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Los empresarios creen que las PASO son un punto de inflexión

logotipo de LA NACION LA NACION 14/08/2017

"Al peronismo le cayó una suerte de bomba atómica. Los resultados de ayer borran prácticamente todos los liderazgos alternativos que tenían y ameritan una revisión muy profunda del quién es quién." La frase es contundente y pertenece a Javier Madanes Quintanilla, presidente de Aluar, el grupo argentino que cerró 2016 con ventas por 7281 millones de pesos.

"Me sorprendieron el derrumbe de Sergio Massa en la provincia y la desaparición de los Rodríguez Saá en San Luis. También los números de Córdoba. Hay otros candidatos muy tradicionales que desde este momento desaparecen de un plumazo", agregó Madanes Quintanilla con cierta preocupación. Es que entre los industriales el impacto fue dispar. Para muchos el triunfo de Cambiemos supone una luz amarilla en decisiones económicas que descontaban que no se producirían; para otros implica la toma de decisiones urgentes para poder integrarse al mundo.

"Ahora, la mayor exigencia de competitividad será inexorable. El cambio de la matriz industrial se convertirá en una realidad a la que tendremos que acostumbrarnos y también la amenaza de abrir determinadas importaciones", graficó un hombre del mundo textil desde el más profundo off the record. Su alarma se encendió. Por lo bajo descontaba una contundente derrota de Cambiemos tal como se la había anticipado su encuestador de cabecera. "No lo contrato más", rumió indignado. "Es hora de que Cristina Fernández de Kirchner se jubile y deje lugar a las nuevas generaciones", se le escuchó decir a Eduardo Eurnekian, titular de Aeropuertos Argentina 2000, durante los últimos días. A las elecciones las siguió desde el exterior, pero su punto de vista fue contundente.

Desde la Asociación Empresaria Argentina, Jaime Campos apostó a una definición tan breve como certera: "Creemos que ha sido un paso importante para consolidar la república, vemos muy buenas perspectivas para la economía de ahora en más". Es que en el mundo empresario hubo ayer ganadores y perdedores. No sólo por los resultados de las PASO, sino por la convicción de un rumbo económico claro para los próximos meses. Para muchos esto supone una buena noticia, mientras que para otros es momento de redireccionar su GPS de influencias tras haberse mareado con las últimas encuestas. El crecimiento de la industria, la construcción y la venta de motos y autos de los últimos meses no fueron brotes suficientes para que la economía real respire una mejora.

"El resultado de las PASO es un factor clave para desmontar la corrida cambiaria de los últimos días. El Banco Central podrá dejar de intervenir y el mercado, mantener la relación de $1 8 por cada dólar sin grandes sobresaltos", se entusiasmó el economista Miguel Bein poco después de conocer los guarismos oficiales. La sobredemanda de 2000 millones de dólares de los últimos días estuvo alimentada por la incertidumbre propia de un año electoral. "Más allá de si era justificado o no, para Wall Street se jugaba en estas elecciones el destino de un modelo argentino como el de Venezuela o uno como el que estamos transitando", agregó Bein. El riesgo país fue otra de las variables que empezó a marcar preocupación desde la llegada de Cristina Fernández de Kirchner a las urnas: subió 70 puntos desde ese momento. Con los nuevos indicadores debería comenzar un camino inverso y dar tranquilidad al precio de los bonos que marcó cierta debilidad también en las últimas jornadas. La clave para Wall Street era que el oficialismo no perdiera en la provincia de Buenos Aires por nocaut. "La cancha financiera se despeja. Los números me tranquilizan y no hay que preocuparse por ninguna corrida", celebró desde off the record una alta fuente del Banco Central. Las variables financieras no son las únicas que tendrán alivio en los próximos días.

Para mediados de septiembre le llegará el tiempo al número más esperado de la economía local: el producto bruto interno. Es decir, el conjunto de los bienes y servicios producidos en el país durante el segundo trimestre. La mejora será del 3,5% en el segundo trimestre respecto de igual período de 2016. Así, el debate por la economía frenada ya no tendrá sustento en la nueva fase de elecciones. "Para la oposición que hizo del retroceso de la actividad económica una consigna muy fuerte de campaña es una bandera que pierde con el propio peso de los datos. No va a poder jugar con la recesión. Porque no habrá recesión", se entusiasmó un alto funcionario de Balcarce 50.

"Nadie quiere estar en países donde vos invertís y el gobierno te quita la rentabilidad. No tenés ninguna necesidad de jugar tus dólares cuando en el mundo te incentivan. Ahora como mínimo no tenés por delante un movimiento negativo y eso siempre suma en las expectativas", agregó Bein. El crecimiento industrial de junio que se volvió a repetir en julio y se ratifica en agosto, el boom de los créditos hipotecarios y el repunte del consumo son tres de los principales ejes en los que Cambiemos se apoyará de cara a octubre. "El efecto del campo se sintió en el interior del país y es bueno que eso haya llegado también a la ciudad", resume el titular de una firma de agroquímicos estadounidense.

En tanto, Martín Migoya, titular de Globant, una de las firmas tecnológicas que pertenece a la selecta liga de los unicornios (compañías que valen más de 1000 millones de dólares) fue más allá. "Desde hace meses trato de restarle dramatismo al resultado porque lo importante es que la Argentina siga ocupándose de su largo plazo para volver a estar entre los diez principales países del mundo. Para mí lo importante es que haya reforma tributaria, también una mejora en la educación para generar muchísimos empleos en el futuro y que se potencien los trabajos basados en servicios de exportación, que son los que crecen en el mundo", afirmó, convencido.

El debate de shock o gradualismo quedó atrás. Hoy lo importante es que se revalidó la gobernabilidad y la realidad de la provincia de Buenos Aires obliga a acelerar la campaña de cara a octubre. La rebaja de las cargas sociales, la renegociación de algunos convenios por empresa, la reforma tributaria, la llegada de nuevos acuerdos de productividad sectoriales y sobre todo el fin de la industria de los juicios laborales son parte del raid de medidas que el empresariado pretende de manera urgente. La actividad se incrementó en los últimos meses por el alza de la obra pública y la construcción y el déficit siembra también una advertencia de cara al largo plazo.

El consumo, en tanto, muestra una caída pero muchos analistas sostienen que se deben ver los números de las cadenas de mayoristas, que rompen récords. Mientras tanto Esteban Greco, titular de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, advirtió que tiene nuevos sectores en la mira: siderurgia y acero, entre otros seis. Los supermercados también formarán parte de su agenda aunque, claro está, ellos ya retrucaron que son los proveedores los que encabezan los aumentos. En el Gobierno tomaron nota de que este tipo de anuncios tienen impacto directo en la percepción de los consumidores.

El objetivo de la dupla Dujovne-Sturzenegger es claro también: la inflación debe bajar de manera elocuente de cara a octubre. Con mayor poder adquisitivo en mano será la economía la que permita llevar a la realidad lo que el barómetro de las PASO mostró a nivel nacional. Y, por último, aparece otra de las cuestiones que muchos empresarios piensan pero que pocos se atreven a decir. Es el creador de una de las empresas más grandes de la Argentina quien pone el foco en una parte del análisis que pasó inadvertido. "Espero que la Justicia tome nota y que en la Argentina empiecen a pagar quienes tienen que hacerlo. Es hora de poner fin a la impunidad", cerró exultante.

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