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Gerardo Mosquera y el poder del curador universal

logotipo de La Tercera La Tercera 14/06/2014 http://www.latercera.com
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Las primeras impresiones de Gerardo Mosquera (69) sobre el arte chileno no fueron muy auspiciosas. En 2004, el curador cubano, uno de los fundadores de la Bienal de La Habana en los 80, encontró en Chile una escena artística endogámica, con poco alcance internacional. "Hay muchos artistas interesantes, pero es como una cordillera que no tiene cimas", decía Mosquera. "Es el único país donde la escuela marca tanto, aquí los artistas deben matar al padre".

El resultado de sus investigaciones quedó plasmado en Copiar el Edén, el libro más completo sobre el arte contemporáneo local, editado por Puro Chile, y que tuvo a Mosquera como parte del equipo curatorial. Lo que sucedió luego fue que el cubano terminó tomándole el gusto a la obra "reflexiva y seria" de los artistas chilenos y se transformó en uno de sus promotores más comprometidos.

En 2011 rescató el trabajo de las Yeguas del Apocalipsis en una gran muestra en el Palacio de Bellas Artes de México, que exhibió junto a obras de Diego Rivera, Santiago Sierra y Francis Alÿs y de otros chilenos como Arturo Duclos y Eugenio Dittborn. En 2012, estando a la cabeza de PhotoEspaña, Mosquera presentó con bombos y platillos la obra de Paz Errázuriz, quien expuso junto a Richard Avedon. Y hace sólo un mes inauguró una muestra internacional en el Museo de Arte Contemporáneo di Trento e Rovereto, en Italia, donde una intervención in -situ de Gonzalo Díaz es pieza central.

Ahora, el curador profundiza aún más su vínculo con el país: la ministra de Cultura, Claudia Barattini, lo acaba de poner al mando del jurado que elegirá el proyecto artístico que representará a Chile en la Bienal de Venecia de 2015. Hasta el 19 de junio hay plazo para enviar los proyectos, ya que a diferencia de años anteriores en que se ha elegido a puertas cerradas a un artista para exhibir su obra (en 2009 fue Iván Navarro; en 2011, Fernando Prats, y en 2013, Alfredo Jaar), esta vez será un curador quien arme una exposición con uno o más artistas locales. La movida puede ser polémica, pero a Mosquera le resulta necesaria.

¿Cree que se le está quitando protagonismo al artista en beneficio del curador?

Ya hace un tiempo que todos los pabellones en la Bienal de Venecia funcionan con curatorías, porque eso evita que la selección esté mediada por intereses políticos. He sido un enemigo de los pabellones nacionales, porque me parecían que iban en contra del espíritu internacional de la muestra. No me gustan las miradas demasiado nacionalistas, es más interesante cuando un curador abre la mirada hacia lo universal. Chile sólo ha estado en tres ediciones de la bienal y esta podría ser su oportunidad para que la escena se haga más conocida internacionalmente.

El rol del curador

La figura del curador no es nueva: en principio su rol fue conservar en buen estado las obras de un artista, para luego extender su trabajo al de seleccionar, analizar y difundir las obras de arte. A partir de la segunda mitad del siglo XX, el curador tomó un nuevo protagonismo, muchas veces dándole sentido al arte contemporáneo, tantas veces tildado de hermético y demasiado conceptual. "El curador estaba oculto tras la institución, pero el artista siempre lo ha necesitado, al igual que un escritor necesita a un editor o un músico a su sello discográfico", dice Mosquera, quien desde fines de los 70 se convirtió en uno de los más influyentes de la región. Hoy, le sigue una nueva camada de curadores como el colombiano José Roca, jurado en la Bienal de Venecia el 2007 y curador de la Bienal de Sao Paulo 2006; el mexicano Pablo León de la Barra, que trabajó como curador de arte latinoamericano para el Guggenheim de Nueva York; el venezolano Luis Pérez Oramas que hace lo propio para el MoMa, o la chilena Cecilia Brunson que también ha asesorado a la Tate Modern.

El próximo viernes Mosquera estará en Chile para dar una charla en el MAC de Parque Forestal, organizada por ArtCCO de la Universidad del Desarrollo, donde analizará los 30 años de la Bienal de La Habana, de la que fue co-fundador en 1984, desligándose de ella cinco años después por discrepancias con las autoridades de la isla.

Independizarse, eso sí, sólo le abrió más puertas. Hoy, Mosquera vive entre La Habana y Madrid, entre 1995 y 2009 fue curador en el New Museum de Nueva York, recibió la beca Guggenheim y ha curado muestras en diversos países de Europa, América y Asia.

"No soy de los que se asocian en busca de patrocinios o contactos. Me interesa la relación con los artistas con los que comparto objetivos estéticos y sociales. No soy de los curadores que piensan en mover a artistas como si fuesen fichas", dice el cubano.

Sin embargo, al mando de PhotoEspaña, entre 2011 y 2013, Mosquera debió sortear la crisis económica y conseguir hacer un evento masivo: en su primer año consiguió 800 mil asistentes. "Creo que ese es uno de los desafíos del curador hoy. Lograr ampliar el arte a públicos más amplios. A veces hay muestras muy valiosas, pero que no logran conectar con el público. El curador debe lograr hacer exposiciones amigables, sin bajar el rigor artístico".

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