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"Lo vimos todo, a la gente gritando y corriendo; fue una situación caótica"

logotipo de LA NACION LA NACION 17/08/2017

BARCELONA.- No importa la ciudad donde ocurran, cuando suceden, los atentados no dejan de sorprender por el horror de la situación y la impotencia de no poder hacer nada al respecto. Hoy, al menos 13 personas fallecieron y 32 resultaron heridas cuando una camioneta blanca atropelló a varias peatones en la histórica zona de La Rambla, uno de los sitios más concurridos por los turistas en Barcelona.

Keith Fleming, un estadounidense que vive en la ciudad catalana, estaba viendo televisión en su apartamento frente a La Rambla cuando escuchó un bullicio y fue al balcón a enterarse de qué había pasado. "Vi mujeres y niños corriendo, parecían aterrados", comentó.

Luego añadió que escuchó un fuerte golpe metálico -posiblemente alguien cerrando con violencia la puerta de su negocio- y vio a la gente correr por la calle. Entonces llegó la policía y sacó a la gente del lugar. Incluso personas que se asomaban por las puertas recibían órdenes de volver a entrar.

Fleming dijo que los policías tenían las armas listas y que al final de la cuadra fueron despachados policías antimotines. "Es una situación sumamente tensa, obviamente la gente estaba muy asustada", agregó.

Carol Augustin, un gerente de La Palau Moja, un edificio en La Rambla que alberga oficinas públicas y un centro de información turística, dijo que la camioneta pasó justo enfrente del edificio.

"Lo vimos todo, a la gente gritando y corriendo para volver a entrar al edificio. Fue una situación caótica. Había familias con niños pequeños. La policía nos pidió cerrar las puertas y mantenernos adentro", expresó.

En tanto, Albert Tort, un enfermero de 47 años que vive en la zona, explica que ha visto un auténtico "desastre" instantes después de que se produjera el atropello. "La policía no me dejaba pasar pero me he identificado como sanitario y he pasado. Lo que he visto ha sido un auténtico desastre. Yo he contado al menos 6 muertos, he intentado reanimar a un joven pero ha sido imposible".

En esos momentos ya se podía ver distintos grupos de personas atendiendo a víctimas del atropello tendidos en la calle. Isaac, de nacionalidad mauritana, explicaba que se había encontrado a su amigo Ama herido en la calle Vergara y explicaba que huía de una furgoneta blanca que estaba atropellando a personas en La Rambla.

Decenas de personas se resguardaban en locales, otras corrían despavoridas. Una joven ha intentado saltarse el control de seguridad a gritos de "no sé dónde está mi hermano, dicen que están dando tiros y no lo encuentro", ha dicho mientras corría calle abajo.

"Estábamos a las puertas del Hard Rock Café. Íbamos en dirección a la Rambla cuando hemos visto el choque de una furgoneta blanca contra la gente. Hemos visto cómo la gente salía volando por el atropello. Y también a tres ciclistas que han salido volando", explica Ellen Vercamm, testigo directo del atropello múltiple que se encuentra de vacaciones en Barcelona

Ellen, que viaja en un grupo mayor, decía: "No nos ha pillado allí por dos minutos. Ha sido terrible. Somos un grupo grande y no sabemos aún si todos están bien", agrega, conmocionada por el atropello, mientras un agente de los Mossos le anima a abandonar la calle de Fontanella.

Diario El País y agencia AP

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