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Peña se mueve por todo el país como si fuera uno de los candidatos

logotipo de LA NACION LA NACION 05/08/2017

Mar del Plata, Rafaela, San Miguel de Tucumán, Santiago del Estero, Rosario. No se trata de una guía turística del país, sino sólo de algunas de las provincias y ciudades que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, visitó en los últimos siete días.

En timbreos, cenas de recaudación, entrevistas a decenas de medios y reuniones con candidatos y referentes, el principal funcionario del gobierno de Mauricio Macri ha mostrado, en las horas previas a las PASO y tal vez por necesidad electoral, una faceta inédita que lo alejó del bajo perfil que era su marca registrada desde que iniciara su carrera política, hace poco más de 15 años.

Virtual jefe de campaña nacional -responsabilidad compartida con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio-, Peña va y viene a las provincias desde Balcarce 50 sin descuidar la gestión y otra de sus preocupaciones: homogeneizar el discurso de Cambiemos, y "corregir" a aquellos postulantes que quedan en situaciones incómodas luego de alguna declaración poco feliz. Niega, como lo ha hecho siempre, que tarde o temprano le llegue a él mismo su turno de ser candidato a un cargo ejecutivo nacional, más allá de aquella lejana postulación a legislador porteño, en 2003.

"Le suma a la construcción política y el contacto con la gente te agrega perspectiva para la gestión, porque encerrado en la Casa Rosada es muy difícil", responde Peña cuando le preguntan por su nuevo rol. ¿A qué se debe que se haya sumado a los candidatos? Uno de los jóvenes funcionarios que lo acompañan en las tareas de comunicación interpreta que hay dos razones: "Por un lado, Marcos tiene una influencia y un conocimiento en el círculo rojo y la militancia muchísimo mayor que la que tenía hace unos años. Y además que se ponga al frente sirve como advertencia para que nadie se haga el distraído y pretenda trabajar menos que él". En la Casa Rosada coinciden en que el cambio es notable, aunque aseguran: "Es normal que así sea, porque ahora es el jefe de Gabinete y nos jugamos mucho en esta elección".

Las encuestas, que lee con detenimiento cada mañana y que reflejan un escenario complicado en la provincia de Buenos Aires, le marcan a Peña la necesidad de "poner el cuerpo" para conseguir "el mejor resultado posible".

Los recorridos, dicen muy cerca suyo, no se detendrán hasta el final de la campaña. Después de estar hoy en Río Cuarto, el lunes llegará el turno de Córdoba, y el martes compartirá una actividad con Horacio Rodríguez Larreta y Elisa Carrió, en territorio porteño. Expande, en todas sus apariciones, su optimismo por la marcha del Gobierno "que va en el camino correcto", como dijo ayer en Rosario.

Los lugares a visitar son seleccionados "desde el equipo nacional", dicen cerca del jefe de Gabinete. "Su prioridad es el trabajo con los nuestros", agregan cerca suyo.

Con el look barbado y menos acartonado ya definitivamente asentado, Peña reitera un discurso mucho más duro que semanas atrás con Cristina Kirchner, Sergio Massa y Florencio Randazzo, a quien considera parte "de un mismo partido y un mismo gobierno (...); nos entregaron un país con severos problemas y una provincia devastada por la corrupción, el narcotráfico y la falta de obras", enfatizó. También la emprendió contra caciques provinciales alejados de Balcarce 50, como lo hizo con Carlos Verna (La Pampa) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis), en una entrevista con el Canal 6 de La Pampa, el miércoles.

En ese rubro, el de la comunicación, Peña es desde hace rato "palabra santa". Por una suma de razones, nadie dentro de Cambiemos le cuestiona autoridad en ese rubro. Por eso fue él y no otro quien salió a "explicar mejor" las palabras del titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, que en plena campaña dejó dudas sobre la intención del Gobierno de subir, a mediano plazo, la edad jubilatoria. "A él no hace falta coachearlo, y además no tenemos tantos buenos voceros", se sinceró un funcionario nacional.

Tanto encuentro con empresarios, tanta selfie con jóvenes y discursos "de barricada" contra los rivales de Cambiemos en encuentros con tropa propia agigantan los rumores. ¿Candidato en 2019 o 2023? Él mismo lo definió horas atrás ante sus íntimos como un "delirio", aunque muchos lo ubican en ese selecto lote de posibles, además de Macri (si va por su reelección) y María Eugenia Vidal. "No va a ser candidato nunca", afirma un funcionario que lo conoce bien, aunque su "casi" postulación como compañero de fórmula de Macri en 2015 (finalmente la designada fue Gabriela Michetti) tenía el visto bueno del consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba y un guiño del propio Presidente, quien lo sigue considerando sus "ojos y oídos en el gabinete", junto a los coordinadores Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.

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