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La CGT suma a los piqueteros y a las dos CTA a la marcha a Plaza de Mayo

logotipo de LA NACION LA NACION 19/08/2017

La CGT sumó ayer la adhesión de las dos CTA y de los movimientos sociales para la protesta del martes próximo, cuyo epicentro será en la Plaza de Mayo.

Juan Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato de mando de la CGT, y Pablo Moyano cerraron el apoyo de sus pares ceteístas Pablo Micheli y Hugo Yasky, y acordaron el rosario de reclamos que reivindicarán el martes que viene: rechazo a la flexibilización laboral y al intento oficial de una reforma previsional; defensa de los puestos de trabajo; exigir una jubilación digna y paritarias libres; finalizar con las intervenciones en los gremios, y pedir la aparición con vida de Santiago Maldonado, activista de la Resistencia Ancestral Mapuche.

Schmid y Moyano visitaron la sede de la CTA de los Trabajadores, que encabeza Yasky, y sellaron "la unidad en la acción" en un documento común. Participaron también de la reunión la jefa de los docentes de la Ctera, Sonia Alessio, y el líder del Suteba, Roberto Baradel, que trabaja para ser el líder de la CTA unificada en 2018, cuando concluyan los mandatos de Yasky y Micheli.

Para evitar que se repitan los incidentes de la marcha del 7 de marzo, la CGT reforzó la seguridad para el martes y ubicará el escenario de manera estratégica para evitar "ataques por la retaguardia", como el que le adjudicaron a la izquierda sindical y a infiltrados kirchneristas. Ese día, una movilización a la Secretaría de Comercio terminó en incidentes porque los jefes de la CGT dilataron la fecha de lo que luego fue el primer paro nacional contra el Gobierno. Hubo silbidos, abucheos y agresiones. El temor a que se repita la violenta tarde del "poné la fecha, la puta que te parió" está latente y genera nerviosismo entre los sindicalistas.

El escenario, esta vez, se ubicará de espaldas a la Casa Rosada, a la altura donde está el asentamiento de los ex combatientes de Malvinas, según confió ayer un dirigente que está en la organización del acto. El operativo quedó a cargo del moyanismo, por lo que se prevé que los militantes camioneros serán los que ocupen las primeras filas.

Se acordó que habrá un solo orador: Schmid. El portuario se siente fortalecido tras la ratificación de la protesta y torcer la posición de "los Gordos" (grandes gremios de servicios), que pretendían bajar la protesta y mantener un perfil moderado en su vínculo con el Gobierno.

En la hoja de ruta de la CGT está previsto convocar para el 12 o 14 de septiembre un comité confederal (el órgano resolutivo) para "profundizar el plan de lucha", según advirtió Schmid a LA NACION.

Del confederal, que será una suerte de cabildo abierto con representantes de todas las regionales cegetistas, podría surgir la fecha del segundo paro nacional contra la gestión de Mauricio Macri. Ese debate, sin embargo, no está hoy maduro e incluso domina la mayoría de los sindicatos que no están de acuerdo en activar otra huelga.

El Presidente cuestionó a los gremios por la protesta. "Han perdido la capacidad de escuchar y entender lo que pasa. Tuvimos una elección recientemente y los argentinos han elegido el cambio y el apoyo a este gobierno", dijo anteayer Macri, que ordenó a sus ministros mediar para neutralizar la marcha.

Aeronáuticos, en pie de guerra

En rechazo a la llegada de las líneas low cost y en víspera de la paritaria del sector, los cinco gremios aeronáuticos más influyentes se declararon en "alerta y movilización", y exigen un encuentro con el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. El último hecho que sumó descontento fue el despiste de un avión en aeroparque y la falta de controles que denunciaron los empleados de la ANAC.

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