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La India y China resuelven otro conflicto que tenía en vilo a Asia

logotipo de LA NACION LA NACION 30/08/2017

NUEVA DELHI.- En otro capítulo por la disputa hegemónica regional, la India y China anunciaron ayer una retirada militar de una estratégica meseta del Himalaya, poniendo fin a más de dos meses de enfrentamiento de los dos gigantes asiáticos en esta zona.

Desde mediados de junio se han vivido tensiones entre soldados indios y chinos en la meseta montañosa del Doklam, que une los territorios de la India, China y Bután. Nueva Delhi envió tropas a este lugar para formar una barrera humana ante la construcción por parte de China de una ruta militar en la zona.

La India anunció la "retirada" de soldados del Doklam a causa de unas conversaciones diplomáticas. Pekín informó por su parte de una retirada de las tropas indias y afirmó que las "tropas chinas continúan patrullando el lado chino de la frontera".

Estos comunicados oficiales no indicaban de manera explícita si las tropas chinas se retiraban igualmente de la zona en cuestión.

"Hemos acordado una rápida retirada del personal fronterizo en el punto de enfrentamiento de Doklam y está en curso", declaró la cancillería india en un comunicado.

"En las últimas semanas, la India y China han mantenido comunicaciones diplomáticas sobre el incidente en Doklam. Pudimos expresar nuestros puntos de vista y transmitir nuestras preocupaciones e intereses", explica el texto.

China sostiene que la construcción de la ruta tiene lugar en su territorio, pero la India y Bután rechazan esta reivindicación. Nueva Delhi y Timbú consideran que las obras se encuentran en suelo butanés.

La disputa se concentra en esta zona estratégica en el flanco oeste de Bután y al este del estado indio de Sikkim. Pekín sitúa la triple separación de su territorio con la India y Bután 5 kilómetros más al sur de lo que sus dos vecinos reconocen.

Más allá de la soberanía de la zona, una militarización china de la meseta del Doklam supone un problema estratégico en la India.

La elevación está a unas decenas de kilómetros del corredor de Siliguri, una estrecha franja de tierra llamada "cuello de gallina" que es la única unión territorial para Nueva Delhi entre las llanuras del norte y sus estados del nordeste, constituyendo así un punto vulnerable en el campo militar.

La India y China tienen dos grandes disputas territoriales. Paradójicamente, el sector del Doklam no forma parte de esos conflictos y estaba además dentro de un cierto consenso.

En el Norte, en Ladakh, la India reivindica la región del Aksai Chin controlada por China. Al Este, Pekín no reconoce la soberanía de la India en Arunachal Pradesh porque lo considera como parte del sur del Tíbet. A mediados de agosto, soldados indios y chinos se enfrentaron en Ladakh durante un nuevo incidente fronterizo. Un video publicado en Internet mostraba a los soldados enfrentándose a pedradas.

El acuerdo de rebajar la tensión fronteriza se produce en vísperas del viaje que el primer ministro indio, Narendra Modi, realizará a China para participar a principios de septiembre en la cumbre del grupo Brics, integrado por Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica.

El enfrentamiento entre las potencias nucleares y las naciones más pobladas de Asia refleja una creciente competencia geopolítica. Mientras China fortalece las islas en el mar de la China Meridional y ejerce su influencia a través de ambiciosos proyectos de infraestructura en todo el continente, su predominio de los asuntos asiáticos está creciendo.

La India, en tanto, es vista por algunos como el último contrapeso. De hecho, el presidente norteamericano, Donald Trump, anunció la semana pasada que Washington profundizará la cooperación con Nueva Delhi en varios sectores.

La India y China libraron una guerra relámpago en 1962 en la que las tropas chinas humillaron a los soldados indios.

Agencias AFP, DPA y ANSA

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