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Otra del fiscal Javier De Luca: fue él quien pidió bajar la condena al violador serial

logotipo de Infobae Infobae 29/05/2014 Infobae
Conferencia Javier de Luca feria del libro 1170 16 © Conferencia Javier de Luca feria del libro 1170 16 Conferencia Javier de Luca feria del libro 1170 16

Una Cámara de Casación Penal ordenó rebajar, por "cruel e inhumana", la pena de un hombre sentenciado a prisión por 8 casos de secuestro, violación y robo.

El Tribunal Oral 16 de Capital Federal había condenado en 2011 a Fabricio Álvarez Albarracín a la pena de 50 años por secuestros, ataques sexuales y robos, cometidos contra ocho mujeres durante el año 2009.

La sentencia fue apelada de inmediato por la defensa del condenado, lo cual es normal. Lo llamativo es que en su dictamen (n°6313 del 18/11/2011) el fiscal haya coincidido con los abogados del violador serial en la calificación de "inconstitucionalidad" del monto de la pena.

Cabe aclarar que Casación confirmó la calificación de los delitos atribuidos a Álvarez Albarracín –el abuso, agravado en algunos casos- de 8 mujeres, pero ordenó, como lo pidieron la defensa y el fiscal De Luca, rebajar el monto de la pena por considerarla "cruel e inhumana" y en contradicción con pactos internacionales firmados por la Argentina.

La decisión no fue unánime, sólo la firman Ana María Figueroa y Luis María Cabral, mientras que Juan Carlos Gemignani confirmó la constitucionalidad de la pena.

Modus operandi

Álvarez Albarracín se desplazaba en una moto, supuestamente de delivery, acechando a posibles víctimas a la que interceptaba, de noche, en el momento en que ingresaban a sus casas. Allí las retenía contra su voluntad, las violaba y les robaba.

En el propio escrito en el cual el fiscal De Luca pide la rebaja de la pena, está el detalle escalofriante del modus operandi de Álvarez Albarracín, a través de uno de los casos: "... quedó fehacientemente acreditado que éste (el imputado) interceptó a la víctima en la puerta de su vivienda, por la fuerza y bajo amenazas la ingresó a su departamento, la retuvo en él y la sustrajo de algunos efectos personales", escribe De Luca.

Y el relato sigue: "Mientras la tenía privada de su libertad, tomó un cuchillo de cocina, venció la resistencia de la víctima, la golpeó, le causó heridas y luego de exigirle sexo oral la penetró vaginalmente. (...) El imputado le exigió que se lavara la vagina y mientras ella se encontraba en el baño, escuchó (el ruido de) la puerta. Ella salió del baño, percatándose de que le había sustraído un (televisor) y quiso abrir la puerta, pero el imputado la había cerrado con llave, tomó su teléfono y llamó a su novio contándole lo acontecido. El imputado ingresó nuevamente al departamento, fue al baño y la siguió amenazando..."; y así hasta que llegaron el novio y la policía, pero ya el violador se había escapado.

El propio fiscal señala en su escrito que se trata de un caso "abuso sexual con acceso carnal agravado por haber resultado un grave daño en la salud de la víctima", lo que no le impide, casi en el papel de defensor del acusado, respaldar el argumento de la resocialización.

Sin embargo, cuando cometió estos crímenes, el violador se encontraba en libertad condicional, por una condena previa, además de tener causas abiertas por las que aún no había ido a juicio.

"Va a volver a cometer esos delitos"

Pero este dictamen es coherente con el pensamiento penal de De Luca, para quien la verdadera función del Código Penal es limitar el poder punitivo del Estado. En una charla que dio en la última Feria del Libro, en defensa de la reforma del código que impulsa el Ejecutivo, dijo: "El anteproyecto (de Zaffaroni) da seguridad ante la posibilidad infinita de que alguien me castigue por cualquier cosa".

De Luca pertenece también a la corriente que considera inconstitucional la reincidencia.

Una de las víctimas de Álvarez Albarracín, hablando de espaldas a la cámara, dijo: "A mí ese hombre me arruinó la vida. No hay pena que alcance. Es un monstruo, no una persona. Yo le pido a la Justicia que se ponga un poco en mi lugar. Yo y todas las víctimas (de abusos) sufrimos una pena de por vida".

Y sobre lo que vivió en agosto de 2009, contó: "Él llegó con una moto. Ingresó a mi casa. Estuve privada de la libertad más de una hora. En ese tiempo me robó, me golpeó, me violó, me denigró como persona y me cortó con un cuchillo. Por eso no entiendo lo que decidió Casación. Él ya había cometido este tipo de delitos y va a volver a cometerlos".

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