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Sanz reapareció y alertó sobre las corporaciones

logotipo de LA NACION LA NACION 28/08/2017

Ernesto Sanz es un arquitecto político no sólo por haber fundado hace dos años Cambiemos, junto a Mauricio Macri y Elisa Carrió; tal vez su mayor capacidad es saber leer la coyuntura política y, a partir de ella, señalar el camino a seguir. Tras el triunfo del oficialismo en las primarias -que, descuenta, se repetirá en octubre-, este dirigente radical está convencido de que el presidente Macri está ahora en condiciones de ejercer el poder para disciplinar las corporaciones, que, a su juicio, "enferman a la Argentina".

"El país está viciado por las corporaciones de todo tipo, políticas, judiciales, económicas. La única forma de disciplinarlas es por medio del ejercicio del poder puro y duro. En este país, las corporaciones sólo te respetan si observan que hay un gobierno que ejerce el poder. Y Macri lo está ejerciendo", enfatizó Sanz, en diálogo con LA NACION.

El dirigente mendocino, de acceso fluido a la Casa Rosada, exalta dos ejemplos recientes: uno, la apertura del juicio político al camarista Eduardo Freiler, cercano al kirchnerismo y acusado de enriquecimiento ilícito. En una jugada polémica, el oficialismo en el Consejo de la Magistratura apuró el trámite sin esperar la incorporación del nuevo consejero kirchnerista, el senador Mario Pais. La otra muestra de ejercicio de poder fue, a juicio de Sanz, el despido del gabinete de Ezequiel Sabor, viceministro de Trabajo, y de Luis Scervino, el superintendente de Servicios de Salud, ambos identificados con sectores gremiales que participaron de la movilización contra el Gobierno el martes pasado.

"Fueron dos mensajes contundentes del Gobierno a dos corporaciones, la judicial y la sindical", elogió Sanz.

Según el ex senador mendocino, el triunfo de Cambiemos en 2015 significó una bisagra, un nuevo punto de partida respecto del kirchnerismo. Pero, por su condición de minoría tanto en el Congreso como en las provincias, el Gobierno estuvo sometido a prueba durante dos años. Hasta las elecciones primarias del mes pasado: según Sanz, estos comicios fueron el "ballottage del ballottage", en los que el electorado ratificó el rumbo y empoderó al Gobierno.

Sanz descuenta que en octubre el Gobierno mejorará los resultados de agosto. "Quiero ser prudente, pero se avizora un resultado mejor por una cuestión matemática: en las primarias predomina la dispersión del voto; en muchas ciudades y pueblos compitieron varias listas y esto provoca dispersión. En cambio, en octubre la dispersión se traducirá en polarización y eso beneficiará al Gobierno", vaticinó.

Aconseja, no obstante, no caer en los mismos errores del pasado. "Uno de los errores en el arranque del Gobierno fue confiar en que, por el solo cambio de signo político, iban a suceder naturalmente muchas cosas positivas para el país, como por ejemplo la tan prometida lluvia de inversiones. Esto no sucedió. Por eso no deberíamos cometer el mismo error: los hechos positivos sólo se generan si se ejecutan acciones políticas concretas que se traduzcan luego en acuerdos políticos", advirtió.

El ex senador radical alude a las tan mentadas reformas estructurales -tributaria, laboral, previsional- que planea el Gobierno para después de las elecciones. "Es un imperativo llevar adelante estas reformas. La Argentina estuvo orillando demasiado tiempo sin abordar los problemas estructurales; ahora, tras el resultado electoral, el Gobierno está en condiciones de liderar una convocatoria a todos los sectores para discutir estos temas. Si hubiésemos perdido las elecciones, habríamos tenido que hacer igual esa convocatoria, pero con menos fuerza y peleándonos todos contra todos pensando en 2019", explicó.

El rol de la UCR

Sanz sostiene que en el diseño de las reformas estructurales el radicalismo debe tener un rol protagónico, una participación activa previa al envío de los proyectos de ley al Congreso. "La UCR tiene experiencia y una visión global de la política. Una vez concluida la etapa técnica de las reformas, la UCR debería ayudar a la articulación final de las iniciativas", sostiene. Y puso como ejemplo el proyecto de ley de presupuesto 2018, que el Gobierno presentará el 15 del mes próximo. Un mes antes de las elecciones generales de octubre.

"Debemos presentar una iniciativa articulada políticamente para evitar costos políticos innecesarios días antes de las elecciones. Hoy la oposición se presenta dividida; no deberíamos darle una excusa para que se unifique", aconsejó.

En el radicalismo, empero, hay sectores internos disconformes con el papel pasivo que, a su juicio, adopta el partido frente al predominio de Pro en el Gobierno y en la toma de decisiones. Dirigentes de la talla de Ricardo Alfonsín, por caso, o Juan Manuel Casella le achacan a Sanz esa actitud genuflexa de la UCR.

"Cuando asumió el poder, Cambiemos era como un bebé recién nacido; había que darle los máximos cuidados por lo frágil que era. Cualquier actitud disruptiva de la UCR hubiera sido letal para la coalición. Ahora Cambiemos es un chico más fortalecido; empieza otra etapa. Una etapa que merece un debate interno más profundo y una participación más activa de los socios. Y el radicalismo está por demás bien parado, con bloques parlamentarios robustos y protagonistas territoriales en varios puntos del país. Y a quienes todavía no están convencidos, que miren y comparen dónde está parada la UCR y dónde están Sergio Massa, Martín Lousteau, Margarita Stolbizer y el socialismo en Santa Fe", desafió.

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