camiseta y rinda. Eso hay que explicárselo a la gente. En caso de que Alario se vaya (volviendo a hablar hipotéticamente), buscaremos reemplazarlo potenciando a jugadores que ya están con nosotros. No podemos salir a buscar algo de golpe, no trabajamos así", y agregó: "Nadie es imprescindible. Todos estamos de paso por el club. Se fueron jugadores importantes y hemos sobrevivido. Y mientras así sea, trataremos de darle alegrías a los hinchas". Pasando en limpio: Gallardo hará todo lo posible para que Alario se quede, pero en caso de que Bayer Leverkusen pague la cláusula y el delantero pretenda irse, no gastará energías en lamentos, sino en mantener a River como un equipo competitivo incluso sin su 9 titular.

Gallardo © LA NACION Gallardo

Gallardo observa el trabajo de definición a tres toques dispuesto en el predio que River tiene en Ezeiza. Ve festejar a Enzo Pérez tras un derechazo bajo y escucha el grito de "golazo" del mediocampista llegado de Valencia. Pero sigue pensando, analizando lo que podría ser el futuro sin Alario. Apenas se le dibuja una mueca cuando el que define con clase es Scocco y entiende -como parte del juego- que otro compañero remate a las nubes. El día estaba nublado, se avecinaba la tormenta que tres horas más tarde dejaría su huella en el predio con lluvia torrencial y viento.

"Alario me vino a contar de la oferta. Es una víctima Alario, lo expusieron. Porque él es valorado y reconocido en River y todos sabían que no estaba en la intención del club venderlo ahora. No sé cuál fue el consejo de su representante (Pedro Aldave) para exponerlo de esta manera. No coincido cuando dicen que el tren pasa una sola vez. A veces pasa dos, tres o cuatro", continuó Gallardo, marcando territorio.

Los últimos tiempos no fueron fáciles para Gallardo. Primero los dopings positivos de Mayada y Martínez Quarta, después la salida de Driussi a Rusia y ahora esta posibilidad de perder a su jugador más desequilibrante en ataque. Es que Alario, aún no convirtiendo en los últimos diez partidos antes de quebrar la racha ante Instituto, era importante desde el funcionamiento y el engranaje ofensivo, desde cómo pivoteaba para que anotaran Driussi, Pity Martínez y hasta Nacho Fernández.

Pero el Muñeco se guía por un control mental que aplica tanto para entrenar como para vivir. Y, como hizo en todo su ciclo como director técnico millonario, se puede lamentar por perder jugadores, pero enseguida empieza a redireccionar la energía en cómo ganar el próximo partido. Es el trabajo mental de un DT que no cree en los imprescindibles.

Más de LA NACION

image beaconimage beaconimage beacon