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Los nuevos terroristas: jóvenes, fríos y escasa formación religiosa

logotipo de LA NACION LA NACION 27/08/2017

MADRID (LA NACION).- Es uno de los mayores enigmas del reciente ataque en Cataluña. La sangre fría y la capacidad de reorganizarse que mostraron los atacantes de Barcelona y Cambrils abre dudas sobre la presencia de una nueva generación de terroristas, más nihilista y mejor entrenada en la simulación.

La serenidad es llamativa para la juventud del comando. Horas antes de atentar, un video los muestra tranquilos, al comprar comida y tabaco. Tortilla española, un pan y latas de gaseosas, como para cualquier picnic.

Luego de su baño de sangre, Younes Abouyaaqoub, el autor material del atropello masivo en La Rambla, abandonó el lugar a pie, sin mirar hacia atrás. Como si no viniera de matar a 14 personas. Luego se las ingenió para permanecer prófugo, como si no tuviera a toda la policía en su búsqueda.

Una de las claves de esta nueva generación es que no se radicaliza sola, como lobos solitarios, sino que lo hace en compañía de lazos familiares o de amistad, de acuerdo con un reciente estudio del Real Instituto Elcano, basado en casos españoles.

El comando de Ripoll, así denominado por el pequeño pueblo catalán del que procede, encaja en esa tendencia. Entre los 12 integrantes había hermanos entre sí y compañeros de colegio.

"Esos lazos los fortalecen en momentos clave", según coinciden analistas en terrorismo. Apuntan al vigor de ese compromiso antes que a una convicción religiosa.

Aún no se pudo dilucidar si el grupo contó con un líder sustituto. No queda claro cómo fue que se organizaron para atentar en La Rambla y en Cambrils una vez desaparecido su reclutador, el imán marroquí Abdelbaki Es Satty.

En la noche del miércoles 16 el imán murió en un estallido de explosivos. Sin jefe, el resto del grupo no sólo no abandonó el plan, sino que demostró capacidad de rápida reorganización. ¿Fue alguien dentro del grupo o las nuevas órdenes llegaron desde fuera? La respuesta no está clara. Luego de quedarse sin jefe y sin explosivos, el grupo se dividió en dos.

Con sus 22 años, Abouyaaqoub se dirigió a Barcelona, como autor solitario del atropello múltiple. Otros cinco marcharon a Cambrils. Allí trataron, primero, de remedar el atropello. Cuando volcaron el auto, cambiaron de nuevo y optaron por apuñalar transeúntes. Todo sobre la marcha.

Junto con la sangre fría y la capacidad de reorganización para tan corta edad, el otro dato es la simulación. El poblado de Ripoll del que provenían vive aún con estupor la noticia.

Sorpresa

Nadie se dio cuenta de nada. Incluso una educadora, Raquel Ripoll, insistió en que eran todos "muy buenos chicos". Habló especialmente de Abouyaaqoub, al que calificó como "responsable, cortés y muy serio". Lo mismo dijeron varios vecinos azorados.

Para los analistas, la capacidad de camuflarse es uno de los puntos en los que más ahínco se pone en las nuevas generaciones.

"Se busca que hagan una vida normal, que no llamen la atención, que ni siquiera parezcan muy religiosos", dijo José Ramón Cerbero, del Centro de Estudios Sociales de Valencia.

En similar dirección apuntó Ignacio Álvarez Ossorio, de la Fundación Alternativas. "Los integrantes de la célula de Ripoll representan una nueva generación de jihadistas que se distingue por su nihilismo y por su escasa formación religiosa

Fríos, no necesariamente religiosos, extremadamente violentos, con fuertes lazos y capacidad de camuflaje. Esos son los rasgos que se señalan para el comando que atacó en Cataluña y que tuvo en vilo a España. Una nueva generación. La clave, dicen analistas, está aún en detectar al reclutador.

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