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Las recuperaciones "milagrosas" de Luis Suárez: su esposa reveló que ella se escondía para llorar cuando él estaba mal

logotipo de LA NACION LA NACION 29/08/2017

MONTEVIDEO.- Luis Suárez ya hizo lo imposible. Y quien mejor lo sabe es ella, que lo acompañó en cada recuperación. Sofia Balbi, su esposa, conocida también por ser amiga y socia de Antonela Roccuzzo, vivió de cerca el "milagro" previo al Mundial 2014, cuando el delantero se operó de los meniscos a 24 días del debut, y en vez de volver a los dos meses, como se acostumbra en ese tipo de lesiones, volvió a los 28 días y le marcó dos goles a Inglaterra con la camiseta de Uruguay.

"Me acuerdo que cuando le hicieron los estudios fue la media hora más larga de mi vida. Y cuando nos confirmaron que se tenía que operar no lo podía creer, porque yo a Luis nunca lo había visto ni resfriado", contó Sofía en al programa de TV uruguayo "Por la Camiseta". De ese tiempo, recuerda que esperaba a que Luis se fuera a dormir para llorar junto a su hermana, que los acompañaba. "Verlo en muletas me mataba. Fue espantoso. Esperaba a que él dijera bueno chau´, me voy a dormir' y cuando se iba no podía parar de llorar".

La emoción, en el Mundial © LA NACION La emoción, en el Mundial

Pero el esfuerzo de aquel tiempo tuvo recompensa. Y Suárez volvió a los 28 dìas, con esos goles especiales contra Inglaterra en la victoria por 2 a 1. "No recuerdo haber llorado tanto después de un partido como aquella vez", se sinceró alguna vez el delantero, que admitió que arrancó ese partido con dolores, y que no estaba del todo seguro de haberse recuperado. Sin embargo, no tuvo secuelas y pudo jugar todo el Mundial, hasta la eliminación contra Italia y la pesadilla del mordisco a Chiellini que opacó el sueño.

Un hecho que ocurrió en el primer partido de Uruguay en ese Mundial tal vez entregue una pista de lo que analiza Tabárez para esta doble fecha de eliminatorias. En ese encuentro, Uruguay perdió de manera sorpresiva contra Costa Rica. Suárez así lo recuerda: "No me puso ni siquiera faltando diez minutos, yo me quería morir. Pero Tabárez me quiso cuidar, sabía que faltaban un par de días para que yo pudiera jugar. Su apoyo fue espectacular. La mayoría de los técnicos no hubiesen tenido el valor que tuvo el Maestro para dejarme afuera y esperar". Tal vez algo de eso pase por la cabeza del entrenador, que luego de jugar contra la Argentina deberá planificar el partido para visitar a Paraguay.

La otra lesión importante que tuvo Suárez fue dos años después, el 22 de mayo de 2016, cuando en la final de la Copa del Rey ante Sevilla se rompió el semimembranoso de su rodilla derecha. Faltaban dos semanas para la Copa América Centenario de Estados Unidos y llegó con lo justo, pero no pudo jugar. Uruguay quedó eliminado en el Grupo C, tras perder el último partido ante Venezuela. Si pasaba a cuartos de final, el delantero lo hubiese podido hacer. Por eso explotó cuando Tabarez, en aquel partido, decidió no ponerlo y vio la eliminación de su equipo desde el banco de suplentes. Una imagen que quedó grabada por la impotencia del delantero, que al enterarse de la decisión del DT le pegó una piña al acrílico del banco.

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