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Los secretos de una cena inolvidable con el plantel de River, contada por los jugadores de Atlas

logotipo de LA NACION LA NACION 17/08/2017

Fue un gran secreto. La dirigencia de River planeó todo y tuvo como cómplice a la de Atlas . Se preparó el Hotel Sheraton para una cena diferente, pero a los jugadores millonarios se les comentó que irían cerca de 40 hinchas. A los del Marrón, que irían a comer afuera. Nadie quería generar tensiones previas al partido por Copa Argentina . Tras el 3-0, Maximiliano Ambrosio, presidente del equipo de General Rodríguez, les comentó la noticia a los jugadores en el vestuario. Nadie lo podía creer. Los micros partieron juntos y cuando llegaron los jugadores se mezclaron en las mesas. Hubo pizzas, empanadas, ensaladas, frutas, helado... pero ningún jugador de Atlas se dedicó a comer, sino a conversar y aprender. La cita duró hasta pasadas las 2:30, y todos debían despertarse a las 5:30 ya que el vuelo partía tres horas más tarde. Pero poco les importó el descanso: el sueño ya lo estaban viviendo. Tres jugadores de Atlas confiaron sus historias a LA NACION.

Román Gnocchi: de las charlas con Ponzio a las bromas con Pity

Román Gnocchi se entrena todas las mañanas en Atlas y trabaja de 14 a 20 en el Registro de las Personas del Ministerio del Interior. Además, los lunes, miércoles y viernes hace el curso de director técnico en la Escuela Nicolás Avellaneda. Con 32 años, inferiores en Independiente y una vida en el ascenso, la cena con los jugadores de River fue "impresionante".

"Nos dio mucha alegría. Me tocó compartir mesa con Enzo Pérez, Pinola y Lux, pero nos cambiamos muy seguido. Estuve también con Ponzio, Nacho Fernández y Scocco. Con Leo hablé mucho. Le comenté que soy de General Belgrano, él también es del interior (Las Rosas, Santa Fe) y me dijo que le gustaba mucho el campo y el polo y que cada vez que podía se escapaba porque no le gustaba estar encerrado en la ciudad. Le dije que un amigo mío labura con Adolfito Cambiaso. es muy importante y lindo que a un jugador de su talla le interese saber de nosotros. Cambiamos números y quedamos en juntarnos", cuenta antes de rememorar una anécdota con Pity Martínez.

"Con Pity hablamos un rato por un amigo en común, Lucas Fernández, que ahora juega en Sacachispas. Él me pidió sacarse una selfie y mandarle audios para cargarlo desde mi teléfono, porque había perdido su número. Fue muy entretenida la noche y se notó que la pasaron bien. Uno siempre sueña. y esto fue algo impresionante".

Julio Gauna: se llevó cuatro camisetas y una promesa especial

La cinta de capitán de Atlas la lleva Julio Gauna, el gran referente que volvió en 2016 a iniciar su tercer ciclo. A los 34 años, cumplió un gran anhelo: enfrentar a River, club del que es fanático. De General Rodríguez se llevó cuatro camisetas del club de la D y de Salta se trajo la misma cantidad: las de Enzo Pérez, Barboza, Alario y Pity. Más una foto entrando al terreno con Ponzio que ya está en su perfil de Whatsapp.

"Me bañé apurado para cambiar las remeras. Pero en el vestuario me enteré de la noticia así que me relajé. Cuando llegué al hotel, me senté al lado de Ponzio. Estaba feliz, escuchando anécdotas, contándole sobre mi escuela de fútbol en Bella Vista que se llama Almería, donde trabajo a la tarde y juegan 126 chicos. Fui directo a sentarme con Leo para escuchar cómo maneja River. Es el estandarte del equipo y me contó la claridad de la línea de Gallardo, y cómo maneja los jugadores. Se le hace más fácil por la jerarquía, lo respetan mucho. Aprendí sobre el manejo de un grupo", relata.

"También charlé con Scocco. Se interesó con la escuelita porque quiere hacer algo parecido. Quedamos con él y Ponzio que vamos a ir a un entrenamiento y los invité a la escuela", agrega el delantero. "Con Enzo Pérez había hablado a la tarde por teléfono por la camiseta y su humildad me encantó. Después vinieron Pinola y Maidana y me dijeron que era muy duro marcarme. Fue algo hermoso y lo disfruté mucho. Pero no me sorprendió, sé que River hace bien las cosas. La humildad, la imagen y la educación de todos. nos hicieron sentir uno más".

Sebastián Ferrario: de la broma de Nacho a la comparación con Lollo

A inicios de año, Sebastián Ferrario se sumó a Atlas, proveniente de Lugano. Con 27 años, trabaja en una escuela de fútbol los martes y jueves y los fines de semana realiza encuentros recreativos y animación de cumpleaños en un predio donde se destacan la tirolesa y la palestra. Hincha de Boca, poco le importó que el rival fuera River: se empapó de felicidad.

"Fui uno de los últimos en entrar al hotel y los vi a todos mezclados, conversando. Me sorprendió, no lo esperaba. No comí nada porque me la pasé por las mesas charlando y escuchando. Me senté con Nacho Fernández, Lollo y Alario; justo antes del partido le había dicho a Nacho que me encantaba su juego, que le pedía perdón por alguna patadita y si podíamos cambiar la camiseta. Se rió, me dijo que sí y me la regaló al final", recuerda Ferrario. "Lo divertido es que, en la cena, Nacho mira a mis compañeros y les dice: 'éste es un mentiroso'. Yo no entendía nada, y ahí agrega: 'vino a cambiarme la camiseta, se llevó la mía y no me dio la de él'. Nos tentamos y le dije que no pensé que la iba a querer. Acalambrado, fui corriendo a buscarla y se la regalé. Un fenómeno. Charlamos con todos como si fuéramos amigos de siempre".

Además, Ferrario se nutrió de una charla con Lollo. "Les pregunté sobre sus vidas: son tan normales como las nuestras. Turno a la mañana, con gimnasio y desayuno en el club. Y después una siesta y la tarde con la familia. La diferencia es que no necesitan salir a trabajar y cuentan con equipos médicos, nutricionistas, psicólogos. Pero después es la misma vida. Al final, Ponzio me dijo que había que meterle porque, ahora que nos conocían, nos iban a seguir".

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