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"Piensan que soy familiar de Zannini y me ofrecen protección"

logotipo de Infobae Infobae 06/04/2014 Rodrigo Duarte
Eduardo Zanini NS 1170 2 © Eduardo Zanini NS 1170 2 Eduardo Zanini NS 1170 2

-Carlos Zannini es un hombre que cultiva el bajo perfil y que ha pasado la mayor parte de su tiempo en la Casa Rosada siendo un completo desconocido para la mayoría de los argentinos ¿Fue difícil recolectar información de alguien tan reservado? -Fue como armar un rompezcabezas básicamente, porque se desconocía absolutamente todo acerca de su vida, en especial toda ese tramo previo a ocupar cargos públicos. Hay obviamente un período más conocido, que arranca cuando asume en 2003 la Secretaría Legal y Técnica en la presidencia de Néstor Kirchner. También está toda su carrera como legislador provincial, ministro de Gobierno, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz, de eso también hay muchos registros. Lo verdaderamente difícil fue reconstruir su infancia y toda su vida de Córdoba en los años 60 y 70, que culminan con sus años en prisión. -¿Qué fue lo que más le sorprendió descubrir de ese período? -Bueno, él proviene de un hogar muy humilde en Córdoba, así que me sorprendió en un punto cómo él pudo sobreponerse a las limitaciones innegables que provoca un origen tan desfavorable y convertirse en uno de los hombres más poderosos del país. Esa trayectoria es sorprendente. Habla de un hombre con mucha determinación, capacidad y ambición. También me sorprendió que no sea alguien propenso a hablar sobre sus tres años como preso político durante la dictadura, en especial considerando como el kirchnerismo ha explotado esas tragedias. -La tesis del libro es que Zannini es el verdadero creador del kirchnerismo. ¿Podría justificar esta afirmación? -Esa fue la conclusión a la que llegué cuando terminé de escribir el libro. Yo arranqué pensando que iba a ser una biografía dura de Zannini, pero me di cuenta que era más que era el asesor jurídico del kirchnerismo, era su verdadero estratega. Por ejemplo, él redactó la reforma constitucional de Santa Cruz del 98 donde se elimina la cláusula de la reelección por única vez y se impone un artículo por el cual el gobernador puede ser elegido indefinidamente. Esto fue el Kirchner Eterno en Santa Cruz que gobernó por tres mandatos, y después iba a ser Cristina Eterna y el "vamos por todo". Esta concepción de poder ilimitado le pertenece. -¿Y cómo influye su formación como cuadro de la izquierda radical en el presente? -En un aspecto, todo esa formación marxista-leninista- maoísta, que era la variante de aquellos muchachos de Vanguardia Comunista a la que él adhería, quedó atrás cuando llegó a Río Gallegos luego de salir de la cárcel y tuvo que acercarse al Partido Justicialista. Pero se trató de una movida pragmática, no le quedaba otra opción si quería empezar de nuevo y hacer junto a Néstor una carrera que apuntara al poder. Por otro lado, como digo en el libro, el kirchnerismo es un proyecto de banderas de peronismo nacional pero con un núcleo de estructura estalinista, así que esa doctrina autoritaria y poco democrática no la abandonó del todo. -Néstor Kirchner solía decirle a Zannini que era más cristinista que él. ¿Cómo era su relación con el ex Presidente? -La relación política entre Kirchner y Zannini era excelente. Él también fue su secretario de Legal y Técnica, por lo que tenía que estar dos o tres horas diarias con el presidente en su despacho con la firma de las leyes, de carpetas y decretos. Siempre se dice en Casa de Gobierno que si se equivoca el secretario legal, se equivoca el Presidente, por lo que necesariamente tiene que ser un vínculo de confianza. Lo que sí no tenían era esa afinidad personal que tiene Zannini con Cristina. Es sabido que cuando Néstor falleció, Zannini también la contuvo emocionalmente, fue muy importante para ella en ese momento, y todavía lo sigue siendo.       Eduardo Zanini NS 1170 3 -¿Y cómo es su relación con Máximo? Cuando Cristina tuvo problemas de salud el año pasado, se decía que el hijo de la Presidente pensaba que él no la había cuidado lo suficiente. -Sí, eso es verdad, pero más allá de las tensiones que pueden surgir en esos momentos calientes, Máximo y Zannini se tienen un gran respeto y hasta afecto mutuo, no hay un enfrentamiento entre ellos. Varios lo han escuchado decir a Zannini: "No lo toquen a Máximo". -Usted se ha pasado el último año investigando a Zannini. ¿Es verdad que es un funcionario honesto, que no ha robado? -Patrimonialmente, él no tiene ninguna mancha. Posee una casa en Río Gallegos, una camioneta, la casa familiar en Córdoba que es muy pequeña. En su declaración no figura nada más que lo que puede respaldar con sus ingresos en la función pública. Su mujer, Patricia Alsúa, que es de una familia tradicional de Rio Gallegos, ha heredado algunas propiedades en Capital, un campo en San Luis. En ninguno de los dos casos puede rastrearse algún tipo de testaferro. -Sin embargo, usted cuenta en el libro algo que dijo una vez De Vido, quien aseguró que él era socio de la empresa Electroingeniería... -Sí, eso es algo que le sucedió a un amigo personal mío, quien se sentó con el ministro de Planificacion, que desconfía y no le tiene simpatía a Zannini, un sentimiento que es mutuo. De Vido le dijo en referencia a Zannini: "Ese que no hable que es socio de Electroingeniería". Textual. Electroingeniería, por supuesto, es una empresa que es contratista del Estado en energía, obra pública, que ha comprado medios de comunicación y los ha transformado en ultraoficialistas... Pero es una acusación que provino de De Vido, que es su enemigo. -De todas formas, en las últimas semanas Zannini se ha visto involucrado en un escándalo por el allanamiento frenado por el juez Oyarbide a instancias del pedido de su número dos, Carlos Liuzzi. -Así es, y Liuzzi aparece en mi libro, el subsecretario de Legal y Técnica, con un perfil absolutamente distinto a Zannini. Un hombre que fue investigado, casualmente por Oyarbide, por enriquecimiento ilícito, que ha amasado una fortuna considerable desde su llegada a la Casa Rosada en el 2003, con departamentos en Puerto Madero, campos en Mendoza, un spa de lujo con su mujer. Alguien con un gusto por la ostentación, y el dinero, claramente. -¿Puede haber actuado Liuzzi todos este años de esa manera que a todas luces parece irregular sin la protección de Zannini? -No, claramente no. -¿Cree que ha menguado la influencia de Zannini sobre Cristina Kirchner tras este escándalo? No, de ninguna manera. Si hay algún fusible, va a ser Carlos Liuzzi, al que se dice que ya le habrían pedido la renuncia y están esperando un momento de mayor tranquilidad política como para desplazarlo. Pero Zannini no va a pagar por esto, es el hombre de confianza de Cristina. Si hasta incluso a pocos días que el escándalo había explotado, la presidente lo hizo hablar junto a Kiciloff ante el Senado por la estatización de YPF. Esa fue claramente una señal de respaldo. -Ya que menciona su presentación en el Senado, ¿qué piensa de que Zannini se haya largado a llorar ese día? -Lo del llanto de YPF no me lo creo nada. Cuando en el 91 Domingo Cavallo privatizaba YPF, algo que tuvo consecuencias catastróficas para su provincia, él ya era ministro de gobierno y no lloró ni una lágrima, ¿así que cómo voy a creer realmente que ahora lo emocionan las historias de vida de los ex obreros? Es todo acting político. -¿ Y tiene Zannini ambiciones políticas para el 2015? Porque en los últimos meses ha levantado su perfil, e incluso ha sido el orador principal en algunos mítines kirchneristas. -No, yo creo que no. Su destino está atado al de la Presidenta, que se irá a su casa el próximo año y él con ella. Por más que el oficialismo se decida por un candidato u otro, Zannini se retira definitivamente de la escena política. -Por último, quiero preguntarle por la similitud entre sus apellidos. ¿Esa coincidencia ha provocado confusiones al pensar que usted es su pariente? -Sí, desde luego, incluso una vez hace mucho años durante una entrevista con Néstor Kirchner poco antes a que fuese Presidente él me hacía bromas al respecto. Y así muchas. A Julio Piumato en un asado en el que yo estaba le dijeron que yo era el primo de Zannini y al final de la velada me dijo que si tenía cualquier problema judicial fuese a verlo. Esta "protección" me la han ofrecido muchos sindicalistas o funcionarios, pensando que somos familiares. Pero no se trata de una lógica kirchnerista, es la lógica del poder en la Argentina. El poder periférico siempre quiere servir al poder central. El creador. Carlos Zannini, el verdadero cerebro del kirchnerismo, de Eduardo Zanini (Editorial Planeta)

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