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Jubilados de GE en Canadá, esperanzados en quejas sanitarias

logotipo de Associated PressAssociated Press 02/06/2017 Por ROB GILLIES, Associated Press

PETERBOROUGH, Ontario, Canadá (AP) — Marilyn Harding se emociona al hablar de su difunto esposo y de su muerte a causa de un cáncer de páncreas cinco años después de jubilarse, luego de tres décadas trabajando en la planta de General Electric de su ciudad natal.

Harding, que trabajó durante casi 40 años en la factoría hasta que se retiró en 2004, también padeció cáncer, como muchos excompañeros.

"Una vez que salimos de ahí y nos retiramos, todo el mundo empezó a enfermar”, señaló.

Durante más de una década, varios cientos de jubilados de la enorme planta de Peterborough, donde se fabricaban motores para trenes y barcos, entre otras cosas, reclamaron enfermedades relacionadas con la exposición a toxinas presentes en el interior de las instalaciones. Ahora, podrían obtener pronto la compensación que pedían del gobierno provincial.

Por primera vez, el ministro de trabajo de Ontario, Kevin Flynn, pidió públicamente a la junta de compensación del trabajador que “haga justicia” con unos 300 exoperarios, cuyas reclamaciones sanitarias fueron rechazadas en un primer momento.

"Estas personas deberían haber sido tratadas mejor por el sistema", señaló Flynn más tarde en una entrevista.

Su respaldo se produjo tras la publicación de un extenso informe elaborado por investigadores contratados por el sindicato que representa a los empleados de la factoría, que halló exposición a más de 3.000 sustancias químicas tóxicas entre 1945 y 2000 e importantes problemas de salud entre exempleados. Además sigue a una amplia serie de reportajes del diario The Toronto Star sobre las enfermedades que sufridas por antiguos trabajadores.

GE está colaborando con la junta de compensación, que es la agencia que evalúa y abona las reclamaciones, según la vocera de la empresa, Kim Warburton.

La firma no admitió que las enfermedades estuvieron causadas por el trabajo en la planta y señala que los químicos utilizados se creían seguros en su momento.

"A medida que se disponía de más información sobre el uso de productos químicos, GE, como otras empresas industriales, tomó medidas para reducir o eliminar su uso”, explicó Warburton. "GE se adhirió a las prácticas de salud y seguridad apropiadas en cada momento, y las hemos mejorado continuamente a medida que aparecían investigaciones científicas y mejoras en las prácticas en la salud y seguridad industrial”.

En Ontario, los trabajadores no pueden demandar a sus empleadores por lesiones o enfermedades sufridas en el lugar de trabajo, que se compensan a través de la junta. Las empresas pagan primas en los seguros para cubrir estas situaciones. Es un sistema con menos litigios que el estadounidense, pero los jubilados de GE dicen que no funciona.

Generaciones enteras de familias de Peterborough trabajaron en la planta de GE en sus 125 años de historia. Fundada por Thomas Edison, fue la principal fuente de trabajo de la ciudad y una de las fábricas más grandes de Canadá, con más de 6.500 operarios durante la década de 1960.

Ahora tiene solo 440 empleados, que producen grandes motores para las industrias minera y petrolera. En la actualidad, Peterborough, una ciudad de unos 123.000 habitantes a 145 kilómetros (90 millas) al noreste de Toronto, parece más una comunidad de retiro que un centro industrial. El hospital y la universidad son los principales focos de empleo.

Harding empezó a trabajar en la planta en 1965, donde realizó varias labores. En la carta de denegación de la junta se estipula que no pasó demasiado tiempo expuesta al amianto para que le corresponda una compensación por su cáncer de vejiga.

"Trabajé en la planta 39 años y tres cuartos. Dicen que pasé seis años y tres cuartos trabajando cerca de sustancias químicas peligrosas, ¿y qué pasó con los otros 34 años?", dijo. "¿Cambiaron todo el aire de la planta y los químicos se evaporaron? Era una planta muy abierta. Dicen que había muros, pero no es así".

Harding, de 71 años, vive sola en una casa llena de fotografías familiares. A su marido le encantaba trabajar en el jardín y ella promete mantenerlo. Su padre también estuvo empleado en la planta de GE.

Roger Fowler fue diagnosticado de cáncer colorrectal a los 45 años. Le extirparon el recto y los cirujanos crearon una apertura, o estoma, en el abdomen para expulsar las heces. Fowler, de 71 años, se ha sometido a varias operaciones desde entonces. "Esto ha acabado conmigo físicamente", dijo.

Fowler culpa a su cáncer del amianto. La junta de compensación lo rechazó porque determinó que no había estado expuesto demasiado tiempo a la sustancia. Pero tras la demanda pública de Flynn, es más optimista.

"Somos los Erin Brockovich de Peterborough", señaló Fowler refiriéndose a la funcionaria y activista estadounidense cuya lucha en un caso de contaminación de agua llegó a la gran pantalla.

Jeff Leal, legislador provincial de Peterborough, dijo que su padre fue maquinista en GE durante 40 años y murió de cáncer de pulmón menos de un año después de jubilarse. Su padre, que era fumador, no presentó una reclamación. El político no culpa a GE, pero quiere justicia para su comunidad.

"Ha sido un largo camino”, señaló Leal. "Dios. Es personal y emocional. Recuerdo que alguien vino a visitarme en mi despacho en Peterborough y dos semanas después estaba muerto”.

El doctor Paul Demers, director del Occupational Cancer Research Centre de Toronto, dijo que las reclamaciones de casos de cáncer relacionados con el trabajo son creíbles, pero las pruebas científicas al respecto son complicadas. "Tenemos un sistema de compensaciones que a veces puede parecer un adversario”, manifestó.

Christine Arnott, portavoz de la junta de compensación, dijo que los funcionarios se basan en las mejores pruebas científicas disponibles además de en la información sobre las dolencias de los solicitantes, la exposición en el lugar del trabajo y en factores relevantes no ocupacionales. El ente dio la bienvenida al nuevo informe y lo considerará a medida que revisa las reclamaciones.

Harding quiere que se revisen de nuevo todas las peticiones. No sabe qué compensación le correspondería, pero quiere justicia y destaca que la gente sigue muriendo.

"Otro hombre falleció el fin de semana”, declaró.

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