Estás usando una versión más antigua del navegador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Papa Francisco: "Detener o expulsar a refugiados no es una solución"

logotipo de LA NACION LA NACION 21/08/2017

ROMA.- Detener y expulsar a emigrantes y refugiados no es una solución. La respuesta se articula en torno a cuatro verbos: "acoger, proteger, promover e integrar".

En medio de la peor crisis de refugiados que sacude al mundo desde la Segunda Guerra Mundial, el papa Francisco volvió a ponerse hoy del lado de los cientos de miles de emigrantes que huyen de guerras, persecuciones, desastres naturales y pobreza. Y, con el objetivo de influenciar las negociaciones en curso en las Naciones Unidas para elaborar y aprobar antes de 2018 dos pactos globales (Global Compacts), uno dedicado a los refugiados y otro a los emigrantes, llamó a un "compromiso concreto" y a "acciones específicas", para acogerlos, protegerlos, promoverlos e integrarlos.

"Cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia", recordó Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de 2018, difundido hoy por el Vaticano.

"Considerando el escenario actual, acoger significa, ante todo, ampliar las posibilidades para que los emigrantes y refugiados puedan entrar de modo seguro y legal en los países de destino", escribió el Papa, que llamó a "un compromiso concreto para incrementar y simplificar la concesión de visados por motivos humanitarios y por reunificación familiar".

Francisco alentó a que más países abran corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables, algo que ya están haciendo Italia y Francia, apoyados por la Comunidad Católica de San Egidio y la Iglesia Valdense. "Sería conveniente, además, prever visados temporales especiales para las personas que huyen de los conflictos hacia los países vecinos", indicó.

"Hay que ampliar las posibilidades para que los refugiados puedan entrar de modo seguro", dijo el Papa © LA NACION "Hay que ampliar las posibilidades para que los refugiados puedan entrar de modo seguro", dijo el Papa

Francisco, que está al frente de una sección especial que se ocupa de los refugiados del nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, advirtió también que "las expulsiones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre todo cuando se realizan hacia países que no pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los derechos fundamentales".

Subrayó, por otro lado, la importancia de ofrecer a los emigrantes y refugiados un alojamiento decoroso y de formar adecuadamente al personal encargado de los controles de las fronteras. "Las condiciones de los emigrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados, requieren que se les garantice la seguridad personal y el acceso a los servicios básicos", sostuvo. Y recordó que, en nombre de la dignidad fundamental de cada persona, "es necesario esforzarse para preferir soluciones que sean alternativas a la detención de los que entran en el territorio nacional sin estar autorizados".

En Italia y en Grecia, los únicos dos países europeos que en los últimos tiempos han abierto sus puertas a los refugiados, existen centros de identificación y expulsión de emigrantes muy parecidos a cárceles.

El Papa, que recordó que desde el inicio de su pontificado, cuando viajó a la isla siciliana de Lampedusa, intentó leer "la triste situación" de los refugiados como "un signo de los tiempos", llamó también a "proteger" a los refugiados. "Esta protección comienza en su patria y consiste en dar informaciones veraces y ciertas antes de dejar el país, así como en la defensa ante las prácticas de reclutamiento ilegal", sostuvo, aludiendo a quienes lucran con la desesperación ajena. "En la medida de lo posible, (la protección) debería continuar en el país de inmigración, asegurando a los emigrantes una adecuada asistencia consular, el derecho a tener siempre consigo los documentos personales de identidad, un acceso equitativo a la justicia, la posibilidad de abrir cuentas bancarias y la garantía de lo básico para la subsistencia vital", agregó.

Invitó luego a "promover" la inserción socio-laboral de los emigrantes y refugiados, "garantizando a todos la posibilidad de trabajar, cursos formativos lingüísticos y de ciudadanía activa, como también una información adecuada en sus propias lenguas". Destacó, además, la importancia de la reagrupación familiar, incluyendo a abuelos, hermanos y nietos, "sin someterla jamás a requisitos económicos".

Ius Soli

Finalmente, llamó a "integrar", algo fundamental "en el plano de las oportunidades de enriquecimiento intercultural generadas por la presencia de los emigrantes y refugiados". Y señaló que "el ofrecimiento de la ciudadanía, desligada de los requisitos económicos y lingüísticos y de vías de regularización extraordinaria, a los emigrantes que pueden demostrar una larga permanencia en el país", es un modo para acelerar este "largo proceso" de integración. Se metió, así, en un debate a la orden del día en Italia, donde el gobierno de centroizquierda de Paolo Gentiloni impulsa una ley de "ius soli" para que los hijos de inmigrantes regulares, nacidos en el país, puedan obtener la ciudadanía, algo rechazado por la derecha.

Se trata de la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial © LA NACION Se trata de la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial

"Insisto una vez más en la necesidad de favorecer, en cualquier caso, la cultura del encuentro, multiplicando las oportunidades de intercambio cultural, demostrando y difundiendo las «buenas prácticas» de integración, y desarrollando programas que preparen a las comunidades locales para los procesos integrativos", afirmó.

"La Iglesia está dispuesta comprometerse en primera persona para que se llevan a cabo las iniciativas propuestas", concluyó Francisco, que admitió, sin embargo, que "para obtener los resultados esperados es imprescindible la contribución de la comunidad política y de la sociedad civil". Justamente por eso, llamó a todos a apoyar las "acciones específicas" enumeradas, en vista de los dos pactos globales, uno dedicado a emigrados y el otro a refugiados, que los países miembros de Naciones Unidas se comprometieron a elaborar y aprobar antes de finales de 2018.

Más de LA NACION

image beaconimage beaconimage beacon