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La grieta llegó a Bitcoin: por qué se dividió en dos y a cuánto cotiza la nueva moneda

logotipo de LA NACION LA NACION 07/08/2017

Internas, recelos y opiniones contrapuestas. No estamos hablando de la trama detrás de la división de un partido político sino de la novela que derivó la semana pasada en el nacimiento de una nueva moneda digital: Bitcoin Cash, creada a partir de una bifurcación del software del bitcoin a cargo de una facción de la comunidad cripto.

Las excusas para su creación, como todos los debates que se dan en este espacio, son sumamente técnicas. La problemática gira en torno al tamaño y la velocidad de procesamiento de los bloques que integran la blockchain, el libro contable digital en el que se registran todas las operaciones realizadas en su red.

Parecido pero distinto

Desde el 1 de agosto, todos los usuarios que tengan bitcoins en el sistema original reciben una cantidad idéntica de monedas en la red nueva, virtualmente iguales entre sí en materia de credenciales criptográficas.

"Por diseño, las transacciones del bitcoin se almacenan en bloques de un megabyte que se emiten cada 10 minutos", relata a LA NACIÓN el experto en criptomonedas Nicolás Bourbon. "Eso quiere decir que sólo entran allí cierta cantidad de operaciones, lo que supone un límite teórico a la escalabilidad. Parecía que ese límite nunca se iba a alcanzar pero finalmente se pasó por la expansión del uso", explica.

Como escasean los espacios para registrar las transacciones, se generó una competencia para entrar rápido a estos bloques, situación que derivó en un aumento de las comisiones que cobra la red. "Bitcoin se volvió caro para hacer transferencias", grafica.

Por esto, una parte de los programadores se propuso crear un bitcoin nuevo, con mejoras en la manera de grabar transacciones que otorgan mayor capacidad a los bloques. "Toda la historia de registros se duplica y, a partir de un punto, se divide. Son como dos religiones distintas que comparten un viejo testamento pero que después no se pueden poner de acuerdo", detalla Bourbon.

Resistencias internas

No todos ven con buenos ojos la llegada de Bitcoin Cash.

"A diferencia del bitcoin, acá se intenta privilegiar los bajos costos de transferencia por sobre la privacidad y la resistencia a la censura -como se denomina a la capacidad de poder transferir sin que nadie pueda impedirlo-. Es un planteo válido, pero muchos creemos que se pierde mucho del sentido por el cual el bitcoin es necesario", comenta Franco Amati, uno de los miembros más vocales de la comunidad cripto local. "Otro problema que tiene es que muchos desarrolladores y criptógrafos reconocidos no le han dado apoyo alguno, y eso da incertidumbre sobre su futuro y progreso a largo plazo", añade.

Tampoco la Fundación Bitcoin Argentina se ha encolumnado detrás de la novedad y ha decidido, en cambio, apoyar una alternativa rival -SegWit- que permite elevar el tamaño de los bloques a cuatro megabytes. "La ONG lógicamente apoyará los proyectos que hayan tenido un exhaustivo testeo antes de ser instrumentado en bitcoin como es el caso del SegWit, y no el del Bitcoin Cash", dice Rodolfo Andragnes, director ejecutivo del organismo.

Futuro incierto

"Por muy poquito tiempo, como esta moneda era ilíquida en los mercados porque nadie la tenía, se generó una corrida que llevó el precio a las nubes", cuenta Bourbon. Durante sus primeras 48 horas, Bitcoin Cash llegó a cotizar por encima de los US$ 700, hasta acomodarse en torno a los US$ 260.

Aunque prácticamente iguala el precio del ether -que lleva casi cuatro años en el mercado-, y cuenta con una capitalización aproximada de US$ 4300 millones, todavía no ha podido pisarle los talones a su hermano mayor que, contrario a algunos temores, continuó revaluándose, con picos de US$ 3400.

A pesar del disenso, Amati considera que su aparición es positiva. "Es bueno que exista competencia entre las diferentes monedas o activos digitales, y el tiempo se encargará de decidir cuál es la mejor opción."

"Parte del espíritu del bitcoin es el de la libertad y empoderamiento individual, por lo que creemos valioso que quienes no comparten la misma idea sean libres de armar una alternativa y que compita libremente en el mercado como lo hacen el resto de las monedas alternativas. Si ésta u otra moneda se impone en un futuro al Bitcoin, nadie lo sabe", dice por su parte Andragnes.

Para Bourbon, "de momento no tiene ni el tamaño de desarrolladores, ni el soporte de la industria o de la minería para grandes perspectivas a futuro, sin embargo, el precio es más alto del que imaginaba, lo cual muestra que hay una parte de la comunidad que cree y apoya esta visión."

Y agrega: "Lo increíble para todos los que teníamos bitcoins el 1 de agosto, cuando estaba a US$ 2600, es que hoy tenemos una moneda que vale US$ 3400 y otra de US$ 270, así que toda la comunidad está contenta."

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