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La armonía duró poco: vuelven los cruces entre los gobiernos

logotipo de LA NACION LA NACION 20/08/2017

BARCELONA.- Que el comando jihadista que atacó Barcelona está desarticulado o que no lo está. Que las víctimas del atentado fueron españolas o que son catalanas. Y que quede claro que de ahora en adelante "mandamos nosotros y no ustedes". Palabras más, palabras menos, frases con ese mensaje se cruzaron ayer entre el gobierno nacional de España y el regional de Cataluña, que luego de 48 horas de plena armonía, pareció recobrar cierta senda del recelo.

Existe una corriente de suspicacia entre ambos gobiernos que ayer volvió a expresarse. Con ella, reapareció la dosis de desconfianza que también alimenta la tensión independentista.

El primer síntoma se tuvo apenas minutos después de que el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, diera por "desarticulado" el comando de Estado Islámico (EI) que actuó en La Rambla.

No habían pasado cinco minutos de la comparecencia del ministro que los Mossos d'Esquadra, la policía regional catalana, le salió al cruce: que no está desarticulada la célula, que hay "dos o tres personas prófugas, por lo menos" y que la pesquisa sigue abierta.

En un segundo round, Zoido insistió en lo suyo: que la célula, como grupo organizado, había sido desestructurada y que, por lo tanto, como comando, había sido "desarticulado". Como no hay dos sin tres, llegó el round del presidente del gobierno regional, Carles Puigdemont.

El funcionario compareció ante los periodistas para decir que Cataluña "no da por desarticulado el comando" y que, en todo caso, la versión policial de lo que ocurre y del estado de la investigación "la tienen que dar los Mossos".

De todos modos, Puigdemont insistió en que las dos administraciones están trabajando "en un clima de total armonía y perfecta coordinación". Algo que, por cierto, parecía desmentir la disputa semántica entre veredas.

La cuestión sumó un elemento más con la curiosa catalogación que el consejero de interior del gobierno regional suministró sobre la nacionalidad de las víctimas. Al hacerlo, Joaquín Forn distinguió entre "españoles y catalanes".

"Hay 13 muertos en Barcelona, de los que ya identificamos a siete personas: una italiana, una portuguesa, una mujer con doble nacionalidad española y argentina, dos catalanes y dos personas de nacionalidad española", dijo.

Entidades contrarias a la agenda independentista del gobierno regional reaccionaron indignadas. "¿Le habrá preguntado a las víctimas de qué país se sentían parte?", ironizaron.

La Sagrada Familia, un posible blanco

La Sagrada Familia, uno de los edificios más emblemáticos diseñados por el modernista Antoni Gaudí, era el posible blanco del megatentado que planeaba la célula y que la explosión fortuita de su depósito de explosivos dejó sin efecto. El dato fue revelado por el sitio web El Confidencial, sobre la base de fuentes policiales. La idea era cebar varias camionetas con explosivos y estrellarlas contra el templo en un momento en que estuviera lleno de turistas.

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