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Santa Cruz: el kirchnerismo lucha por sobrevivir a una crisis inédita

logotipo de LA NACION LA NACION 21/08/2017

RÍO GALLEGOS.- Tras 26 años en el poder, la liturgia kirchnerista hoy se encuentra reducida a la Parrilla NK Ateneo, donde Rudy Ulloa, el amigo y secretario de Néstor Kirchner, le rinde tributo en cada rincón. Allí los recuerdos de un pasado cercano no trasuntan el presente crítico que atraviesa el legado que le toca gestionar a Alicia Kirchner, un reflejo pálido del poder férreo que supieron ostentar.

Ni el apellido salvó a la gobernadora de la debacle que atraviesa la provincia.

Tras las PASO, el kirchnerismo palpita momentos críticos en su cuna, no sólo por la alicaída gestión de Alicia Kirchner y la soledad que la rodea a la hora de gobernar, sino porque el poder político que supo ostentar hoy empalidece y vive quizá su peor momento desde que Néstor Kirchner falleció.

No hubo en veinte años tantas protestas juntas como las vividas en lo que va de 2017, que tuvo su momento de mayor tensión la noche en que la gobernadora y su cuñada Cristina Kirchner quedaron atrapadas en la residencia oficial de gobernadores. Afuera, cerca de 500 personas convocadas por las redes coreaban el ya escuchado "fuera, fuera, fuera".

Desde entonces, Cristina no ha vuelto demasiado a Santa Cruz, ni siquiera a votar el domingo pasado. Ni ella, ni su hijo, el diputado Máximo Kirchner, y menos aún la gobernadora se involucraron en la campaña, para no quedar asociados a una derrota que les propinara otro estiletazo. Sólo en El Calafate, "el lugar en el mundo" de la ex presidenta, el kirchnerismo se impuso con el 61%, unos 4451 votos de diferencia con Cambiemos.

Quizás por ello el mensaje "estamos más vivos que nunca", que un funcionario cercano a la gobernadora les envió a periodistas amigos por WhatsApp la noche de las elecciones, sonaba a alivio. Los más de 16 puntos de diferencia que le había sacado Eduardo Costa, el candidato de Cambiemos, eran para ellos poca diferencia. Sabían que podía haber sido peor. Lógica rara la del kirchnerismo.

Sin embargo, quienes lo conocieron desde adentro pueden intentar explicarlo: "Con la provincia incendiada, con la dirigencia sindical activada, con la educación paralizada y aun así sacas el 30%, es para alegrarse", razona el ex gobernador Daniel Peralta, que cosechó 12.000 votos, el 7% del padrón, y se posicionó como el tercero entre los candidatos a senador mas votados.

Peralta fue gobernador entre 2007 y 2015, un peronista con gran llegada a los sindicatos que Kirchner necesitó para calmar el profundo enojo social que empezó a gestarse en 2007 con una larga huelga docente. Cogobernó con el kirchnerismo y la alianza con Cristina se rompió en diciembre de 2011.

La diputada radical Roxana Reyes se erigió como la figura de estas últimas elecciones al destacarse como una de las mujeres más votadas del país. Encabezó la lista a diputados que llevó Cambiemos y el presidente Mauricio Macri la nombró, junto a Eduardo Costa, la noche de los festejos. "Sentí una enorme responsabilidad esa noche, ya que eso habla de cómo nos debemos plantar ante una situación de tanta crisis como vive Santa Cruz", afirma a LA NACION.

Es la tercera vez que Costa gana en las categorías legislativas, pero hasta ahora la gobernación le fue esquiva.

Mientras tanto, el presente aquí se discurre en la agonía de una administración que no da visos de reacción. Con el conflicto docente se perdieron más de 100 días de clases, y por ahora la resolución parece depender más del gobierno nacional que de Alicia Kirchner.

Octubre está lejos y en septiembre el kirchnerismo recibirá en la Legislatura una avalancha de firmas que piden por el juicio político de la gobernadora.

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