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La previsión mejora en Texas mientras abren nuevos refugios

logotipo de Associated PressAssociated Press 30/08/2017 Por NOMAAN MERCHANT y JUAN LOZANO, Associated Press

HOUSTON (AP) — Las previsiones meteorológicas para el miércoles llevaron algo de esperanza a Houston, después de cinco días de lluvias torrenciales que anegaron la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos: menos de una pulgada de lluvia y quizá incluso algo de sol.

Pero el peligro estaba lejos de terminar. Al menos 18 personas murieron y 13.000 fueron rescatadas en la zona de Houston y alrededores, así como en condados del sureste de Texas, y otros seguían tratando de escapar de casas inundadas. Los debilitados diques corrían el riesgo de colapsar y la tormenta Harvey, menos feroz pero aún fuerte, seguía su camino para llegar a Luisiana durante la noche.

La situación era angustiosa el miércoles por la mañana en Port Arthur, donde se esperaba que las casas se inundaran y los residentes no tenían claro cómo evacuar la ciudad, según la televisora KFDM-TV. La ayuda del condado no podía llegar a la población debido a las inundaciones, indicó la sheriff del condado de Jefferson, Zena Stephens.

El alcalde, Derrick Freeman, recomendó a los vecinos que se colocaran en terreno alto pero evitaran quedar atrapados en áticos.

Las autoridades esperaban que la cifra de afectados siguiera subiendo, tanto en muertos como en decenas de miles de personas sin hogar tras la catastrófica tormenta, que ya es el sistema tropical que más precipitaciones ha dejado en la historia de Estados Unidos. En total, más de 17.000 personas han acudido a refugios en Texas, y el número parecía ir en aumento, según Cruz Roja de Estados Unidos.

El refugio más grande de Houston acogía a 10.000 de los desplazados, y el martes abrieron dos grandes instalaciones más para recibir a los que no cabían. El gobernador de Luisiana se ofreció a acoger a víctimas de Harvey en Texas y el telepredicador Joel Osteen abrió su gran iglesia en Houston, un antiguo estadio de 16.000 asientos, después de recibir críticas en medios sociales por no actuar para ayudar a las familias desplazadas por la tormenta.

En una aparente respuesta a los reportes ocasionales de saqueos, se impuso un toque de queda de la medianoche a las 5 de la madrugada y la policía dijo que los infractores serían interrogados, registrados y detenidos.

Mientras tanto, la tormenta tropical Harvey, muy debilitada, se adentraba en nuevo territorio. Los meteorólogos esperaban que tocara tierra el miércoles en torno a la frontera en Texas y Luisiana cerca de Beaumont, Texas, con vientos de 72 kilómetros (45 millas) por hora y fuertes lluvias, para empapar Luisiana buena parte del día antes de llevar los aguaceros hacia el norte. Arkansas, Tennessee y partes de Missouri están en alerta por inundación para los próximos días.

“Una vez tengamos esto en tierra durante el día, es el principio del final”, dijo el meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes Dennis Feltgen. “Texas va a tener la oportunidad de secarse por fin al salir este sistema”.

Sin embargo, el experto advirtió: “No hemos terminado con esto. Sigue habiendo muchísimas propiedades y mucha gente que va a sentir el impacto de la tormenta”.

Aun así, el descanso de la lluvia en Houston fue bien recibido. Eugene Rideaux, un mecánico de 42 años que acudió a la iglesia Lakewood de Osteen para organizar donaciones para los evacuados, dijo que no había podido trabajar ni hacer gran cosa desde la llegada de la tormenta, de modo que estaba deseando salir de su oscura casa y ayudar.

“Ha estado tan oscuro durante días que estoy listo para ver algo de luz. Algo de sol. Estoy harto de la oscuridad”, comentó Rideaux. “Pero esta es una ciudad dura y vamos a convertir esto en algo positivo y reunirnos”.

Cuatro días después de que la tormenta asolara la costa de Texas como un huracán de categoría 4, autoridades y familiares informaron de al menos 18 muertes atribuidas a Harvey. Entre ellas estaban un exentrenador de fútbol y atletismo en un suburbio de Houston y una mujer que murió después de que ella y su hija pequeña fueran arrastradas a un canal crecido. Dos policías de Beaumont, Texas y dos buzos de rescate la encontraron flotando con la niña, que se aferraba a su madre.

Dos presas de 70 años que protegían el centro de Houston y un dique en un suburbio empezaron a desbordarse el martes, agravando las crecientes inundaciones.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército, que gestionaba los embalses de Addicks y Barker, empezó a liberar agua para aliviar la presión sobre las estructuras. Eso implica que se inundarán más casas y calles, y algunas casas estarán inundadas hasta un mes, dijo Jeff Linder, del Control de Inundaciones de Distrito del Condado de Harris.

Las autoridades en Houston también vigilaban infraestructuras como puentes, carreteras y oleoductos situados en zonas afectadas. Una de las preocupaciones es que los escombros arrastrados por el agua choquen con las estructuras. En 1994, un oleoducto reventó en el río cerca de la Interestatal 10 y se incendió.

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Los periodistas de Associated Press Frank Bajak y Michael Graczyk en Houston, Diana Heidgerd y David Warren en Dallas, Seth Borenstein en Washington y Tammy Webber en Chicago contribuyeron a este despacho.

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