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Laboristas israelíes se renuevan, intentan cambiar de imagen

logotipo de Associated PressAssociated Press 06/07/2017 Por ARON HELLER, Associated Press

JERUSALÉN (AP) — Embarcado en la búsqueda de una nueve jefatura que le permita ofrecer pelea al primer ministro Benjamin Netanyahu, el Partido Laborista está dando importantes pasos con miras a dejar atrás su imagen de bastión liberal de israelíes pudientes descendientes de europeos.

Los dos candidatos que avanzaron a una segunda ronda en las primarias realizadas esta semana tienen sus raíces en el Medio Oriente y derrotaron a figuras afianzadas, asociadas con la vieja guardia. El partido espera ahora atraer el voto de sectores de clase baja que constituyen el principal apoyo de Netanyahu.

Los laboristas todavía tienen que recorrer un largo camino para volver a sus días de gloria, cuando impulsaron la independencia de Israel en 1948 y dominaron la política israelí por tres décadas. Los dos candidatos que siguen en la puja, Amir Peretz y Avi Gabbay, afirman que quieren renovar el partido.

“Han demostrado que son un partido abierto, que busca nuevos adeptos”, expresó Gabbay, el séptimo de ocho hijos de inmigrantes marroquíes, al hablar ante sus partidarios después de la primera ronda. “El que hayan votado por mí es un llamado a la incorporación de nuevos sectores del electorado”.

La vieja guardia de dirigentes de ascendencia europea, o ashkenazi, asumió una actitud paternalista hacia los inmigrantes judíos de países del Medio Oriente y el norte de África donde se habla árabe. Muchos de esos inmigrantes, conocidos como los judíos mizrahi, fueron a parar a campamentos de tránsito muy precarios y quedaron marginados.

Se identificaron con Menachem Begin, del Partido Likud y quien forjó una alianza que incorporó a los sectores que se sentían abandonados. Con un apoyo masivo de los judíos mizrahi, llegó al poder en 1977. Desde entonces, los laboristas libran batallas cuesta arriba y rara vez arrebatan el control al Likud.

Las encuestas indican que el Partido Laborista es el cuarto o quinto en tamaño y algunos observadores creen que sus votantes de siempre pueden darle nuevamente la espalda y optar por el partido Yesh Atid y su telegénico líder, Yair Lapid.

Pero Peretz, un ex dirigente sindical que quiere subir el sueldo mínimo, dice que puede ampliar considerablemente la base del partido. Es oriundo de Sderot, donde en el 2015 el Likud obtuvo el 43% de los votos y los laboristas apenas el 7%.

“Me siento orgulloso de haber nacido en Marruecos y me alegro de que los judíos del Medio Oriente me vean como algo de lo que se pueden sentir orgullosos”, declaró el dirigente de 65 años en una conferencia de prensa.

“El que dos judíos del Medio Oriente hayan llegado a la fase final es un orgullo para el partido”, manifestó Peretz, quien se describió como “el único que puede atraer nuevos sectores del electorado y ganarle a Netanyahu”.

A diferencia de Peretz, Gabbay, de 50 años, es un novato en la política. Fue brevemente ministro de medio ambiente de Netanyahu, pero renunció. Ex ejecutivo de televisión, Gabbay destaca su origen humilde.

Las encuestas indican que el Likud, que adopta una línea mucho más dura hacia los palestinos, le lleva mucha ventaja a sus rivales. Pero si Gabbay o Peretz logran arrebatarle algunas bancas parlamentarias al Likud, podrían formar un gobierno de coalición con Lapid.

Las próximas elecciones están programadas para el 2019, aunque podrían adelantarse.

Peretz obtuvo el 32% de los votos en las primarias del martes y Gabbay quedó segundo con el 27%.

El actual líder del partido Isaac Herzog terminó tercero, lejos, con el 17%. Le siguieron otros dos dirigentes tradicionales, Erel Margalit y Omer Bar-Lev.

La ronda final tendrá lugar el lunes.

El Amir, prominente escritor israelí de origen iraquí, dice que los primeros resultados indican que se está gestando un cambio en la “aristocracia” del partido.

“Las generaciones vienen y se van, y cada generación trae un nuevo espíritu”, escribió en el diario Yediot Ahronot. "Amir Peretz y Avi Gabbay representan un cambio que empieza en la periferia y en los pueblos. Está claro que si no se altera el actual equilibrio, no hay esperanzas reales en la votación para primer ministro”.

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Aron Heller está en www.twitter.com/aronhellerap

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