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Quino, el padre de Mafalda: "A los premios uno llega ya cansado"

logotipo de La Tercera La Tercera 24/05/2014 http://www.latercera.com
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Mafalda cumplirá en septiembre 50 años. Quino, el padre de la criatura, también llamado Joaquín Salvador Lavado, tiene 81 años. Y su esposa, Alicia Colombo, 82. Se casaron cuando aún quedaban cuatro años para que naciera Mafalda. El miércoles llegaron juntos a una conferencia con periodistas españoles, celebrada en el porteño barrio de San Telmo. A Quino le preguntaron qué diría Mafalda sobre el premio Príncipe de Asturias que acababa de ganar y dijo que no tenía la menor idea. Le preguntaron a quién se lo dedicaba y entonces no lo dudó un segundo: "A Alicia. Ella fue la que me animó a contestar las propuestas de editores de Italia. Y así se comenzó a publicar Mafalda en Europa. Ella se encargaba también de la distribución en los diarios del interior de Argentina y de Latinoamérica".

"No me esperaba este premio", dijo el ilustrador. "Me sorprende que con los dibujantes que ha tenido siempre España me toque a mí esto. He tenido la suerte de haber conocido a Antonio Mingote, a El Perich, a Summers, a Chummy-Chummez[horizontal ellipsis]". Después confesó: "A los premios, como dijo no me acuerdo quién, uno llega cansado. No es que los desprecie ni mucho menos. Al contrario, a uno lo halaga".

Quino, vestido con pantalones, jersey y chubasquero negros, contó que Mafalda es un personaje universal porque así era el ambiente que le tocó vivir en su infancia. "Yo nací en Mendoza, pero me crié en el Mediterráneo; porque el carnicero era español, el verdulero era italiano, el que vendía el pescado era... El verdulero se paraba frente al zaguán de la casa y decía: '¡traigo el sol y la luna de los tomates!'. Ya teníamos a García Lorca ahí. Y todo era así. Había un sirio-libanés que decía: 'vendo quejel para que los ojos luzcan lindos y preciosos'. Hasta ir a la escuela primaria en mi casa se hablaba andaluz".

Hasta hoy, Quino sigue recibiendo cartas de niñas que viven en pueblos de provincias argentinas que dicen que gracias a Mafalda se han enterado de que en el mundo también existen China o Vietnam. Y cree que eso se debe a que el entorno en que se crió estaba muy politizado. "Mi abuela era comunista y mis padres eran republicanos, pero no comunistas. Eran unas discusiones... A esto contribuía el cine, donde se pasaban los discursos de Musolini, Churchill ([horizontal ellipsis]). Cuando yo apenas tenía cuatro años empieza la Guerra Civil española. En casa se vivió como una tragedia personal, encima como la perdimos[horizontal ellipsis] Mis padres no eran religiosos. Así es que cuando en la época de Perón se puso la religión en los colegios, yo era el único que me pasaba la hora en el recreo dándole patadas a una piedra. No había alternativas. Y esa politización me llevó a interesarme por todo lo que pasaba en el mundo".

De todas formas, a él mismo le sorprende haber dibujado hace 40 años una situación sobre israelíes y palestinos. "Pero esto se debe a que los problemas del mundo no han cambiado", señala. Apenas creó Mafalda tuvo problemas con la censura. "Cuando llegué de Mendoza a Buenos Aires con mi carpetita era la época de Perón. Y ya me decían: 'mirá, pibe, militares no, chistes contra la familia, no[horizontal ellipsis]'. Y en España, cuando nació Mafalda por primera vez, no recuerdo si era en el 73, se publicó con una tira que decía 'sólo apta para adultos".

Quino cuenta que ha ido perdiendo poco a poco la vista, que la última tira la pintó en 2006, que en la última película que fue a ver, Casi un gigoló, no pudo leer los subtítulos. Comenta que hace poco estuvo ingresado un par de días en París y unos cuatro en Buenos Aires y que le quedó cierta confusión con las horas. Pero se las arregla para contar tanto lo triste como lo más alegre, como sin darle demasiada importancia. Y cuando se quiere dar cuenta tiene a una docena de periodistas riéndose con sus comentarios.

Recuerda que en su casa, entre tantas discusiones políticas, nunca faltó la risa. "Tuve la inmensa suerte de tener una familia andaluza donde había mucho sentido del humor. También había guitarristas, pintores[horizontal ellipsis] Yo tenía un tío dibujante en Mendoza que dibujaba los avisos de los cines. El copiaba a Clark Gable, Gary Cooper[horizontal ellipsis] En mi casa era muy común dibujar. Me alegra que España me haya dado un premio que me remite a mi familia", comenta.

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