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May se aparta del Brexit duro y propone un acuerdo aduanero con la UE

logotipo de LA NACION LA NACION 16/08/2017

MADRID.- El bravucón "Brexit es Brexit" que esgrimió la primera ministra Theresa May para postular una salida "dura" de la Unión Europea (UE) parece haber derivado en un "nos vamos, pero no del todo", según se desprende de los primeros documentos oficiales de negociación que hizo conocer Londres. Gran Bretaña quiere proponer un nuevo acuerdo aduanero con el bloque, pero un alto cargo comunitario lo describió como una "fantasía".

Catorce meses después del referéndum en que, por escaso margen, los británicos decidieron "divorciarse" de la UE, el debilitado gobierno conservador de May se vio forzado a establecer "de forma oficial" algunas premisas de negociación para despejar la creciente incertidumbre sobre el futuro.

Fruto de ese reclamo son los llamados "Brexit position papers", tal como se conoce una serie de documentos oficiales en los que el gobierno fija "lo que le gustaría lograr" en su negociación con Bruselas.

"Deberán entender que no seamos claros del todo, porque, en una negociación, siempre hay que guardarse opciones", atajó el "ministro británico del Brexit", David Davis, al anticipar los documentos.

El primero de ellos, que postula oficialmente el objetivo de lograr "una unión aduanera temporal" a partir de 2019 -o sea, una vez que el divorcio se haya consumado- disparó no sólo la primera sorpresa, sino que abrió un abanico de interpretaciones.

Básicamente, lo que postula el documento es que, durante un período de entre dos y tres años después de su salida de la UE, Gran Bretaña siga gozando de los mismos beneficios aduaneros que ahora tiene -o sea, arancel cero-, aunque poco y nada diga de las "obligaciones" que eso conlleva.

"Sería una buena salida para evitar caos fronterizo una vez que se concrete el Brexit", defendió Davis. Lo hizo sin ruborizarse y casi como quien presenta una posibilidad en beneficio de otros y no de sí mismo.

"A nosotros nos parece muy bien este tipo de iniciativa", aplaudieron diversas entidades empresariales, deseosas de disipar la incertidumbre y mantener un horizonte de continuidad en sus negocios.

En tanto, de este lado del canal de la Mancha, la propuesta dio paso a varias interpretaciones. La primera, que Londres empieza a temer las "derivaciones reales" que el divorcio puede aparejar para su economía.

Otros se preguntan si, desde lo político, este primer "Brexit paper" no debe interpretarse como un globo de ensayo de May para preparar a los partidarios del "Brexit duro" para un eventual anuncio sobre la libre circulación de personas.

"Es sabido que, para la Unión Europea, no hay libertad de tránsito de bienes si no lo hay también de personas y servicios", recordó a LA NACION Gonzalo Meneses Burgos, economista del Instituto de Empresa (IE).

Aludió de esa forma a la respuesta que, en su momento, tan gráficamente expresó la canciller Angela Merkel: "Esto no es un paseo para recoger frutillas", dijo.

Lo hizo para recordarle que si Londres abandona el bloque, no puede esperar iguales beneficios que los otros 27, que también cargan con sus responsabilidades. Entre ellas, el libre tránsito de personas. Algo a lo que Londres se resiste.

Hasta ahora, lo único claro es que, tras meses de prédica dura, Londres viene a pedir que, por favor, lo dejen seguir comerciando con amplios beneficios. Eso es un primer paso para apartarse del "Brexit duro".

Del otro lado, Bruselas juega su mejor juego: el del silencio. El negociador principal, el francés Michel Barnier, dijo que la propuesta sería "objeto de estudio". Pero al momento no anticipó nada más.

Críticas al ministro del Brexit

James Chapman, el ex jefe de gabinete de David Davis, el ministro británico a cargo del Brexit, tildó ayer de vago e incompetente a su ex jefe en una serie de ataques en la red social Twitter. "Trabaja tres días a la semana desde el primer día" en que asumió el cargo, escribió Chapman, que fue editor de política en el diario sensacionalista Daily Mail, antes de trabajar para el ex ministro de Finanzas conservador George Osborne y luego para su correligionario Davis, hasta que dimitió, en junio. "Ni él ni la primera ministra [conservadora Theresa May] tienen la menor idea de lo que están haciendo", añadió Chapman, que se opone a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), decisión sometida a un referéndum en junio de 2016.

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