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Mundial de atletismo: el triste adiós de Bolt, las sorpresas, las decepciones y las polémicas de Londres 2017

logotipo de LA NACION LA NACION 14/08/2017

LONDRES.- La población del Estadio Olímpico mutó en sólo cuestión de horas. Lo que hasta el domingo eran atletas, fanáticos y periodistas de todo el mundo -fueron 2200 deportistas de 203 naciones y se vendieron más de 705.000 entradas-, ayer ya era tierra de obreros que desmontaban lo que quedaba del décimosexto Mundial de atletismo. Y desde hoy volverá a ser la casa de West Ham, el equipo donde juegan los argentinos Manu Lanzini y Pablo Zabaleta. Stratford ya cambió su ritmo, y todo vuelve a ser como era antes del paso del huracán Bolt. La leyenda que eligió Londres para despedirse del atletismo, aunque el destino la haya guardado la carta más triste para su adiós.

Aaliyah Brown y Allyson Felix de los EE.UU. en acción © LA NACION Aaliyah Brown y Allyson Felix de los EE.UU. en acción

Sin grandes marcas, con algunas despedidas (Mo Farah no volverá a correr los 5000 y 10.000 metros en mundiales), varias emociones, una delegación argentina récord que tuvo a Belén Casetta como su mejor representante y un puñado de polémicas, así pasaron 10 días del que para la IAAF fue el Mundial de Londres. Para la memoria colectiva tendrá nombre propio: Usain Bolt.

La despedida de Usain Bolt. "Vi a muchos deportistas retirarse y volver para pasar vergüenza, y no seré uno de ellos". El plusmarquista jamaiquino confirmó su adiós, justo 24 horas después del calambre que lo dejó afuera de la posta 4x100 y selló su despedida de las pistas. En su paso por Londres, sumó un bronce en los 100 metros, la noche en la que los estadounidenses Justin Gatlin y Christian Coleman amargaron su despedida de la prueba. Sin ritmo de competencia después de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, llegó al Olímpico entre algodones y el físico terminó por sentenciar su carrera. Tanto en los 100m como en los relevos mostró que su aceleración ya era parte de la historia.

Belén Casetta, la mejor actuación argentina. La marplatense, de 22 años, logró la mejor perfomance de la delegación nacional. Casetta terminó en el puesto 11 -entre 14 competidoras- en la final de los 3000 metros con obstáculos y estableció un nuevo récord sudamericano para la prueba: 9m25s99/100. Marca que bajó en dos días, tras su buen registro en la semifinal. Estudiante de medicina, divide sus días entre el estudio y los entrenamientos. Otro ejemplo de esfuerzo que ahora va por más.

¿Puede ser Van Niekerk el sucesor de Bolt? El sudafricano Wayde Van Niekerk llegó a Londres con el cartel de "heredero" y tenía las pruebas de 200 y 400m por delante para demostrar que aceptaba el reto mediático. Vencedor en los 400, tras la polémica por el rechazo de la IAAF a la presencia de Isaac Makwala -uno de los atletas intoxicados en un hotel oficial-, no pudo en los 200, donde alcanzó el segundo lugar. Van Niekerk aspiraba a igualar el récord de Michael Johnson, el único atleta que logró conseguir el doblete en las dos distancias en Mundiales o Juegos Olímpicos. Sin el carisma de Bolt, de todas maneras intentó cautivar al público y estuvo cerca de lograr su cometido, pero el turco Ramil Guliyev se lo impidió. Habrá que esperar a Doha 2019.

Nadie ganó más que Allyson Felix. Mientras Bolt, Van Niekerk o Gatlin se llevaban las miradas, ella sumaba medallas en silencio. Y terminó por dar el golpe final en los últimos dos días del Mundial: la estadounidense Allyson Felix, de 31 años, se puso al frente de las postas 4x100 y 4x400, y se convirtió en la atleta más ganadora de la historia de los mundiales con 16 medallas. Atrás quedaron Bolt (14, con el bronce en los 100m) y la ex velocista Merlene Ottey (14). En el Olímpico, Felix consiguió una presea de bronce en los 400 metros y dos de oro en los relevos. Una cosecha que la deja en soledad en la tabla histórica. Sus podios, desde el oro en los 200m de Helsinki 2005, se cuentan en diferentes pruebas: 200m, 400m, posta 4x100 y posta 4x400.

Sudamérica, entre los éxitos de Venezuela y la marcha. Yulimar Rojas, de 21 años, consiguió la primera medalla de oro en la historia de Venezuela y su éxito generó fuerte repercusión en el continente. La joven Rojas superó a Caterine Ibargüen por sólo dos centímetros (14,91 a 14,89m) y se quedó con el título de triple salto. Horas antes, la también venezolana Robeilys Peinado (19 años) se había llevado el bronce en salto con garrocha. El domingo, los 20 kilómetros de marcha aumentaron la cantidad de preseas sudamericanas: el brasileño Caio Bonfim se llevó el bronce, mientras que el colombiano Eider Arévalo se quedó con el oro.

Los casos de gastroenteritis que pusieron en jaque a la organización. El botsuano Isaac Makwala (200 y 400m), el el irlandés Thomas Barr (400 metros vallas) y el canadiense Eric Gillis (maratón) fueron los principales perjudicados por una intoxicación que alcanzó a 12 atletas y a un total de 30 personas relacionadas al Mundial, según estimaciones extraoficiales. El Guoman Tower Hotel, un cuatro estrellas ubicado a orillas del río Támesis, fuel hotel oficial que quedó bajo la lupa. Afuera de los 400m por recomendación médica -prohibición de ingreso al estadio, mediante-, Makwala protagonizó el episodio más surrealista del Mundial: fue dado de alta la misma tarde en la que se corrían las semifinales de 200m, por lo que fue obligado a clasificarse en solitario y después llegó hasta la final.

Gatlin, entre los abucheos y las manchas del pasado. A los 35 años, el estadounidense Gatlin se dio el gran gusto: venció a Bolt, el rival que tantas veces lo había despojado de la gloria, y se quedó con el oro en los 100 metros. Pero no pudo festejar: hizo una reverencia al jamaiquino y soportó los abucheos del público. Después, Sebastian Coe, presidente de la IAAF, también fue duro con él. "No es el guión perfecto. Gatlin tiene derecho a participar. Pero eso sí, no elogiaré el hecho de que alguien con dos sanciones encima se lleve uno de los mayores premios del atletismo", disparó. Las dos suspensiones por doping que tuvo Gatlin en su carrera explican el rechazo popular.

Mo Farah se muda al maratón. El etíope Ibrahim Jeilan era, hasta el último sábado, el último hombre que había vencido a Mohammed Farah en los 5000 o 10.000 metros en mundiales o Juegos Olímpicos. Fue en Daegu 2011. Desde allí, todo sus carreras sólo tenían un final: la medalla de oro. Consiguió dobletes en Moscú 2013, Pekín 2015 y los Juegos de Londres 2012 y Río 2016. Ya con el oro en los 10.000 de Londres, su última carrera mundialista en pista tenía como objetivo una despedida con el quinto doblete dorado. Pero el etíope Muktar Edris se quedó con el título y privó a Farah de otra alegría ante el público británico. Tras algunos compromisos, iniciará la transición al maratón.

Ramil Guliyev, el turco que dio el golpe. Nacido en Bakú, Azerbaiján, pero con nacionalidad turca, Guliyev dio una de las grandes sorpresas del Mundial. No era el favorito ni estaba en el top-10 en los 200 metros, pero eso no influyó a la hora de entrar a la pista y quedarse con el oro en la carrera más conversada de todas, por la presencia de Van Niekerk y el polémico caso Makwala. Marcó 20s09/100 y se subió a lo más alto del podio, superando por apenas dos centésimas al favorito Wayde Van Niekerk.

Un viernes insólito. Fue la noche de las curiosidades: una keniata no vio el agua en la final de los 3000 metros con obstáculos -donde participó Casetta- y una atleta serbia no consiguió el oro en salto en largo porque su dorsal tocó la arena. Beatrice Chepkoech era una de las favoritas en la final de 3000 metros con obstáculos perdió terreno justo en la primera vuelta: al llegar a la ría, siguió de largo y tuvo que retomar para correr a todas desde atrás y finalizó cuarta. Por otro lado, la final de salto largo deparó un inusitado incidente. Cuando parecía que Ivana Spanovic estaba por conseguir la marca que la pondría en el podio, le dieron una distancia más corta. ¿Por qué? Se explicó que la identificación en su número se desprendió primero sobre la arena y eso le quitó centímetros, por lo que se quedó sin medalla.

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