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Julio Bocca devuelve esplendor a Ballet Nacional de Uruguay

logotipo de Associated PressAssociated Press 12/05/2017 Por DÉBORA REY, Associated Press

BUENOS AIRES (AP) — Con la misma elegancia de movimientos de cuando era un superastro de la danza clásica, Julio Bocca agradece al público que lo ovaciona de pie en un teatro de Buenos Aires. Su imponente presencia en el escenario dura apenas unos segundos. No es falsa modestia: quiere que los aplausos tengan como únicos destinatarios a sus pupilos del Ballet Nacional de Uruguay.

Bocca aspira convertir la compañía uruguaya en una de las mejores del mundo. En siete años como su director, le devolvió el esplendor perdido hasta posicionarlo entre los mejores de la región, según dijo. Fue una misión con enormes obstáculos que pusieron a prueba el temple de quien se ha consagrado en la excelencia de la danza mundial.

“Yo no estaba acostumbrado a la burocracia, es una compañía del Estado y ello conlleva determinados tiempos. Uno fue aprendiendo pero al mismo tiempo uno pudo cambiar esas cosas”, reflexionó Bocca el jueves en una entrevista con The Associated Press en su camerino del teatro Opera en Buenos Aires, donde presenta “Hamlet Ruso”, del coreógrafo ruso Boris Eifman.

Es la primera vez que el Ballet Nacional uruguayo sale de su país con un espectáculo completo dirigido por Bocca.

Acostumbrado a la mentalidad competitiva y la disciplina de 20 años como figura principal del American Ballet Theatre de Nueva York y como invitado en el Royal Ballet de Londres y el Bolshoi de Moscú, entre otros, Bocca tuvo que lidiar con sindicatos, amenazas de huelga, falta de profesionalismo, improvisación, pero sobre todo, con “esa mentalidad común en Latinoamérica de que tu puesto es seguro de por vida”.

“Uruguay es muy chiquito, hay muy poca gente. Es la única compañía para desarrollarse. Si no, había que irse afuera. Se seguía como un hobby, no como una fuente de trabajo. Ahora no, ahora es una fuente de trabajo. Para llegar a la compañía tenés que tener una disciplina”, enfatizó. “Hay horarios de trabajo que se cumplen, calidad en la forma de trabajar, hay un proyecto. Vas a venir y vas a estar como en cualquier otra parte del mundo, del primer mundo, en el cual se trabaja de esa forma”.

Fundado en 1935, el Ballet Nacional Sodre (Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica de Uruguay) es, junto al Teatro Colón de Argentina, la compañía de ballet más antigua de América. Tuvo una época dorada hasta la década de 1970, cuando entró en una crisis institucional y un incendio destruyó su sede.

Su destino dio un giro en el 2010 cuando el entonces presidente uruguayo José Mujica designó como su director al más renombrado bailarín argentino, que se había retirado de los escenarios tres años antes.

Nacido de una familia de clase modesta de un suburbio al norte de Buenos Aires, Bocca se propuso y logró popularizar la danza clásica en su país, considerada antes de su consagración como un arte conservador y elitista. Más de 300.000 personas asistieron a verlo en su despedida, en un espectáculo gratuito frente al emblemático Obelisco de la capital.

En Uruguay lo guía el mismo propósito. Los espectáculos del Sodre promediaban apenas unos cientos de espectadores. Hoy convocan a más de 20.000 personas en promedio, dijo Bocca, que además gusta sacar al ballet de Montevideo y llevarlo de gira por pequeños poblados.

Asimismo, el bailarín ha logrado el apoyo del presidente Tabaré Vázquez para fundar una escuela nacional del Sodre para que los niños que aspiran a la orquesta juvenil, el coro de niños, la lírica o una carrera en la danza puedan estudiar en el mismo lugar y obtener un título reconocido por el Estado.

“El Maestro (Óscar) Tabárez (técnico de la selección de fútbol de Uruguay) me decía que le costaba sacar cantidad de buenos futbolistas porque son muy pocos (en Uruguay). ¡Imagínense en la danza! Si no empezás a los 7 u 8 años es muy difícil. Así los chicos tienen la tranquilidad de una escuela de tiempo completo”, se entusiasma a decir el argentino.

Para el debut en Buenos Aires, eligió la trama de lucha de poder, amor y odio del “Hamlet Ruso”, una obra neoclásica en la que por momentos los protagonistas parecen más acróbatas que bailarines de danza clásica. El propio Bocca la bailó en 2005.

Con música de Gustav Mahler y Ldwig van Beethoven, la acción transcurre en Rusia a mediados del siglo XVIII bajo el zar Pedro, derrocado y asesinado por su esposa Catalina la Grande, quien manipula y desprecia a su hijo Pablo, el "Hamlet ruso", verdadero heredero del trono.

El renombrado bailarín argentino Julio Bocca posa el jueves 11 de mayo del 2017 en Buenos Aires previo a una presentación del "Hamlet Ruso" del Ballet Nacional de Uruguay, que desde hace varios años dirige. (AP Foto/Natacha Pisarenko) © The Associated Press El renombrado bailarín argentino Julio Bocca posa el jueves 11 de mayo del 2017 en Buenos Aires previo a una presentación del "Hamlet Ruso" del Ballet Nacional de Uruguay, que desde hace varios años dirige. (AP Foto/Natacha Pisarenko)

“Estamos dentro de un nivel internacional interesante, nos queda muchísimo por aprender, por hacer, pero es lindo y ojalá alguna vez, porque nunca hubo una compañía latinoamericana a ese nivel, esté dentro de las diez mejores del mundo”, dijo Bocca. “No es inalcanzable. Hay material y mucho de ese material está trabajando en las mejores compañías del mundo. ¿Por qué se tienen que ir si se puede hacer acá?”.

Tras su última actuación en Buenos Aires este sábado, el Ballet Nacional uruguayo tiene actuaciones previstas en Ecuador, Italia, España y Francia, en el Festival de Danza de Cannes.

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Debora Rey está en Twitter como https://twitter.com/debo_rey

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