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Los Leones, el festejo y otra copa: entre las responsabilidades del presente y los desafíos del futuro

logotipo de LA NACION LA NACION 13/08/2017

El seleccionado masculino de hockey es hoy como un general lleno de medallas en su uniforme: es el vigente campeón olímpico por su título en los Juegos de Río 2016, campeón panamericano tras su consagración en Toronto 2015 y anoche se adjudicó en Lancaster la Copa Panamericana, que equivale en el fútbol a ganar la Copa América. Entre todos los lauros posibles, solo le falta ser campeón mundial: fue tercero en La Haya 2014, cuando el equipo estaba a punto de su explosión definitiva.

Los Leones representan en estos días el seleccionado más exitoso del deporte argentino; no solo por su furiosa actualidad, sino porque supo volverse sustentable en el tiempo. Un ciclo que comenzó en 2013 encabezado por Carlos Retegui y que favoreció el crecimiento individual, además de que condujo a un admirable ensamble colectivo gracias a la suma de talentos. El triunfo por 2 a 0 (Ignacio Ortiz, Lucas Vila) en la final de este último sábado ante Canadá -un viejo cuco que ahora está dos escalones más abajo- fue la manera de garantizarse el puesto N° 1 del ranking mundial y mantener a raya a Australia, el segundo en el listado, que acechaba a solo 20 puntos.

Por la cuestión numérica pasaba la principal misión en el Spooky Noks Sports, el impresionante complejo deportivo que cobijó a la Copa Panamericana. Pero también hubo un segundo objetivo: hacer docencia en la región en el papel de campeones olímpicos. "Nuestro rol es que América levante su nivel; jugamos con mucho respeto y lo logramos", apunta el Chapa, que por supuesto está pendiente de las variables del ranking, pero que también revisa la cuestión más humana: "Lo que vi en este último torneo es que hubo una fraternidad muy grande entre todos los equipos. La medalla de oro de los Leones nos ha unido a todos: a brasileños, canadienses, norteamericanos, mexicanos, chilenos, triniteños. estos planteles vinieron con la cabeza puesta en mejorar y esperamos haberlos ayudado para que América tenga un hockey cada vez más importante y con más jugadores".

Con la mirada hacia adelante, la principal tranquilidad es que el seleccionado está clasificado para el Mundial con un año y medio de anticipación para la cita en Bhubaneswar, India. Este pasaje prematuro, conseguido en junio pasado en las semifinales de la World League de Londres, permitirá una planificación incluso más dura que la de Río 2016, pero también un mejor manejo de los tiempos utilizando la razón. Nada de urgencias o manotazos de último momento, como tuvo que encarnar el propio Retegui cuando fue designado por el entonces presidente de la CAH, Aníbal Fernández, para dirigir a las Leonas antes del último Mundial.

Al cuerpo de los Leones no le pasó inadvertida la dura derrota por 6-1 ante Holanda en la final de la reciente etapa de la World League: sabe que las potencias de siempre nunca descansan y que querrán tumbar a este seleccionado que parece un intruso en la historia grande de este deporte, pero que se ganó el liderazgo con armas nobles. "Lo difícil no es llegar y mantenerse, si no superarse cuando uno está bien arriba. Podremos ganar o perder, porque se trata partidos de hockey. Aunque este grupo es muy solidario, con una mentalidad muy fuerte, un deseo de seguir creciendo y una predisposición incondicional", menciona el DT.

A fines de septiembre habrá una gira de quince días en Roma o San Diego con la mira puesta en la Final de la World League, que se jugará en diciembre también en la India, con la fuerza de sus sponsor vinculados con la FIH. Y en octubre, una concentración en Buenos Aires será la antesala para el viaje al continente asiático: "Cuando uno es campeón olímpico y N°1 del ranking tiene que hacerse responsable del lugar donde está. Y tenemos un equipo con mucho valor y entrega para seguir progresando", señala Retegui, decidido a que su seleccionado atrape todos los honores posibles hasta fin del año próximo.

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