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Pese a la caída del dólar, el BCRA advierte que podría subir las tasas

logotipo de LA NACION LA NACION 17/08/2017

Como con cada invitado al que le tocó presentar, Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores, había sido elogioso al extremo. Pero cuando alabó al presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger , fue el propio funcionario el que moderó el entusiasmo. "Felicíteme cuando tengamos una inflación del 5%", dijo al subir al escenario del Four Seasons.

Fue el único momento en el que se apartó del libreto. Como en todas sus apariciones públicas, Sturzenegger leyó su discurso. Previamente, esa nota había sido distribuida entre el nutrido público que celebraba el Día de la Exportación. Recomendaciones del estricto equipo de comunicación de la entidad, fuego y furia que sufrió en carne propia el ex director Pedro Biscay semanas atrás.

Pese al péndulo del "dólar electoral" en las últimas semanas, el presidente del BCRA ratificó que su principal preocupación continúa siendo la marcha de la inflación y confirmó que podría volver a aumentar las tasas si la suba de precios persiste. Sturzenegger recalcó que la correlación entre la tasa de devaluación mensual y la inflación mensual "se desplomó", situación que varios analistas privados daban casi por hecho para este mes. Además, pese a enumerar las virtudes de la flotación libre del tipo de cambio, reafirmó que se guarda la posibilidad de intervenir en el mercado ante "movimientos disruptivos".

El presidente del BCRA recordó que el 2 de marzo el banco comenzó un ciclo de contracción monetaria. "La persistencia de la inflación núcleo nos convenció de que debíamos seguir firmes en esa postura, y de hecho el día de hoy creemos que es indispensable mantenerse para acercar la desinflación a los valores que buscamos", afirmó el economista. "El 1,4% y 1,2% de inflación mensual de mayo y junio volvieron a dar indicios alentadores, lo que llevó la inflación interanual a 21,7%, la menor en siete años. Julio, por otro parte, registró una suba de 1,7%. Y aunque la interanual siguió cayendo, para llegar a 21,4%, es un número que no deja satisfecho al BCRA, aun sabiendo que fue un mes en el que gran parte de los aumentos fueron decisiones sobre precios regulados. Tampoco nos satisface que la inflación de los últimos tres meses haya retornado en términos anualizados a un valor cercano al 18%", leyó Sturzenegger, y estimó: "Por ello, hacia adelante, el BCRA persistirá en su posición restrictiva y la intensificará de ser necesario para llegar a fin de año a niveles cercanos al 1% mensual". Con esa meta, espera el banco llegar a un objetivo fijado en 2018 en 10%.

Con relación al vínculo entre el peso y el dólar en los últimos tiempos, Sturzenegger indicó que "la correlación entre tasa de devaluación mensual y la inflación mensual se desplomó notoriamente desde diciembre de 2015". Según sus propios datos, entre 2011 y 2015 la correlación entre ambos fenómenos era de 73%. Desde 2015, al día de hoy se ubicó en torno al 18%. Pese a esos números, varios economistas privados indicaron que es probable que los movimientos del dólar impacten parcialmente en el dato de inflación de agosto.

El presidente del Central destacó que el tipo de cambio "no será un ancla para bajar la inflación". Esto último fue música para los exportadores, que escuchaban desde las 9 de la mañana algunos datos no tan alentadores. Por caso, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, había admitido que el año podría cerrar con un rojo comercial de US$ 5000 millones; Marisa Bircher había señalado que los desafíos en el debate con la UE serán las negociaciones sanitarias y de propiedad intelectual, mientras Horacio Reyser intentaba tranquilizar al auditorio señalando que el sector industrial tendría en esa puja desgravaciones graduales de hasta 10 años, plazo suficiente para una "reconversión".

Entonces, el secretario de Comercio, Miguel Braun, criticó las "voces del desánimo" que afirman que no pueden competir y que reclaman ayuda [del Estado]. Afuera, en el pasillo, un confeccionista de sábanas de Tierra del Fuego pedía financiamiento barato a los enviados de Marcos Peña, y algunos bodegueros, mejoras de tres puntos en reintegros. Fue entonces cuando alguien nombró el Plan Productivo Nacional en el auditorio. Afuera se oyó un estruendo de platos. "Se cayó el plan", bromeó en voz baja uno de los vicepresidentes de la UIA entre el público.

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