Estás usando una versión más antigua del navegador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La Constituyente barre a la fiscal y se fija una agenda de trabajo hasta 2019

logotipo de LA NACION LA NACION 06/08/2017

CARACAS.- Una nueva era se abre paso en Venezuela a fuerza de golpes. La destitución fulminante de la fiscal rebelde y el anuncio de que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sesionará al menos dos años, siete meses más allá del supuesto fin del mandato de Nicolás Maduro, así lo confirman.

Para despejar cualquier duda de que en el país caribeño se ha instalado un órgano con plenos poderes, híbrido modernizado del Comité de Salud Pública de la revolución francesa y del modelo cubano, que apunta a un régimen de partido único con unos pocos disidentes consentidos.

Más vértigo para un país a la deriva. "La ANC ha abierto la compuerta a una nueva etapa en la revolución", confirmó el jefe del Estado, que anteayer anunció en un acto militar que está dispuesto a gobernar durante 20 años más, pese a haber conducido a Venezuela a la peor crisis económica, social y política de su historia.

El plan revolucionario sigue así, paso por paso, la hoja de ruta marcada por el Palacio de Miraflores. Poco importa que haya nacido de una imposición inconstitucional y que sus 545 delegados fueran elegidos gracias al "mayor fraude electoral de la historia de América latina".

Pese a la designación de la ex canciller Delcy Rodríguez como presidenta madurista del cónclave bolivariano, fue el radical Diosdado Cabello, líder del ala militar, quien llevó ayer la voz cantante.

Las dos primeras decisiones del órgano asambleario aclararon cuál es su modus operandi: Cabello se levantaba y proponía, todos aplaudían jubilosos, Rodríguez decretaba unanimidad y listo. No habían transcurrido ni dos minutos. Ni debate, ni ideas, ni contrapropuestas. Y ni siquiera por unanimidad, porque de los 545 delegados impuestos el 30 de julio no caben ni la mitad en la Sala Elíptica de un Palacio Legislativo tomado por el ejército.

"¡Esto es una dictadura!", protestó Ortega tras el asalto a uno de los dos poderes que no estaban en manos del madurismo. Más tarde, en un comunicado público, la fiscal legítima reiteró: "No me rindo, Venezuela no se rinde ni se rendirá ante esta barbarie, la ilegalidad, el hambre, la oscuridad y la muerte. Nuestro pueblo tiene que mantener viva la esperanza y la unidad".

El acoso y el derribo final de Ortega comenzaron anteayer por la tarde. El primer capítulo del epílogo lo escribió el presidente al proferir su sentencia política contra la "cómplice de la insurgencia armada", quien había sido una de las más estrechas colaboradoras de Hugo Chávez: "Si aquí hubiera una fiscalía que actuara apegada a la justicia y con valentía, haría mucho tiempo que estos criminales (opositores) estarían capturados, castigados y encarcelados".

El segundo capítulo se abrió ayer a la mañana. Un destacamento de la Guardia Nacional tomó el acceso y los alrededores de la sede general de la fiscalía. No dejaban ni salir ni entrar a nadie, incluida la fiscal, quien fue maltratada por los militares cuando intentó hacerlo. Uno de sus escoltas fue golpeado, tras lo cual Ortega emprendió la huida en motocicleta, protegida por dos de sus colaboradores.

El tercer capítulo lo escribió el Tribunal Supremo. Maikel Moreno, su presidente, comunicó a sus aliados de la Constituyente la suspensión y el enjuiciamiento de la fiscal rebelde, así como la prohibición de salida del país y el embargo de sus bienes.

Con tales precedentes, la Constituyente sólo tuvo que remover a Ortega y nombrar su sustituto, Tarek William Saab, defensor del Pueblo. Otro "milagro" sólo posible en revolución: el defensor que pasó a ser acusador y cuyo cometido es reestructurar la fiscalía, lo que traducido al lenguaje bolivariano significa sacar a todos los colaboradores de Ortega.

Ortega se retira ayer en moto custodiada por sus colaboradores © LA NACION Ortega se retira ayer en moto custodiada por sus colaboradores

"Desconocemos la destitución de la fiscal y el nombramiento de Tarek William Saab por parte del régimen", denunció el secretario general de la OEA, Luis Almagro. "La destitución de la fiscal es el primer acto dictatorial de una Constituyente ilegítima. Reiteramos solidaridad con el pueblo venezolano", respondió el presidente Juan Manuel Santos desde Colombia.

Ortega contó con el respaldo del otro poder público, el Parlamento, que resiste a duras penas mientras los delegados de Maduro preparan el levantamiento de la inmunidad parlamentaria para castigar a los "traidores a la patria". "En este momento difícil hacemos un llamado a nuestro país a seguir de pie y a resistir con dignidad", proclamó Julio Borges, el presidente del Poder Legislativo.

La radicalización definitiva de la revolución, tantas veces anunciada, ha explotado dentro de las huestes opositoras como si se tratara de las bombas lacrimógenas que por miles les han disparado las fuerzas gubernamentales durante los 128 días de su lucha. Una depresión severa, agudizada por el debate que está resquebrajando la Mesa de la Unidad Democrática (MUD): participar, o no, en las elecciones a gobernador, para las cuales hay que inscribirse la semana que viene. Una trampa de los laboratorios del chavismo tan sugestiva como el canto de las sirenas en la epopeya de Ulises.

La funcionaria leal que se rebeló: la fiscal Ortega pasó de incondicional a crítica

Luisa Ortega Díaz : Ex fiscal general de Venezuela

Chavista de la primera hora, Luisa Ortega era una de las espadas del régimen para acosar a la oposición y a todo tipo de disidencia desde la justicia Al frente de la Fiscalía General alentó de manera fervorosa la detención del líder opositor Leopoldo López y su posterior condena a 13 años de cárcelFue una de las funcionarias sancionadas por el Senado de Estados Unidos por estar involucrada en violaciones de los derechos humanos en las protestas de febrero de 2014 En marzo pasado sorprendió con un giro de 180 grados al denunciar la decisión del Tribunal Supremo de anular las funciones del ParlamentoCasada con el diputado Germán Ferrer, también disidente chavista, Ortega se convirtió en blanco favorito del oficialismo y en heroína de la oposición La recién instalada Asamblea Constituyente consumó la expulsión de Ortega de su cargo, como había prometido Maduro desde que la fiscal decidió "traicionar" el régimen y apegarse al derecho

Más de LA NACION

image beaconimage beaconimage beacon