Estás usando una versión más antigua del navegador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Leonardo Sanhueza por tres: edita novela, ensayo y poesía

logotipo de La Tercera La Tercera 16/06/2014 http://www.latercera.com

Es geólogo de profesión, pero trabaja en el diario Las Ultimas Noticias desde hace una década, donde cada martes publica su columna titulada Tinta china. A veces saca chispas y sus opiniones se vuelven comentario ineludible. Pero Leonardo Sanhueza (40), ante todo, se hizo conocido en el ambiente literario como poeta. En 2001 ganó el premio de poesía Rafael Alberti de España por Tres bóvedas, libro que ahora acaba de reeditar ediciones Bastante.

En 2007 publicó una selección de sus crónicas del diario en el volumen Agua perra. Sin embargo, el 2010 comenzaría una producción marcada por los elogios. Con el poemario La ley de Snell obtuvo el premio de la Crítica. Tradujo un puñado de poemas de Catulo en el libro Leseras y sumaría Colonos, una crónica sobre los inmigrantes en el sur de Chile en el siglo XIX, que recibió el premio de la Academia Chilena de la Lengua. Además, le dieron el premio Pablo Neruda de poesía joven 2012.

Ahora, Sanhueza llega a librerías con el retrato de Pedro Balmaceda Toro en El hijo del presidente, luego de editar su primera novela La edad del perro.

"Me siento como un náufrago y si algo he logrado, es no hundirme. Mi historia es de dispersión. Me pasa porque me aburre mucho hacer una sola cosa. Por eso creo que fui a parar a la literatura", dice Sanhueza y cree que su formación le ha servido para sus escritos.

"¿Qué hace un geólogo?: contar la historia de un lugar. La literatura hace lo mismo. Creo que el lenguaje científico me facilitó las cosas, porque pude desarrollar una manera de escribir con cierto apego a la precisión", agrega.

Pedro, el hijo del Presidente José Manuel Balmaceda, fue todo un personaje que tenía sus tertulias literarias en el mismo palacio de La Moneda. Murió en 1889, a la temprana edad de 21 años, pero le alcanzó el tiempo para escribir ensayos, críticas y forjar una amistad con el poeta Rubén Darío, a quien ayudó a publicar Abrojos, su primer libro.

La marca de Sanhueza es crear relatos que funden historia, memoria y ficción. Lo hace en sus crónicas, su primera novela y en El hijo del presidente. "Tradicionalmente se entiende la novela histórica como un texto apegado a los hechos. Y eso pasa por alto, que la historia y la memoria ocurren en el mismo espacio de la imaginación y de los sueños. Entonces a Pedro Balmaceda no me lo imagino como un documento histórico, sino en ese espacio granuloso más cercano a los sueños", señala.

En su debut en la novela con La edad del perro volvió a sorprender a la crítica que lo recibió con una elogiosa recepción. La historia comienza en 1983: un niño en el sur de Chile habla de su presente y entorno familiar en un ambiente represivo en los años oscuros del régimen de Pinochet. La voz del niño se cruza con la del adulto que recuerda esa infancia.

"Conseguir el tono fue súper delicado. La figura del niño es la más tramposa que puede haber en la literatura. Es como hacer hablar a un loco: puede resultar un desastre", dice Sanhueza y concluye que en la niñez "se fijan los recuerdos más importantes, pero son también los que más se deforman, porque tienen un proceso de madurez mucho más largo".

¿Cree que escribir columnas le ayudó a desarrollar su trabajo en prosa?

Escribir columnas es un ejercicio de asociación. A veces haces relaciones inesperadas de cosas que aparentemente no están conectadas, porque generalmente la urgencia te obliga a improvisar. Sin duda, el escribir columnas modificó profundamente mi escritura. En poemarios como La ley de Snell y Colonos está metida la cuchara de la prosa.

¿Hay renovación en la narrativa chilena?

Hubo una resurrección luego de la Nueva narrativa, que coincide con la importancia que alcanza Roberto Bolaño. No tanto por su influencia, como por su carácter, que sirvió de estímulo para un montón de autores. Se cerró el ciclo de José Donoso y aterrizaron registros que funden la experimentación con el realismo, donde el lenguaje es protagonista. Ahí están como ejemplo los libros de Alvaro Bisama, Alejandro Zambra, Alejandra Costamagna y Nona Fernández.

http://www.latercera.com

Más de La Tercera

image beaconimage beaconimage beacon