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Lo que está en juego en Colombia

logotipo de INFOnews INFOnews 25/05/2014 Oscar Laborde
AP Photo - Javier Galeano (AP Photo - Javier Galeano) © AP Photo/Javier Galeano AP Photo - Javier Galeano (AP Photo - Javier Galeano)

De cara a las elecciones presidenciales en Colombia se pueden recorrer las páginas de los principales diarios, o leer los envíos de las agencias de noticias, e inevitablemente nos encontraremos con que no se están discutiendo programas de gobierno, o se cierran los debates entre los candidatos.

La centralidad de la campaña está puesta en la revelación sobre las escuchas ilegales realizadas por Andrés Sepúlveda, que fue contratado por el candidato  de Álvaro Uribe, Oscar Iván Zuluaga, para que lleve adelante gran parte de su campaña de posicionamiento público y marketing político.

Detrás de esa fachada se montó, en realidad, un equipo que, con relaciones aceitadas con organismos de seguridad, se dedicó a realizar intercepciones que llegaron hasta los propios participantes del proceso de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC.

Las acciones de contrainteligencia, el manejo de material confidencial, la compra y venta de información son hoy acusaciones que recaen sobre este personaje, que cierta prensa quiere mostrar como un hacker solitario, pero que en realidad, desde un principio, formó parte del dispositivo del comité de campaña de Zuluaga.

Esta estrategia no es un hecho aislado, forma parte del modus operandi con que la derecha colombiana en general y Álvaro Uribe, en particular, se vinieron manejando en las últimas décadas, avalados a veces de manera explícita, y en otras, encubierta, por distintas agencias del gobierno de Estados Unidos.

El intento del ex presidente y actual senador, a través de una operación de prensa, de denunciar que personas allegadas a Santos, reciben dinero del narcotráfico, demuestra, entre otras cosas, como este escándalo impactó en ciertos sectores de la sociedad.

La realidad es que no puede hacerse una sola lectura sobre estas situaciones, ni aventurar análisis donde la historia la quieren inscribir como una mera contienda entre buenos  y malos. Hay estamentos de la vida colombiana que comparten la visión que Uribe tiene, no sólo sobre cómo solucionar el problema con los grupos insurgentes –únicamente por la vía militar–; sino que además avalan sus definiciones sobre la realidad sudamericana en general, y la de Venezuela en particular.

Uribe es la expresión local de la derecha de EE.UU. que busca hacer fracasar el proceso de paz que se avecina, quebrar la nueva institucionalidad que hoy vive la región vía la Unasur y la CELAC y arrebatarle el manejo del petróleo al pueblo bolivariano. Un triunfo de Zuluaga, o una elección ganada de manera muy reñida por Santos, interrumpirá los acuerdos ya alcanzados en Cuba, pues aun en el segundo de los casos, se pondrá en evidencia que la población colombiana está absolutamente dividida sobre el tema.

Mientras las FARC y el ELN han declarado el cese al fuego en todo el territorio colombiano ante la proximidad de los comicios, la geopolítica norteamericana juega sus cartas en la geografía sudamericana, que tiene el claro objetivo de hacer fracasar las negociaciones de paz y montar un escenario de guerra nuevamente.

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