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Los penales, el camino al que el Ciclón se aferra para festejar

logotipo de LA NACION LA NACION 16/08/2017

Fue un déjà vu. Una réplica exacta de lo que vivió hace cinco días en el Nuevo Gasómetro. El partido que San Lorenzo le ganó 4-2, en definición por penales, a Cipolletti, después de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario, resultó una continuidad del cruce con Emelec, por la Copa Libertadores. El gol del rival (0-1), un calco; las manos salvadoras de Nicolás Navarro, otra similitud para un equipo se malacostumbró a celebrar con un rendimiento futbolístico muy por debajo de lo esperado.

San Lorenzo no podía permitirse un desliz. Mucho menos cuando el adversario se supone inferior. Tanto como la Copa Libertadores, la Copa Argentina es un certamen que desvela en Boedo, porque el ganador se clasificará para el torneo más importante de clubes del continente del próximo año.

San Lorenzo transitó el juego con impotencia. El compromiso era relevante y por mayores recursos estaba obligado a hacer valer su jerarquía. El laborioso conjunto rionegrino siempre opuso resistencia y se sintió cómodo ante la insuficiencia del Ciclón, que recién dio un paso al frente cuando la situación lo empujó.

Al juego de San Lorenzo le cuesta fluir con naturalidad y Aguirre se lamenta: siente que ningún plan le resulta. Ayer encontró la respuesta en los suplentes. El DT uruguayo apostó por el doble 9 y Reniero -determinante en la reacción- empujó un centro de Blandi. Toda una señal de lo que le costó gol.

Deportivo Morón, el próximo fin de semana, será el nuevo desafío para el Ciclón en los 16avos de final de la Copa Argentina. Un examen para quien tiene todo por mejorar.

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