Estás usando una versión más antigua del navegador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Itaí Hagman: "Hubo corrupción en el kirchnerismo y hay también ahora"

logotipo de LA NACION LA NACION 07/08/2017

Itaí Hagman encabeza la boleta de Ahora Buenos Aires, una de las tres listas que compiten en las PASO de Unidad Porteña (UP), el espacio que hegemoniza el kirchnerismo en la ciudad. Para colarse en la nómina final, su agrupación necesita 100.000 votos para superar el 15 por ciento de los votos de UP en las primarias. Desde esa delicada posición, Hagman marca coincidencias y diferencias con el proyecto de Cristina Kirchner y propone armar un frente para desbancar a Pro del gobierno porteño.

-¿Qué es Ahora Buenos Aires? ¿Son kirchneristas?

-Es la unidad de diferentes agrupaciones de la izquierda popular, referentes de movimientos sociales y de gente suelta. Hay sectores más identificados con el kirchnerismo y otros no. Tenemos una mirada crítica de lo que fue la oposición al macrismo en estos años. Se subestimó al macrismo y la importancia política de la ciudad. Hay que construir un espacio que se proponga gobernar la ciudad desde una perspectiva distinta a la de Pro. Unidad Porteña es el primer paso en ese sentido.

-Pasaron 12 años fuera del kirchnerismo. ¿Qué les generaba resistencia?

-Hubo cosas muy positivas, de ampliación de derechos, de una búsqueda de integración latinoamericana, poner en discusión algunas cuestiones como la industrialización del país y la distribución del ingreso. Al mismo tiempo, faltaron transformaciones económicas más estructurales, se apoyó demasiado en las estructuras políticas tradicionales y faltó protagonismo de movimientos sociales y las organizaciones populares.

-¿Hubo mucha corrupción?

-Así como sería necio negar que hubo corrupción durante el kirchnerismo, también lo sería pensar que es un problema exclusivo del kirchnerismo. Hubo corrupción y hay corrupción ahora. Es un problema estructural asociado a dos cuestiones de fondo: cómo es la relación entre el Estado y las empresas, y cómo se financia la política. Es un desafío, porque no se puede permitir que se usen los cargos públicos para el enriquecimiento personal.

-¿Qué análisis hace de Venezuela?

-La lectura que se está instalando encierra cierta simplificación, porque hay un gobierno con un apoyo de un sector importante de la población y un sector muy descontento. Hay un gran problema económico y frente a eso se monta una oposición política con una trayectoria claramente antidemocrática.

-¿No hay una ruptura del orden democrático en Venezuela?

-Suele mirarse con vara distinta porque tuvimos un golpe de Estado en Brasil y el gobierno argentino apoya al gobierno de Temer.

-¿La izquierda latinoamericana no tiene una doble vara?

-Cuando uno opina sobre cualquier tema opina desde una posición. No existe la neutralidad. Y en este tema toda la información que llega tiene una determinada orientación. Trato de equilibrar un poco, porque si no se instala una visión que no refleja lo que pasa y que tiene intenciones claras, porque Venezuela fue el principal escollo que tuvo Estados Unidos para llevar adelante su proyecto en América latina.

-¿Votarlos es contribuir a que CFK sea presidenta en 2019?

-Ésta es una elección legislativa en la que la gente va a elegir la mejor forma de expresar lo que siente en este momento.

Más de LA NACION

image beaconimage beaconimage beacon