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Silicon Valley: un despido dispara el debate sobre sexismo y libertad de opinión

logotipo de LA NACION LA NACION 23/08/2017

Las firmas líderes de Silicon Valley celebran las conmociones, pero no los empleados que las provocan. Google se ha encontrado en el centro de una controversia luego de que un ingeniero de sistemas anónimo, que más tarde se supo es el joven graduado de Harvard James Damore, publicó un memo de diez páginas en dos redes internas de la compañía donde explicaba por qué hay tan pocas mujeres en los escalones superiores del sector tecnológico.

En vez de sexismo apuntó a factores "biológicos", tales como el supuesto mayor interés de las mujeres por la gente y su predisposición a la ansiedad y el estrés en el trabajo. Al promover la diversidad de género, acusó, Google silencia a la gente cuyos puntos de vista políticos difieren del liberalismo que es mayoritario en California.

La insinuación de Damore de que la pequeña porción de la fuerza laboral de Google que es femenina y trabaja en roles relacionados con tecnología puede no ser adecuada para esa tarea provocó una conmoción dentro y fuera de la compañía. Google estaba en un brete. Es campeona de la libre expresión y el acceso a la información, por lo que muchos se preguntaban cómo manejaría a un empleado que se había quejado de que Silicon Valley es intolerante a puntos de vista políticos diferentes.

La respuesta llegó el 7 del actual, cuando Google lo echó. Sundar Pichai, su patrón, dijo que partes del memo de Damore violan su código de conducta y hacían que el medio laboral fuera hostil para las mujeres. Actuar de manera rápida era importante para la firma, que ha estado bajo investigación del departamento de trabajo desde abril por discriminación contra las mujeres, según se dice, pagándoles menos que a los hombres.

Cuatro quintos de los roles relacionados con tecnología de Google siguen ocupados por hombres y el 91% de sus empleados son blancos o asiáticos. La firma probablemente sintió necesidad de asegurar a sus empleadas y trabajadores de grupos étnicos y sexuales minoritarios que toma en serio la diversidad. En los últimos meses, Silicon Valley ha estado asediada por casos probados de sexismo contra mujeres en el trabajo y el acoso sexual de empleadas. Hasta ahora Uber es la que ha llevado la peor parte: en los últimos meses perdió a la mayoría de sus ejecutivos, incluyendo su patrón, Travis Kalanick.

Aunque Google hubiese preferido retar a Damore en vez de echarlo, en la práctica hubiese sido difícil retenerlo. Mujeres u otros se hubiesen quejado de la incomodidad que les provocaría trabajar a su lado o lo hubiesen denunciado y podrían haber lanzado acusaciones contra Google por emplear a alguien irrespetuoso de sus colegas y de los valores de la firma.

Pero no dar importancia al memo de Damore sería no percibir el verdadero carácter de Silicon Valley y las maneras en que podría cambiarse. La mayoría de los tecnólogos allí lo considera una oveja negra, pero él expresó ideas que algunos programadores hombres tienen aunque nunca las expresen en voz alta. "Me costaría nombrar una persona en Google que estaría en desacuerdo con el 100% de lo que escribió", dice una mujer de Google.

Y si bien muchos de los asertos del memo son risibles, tales como la idea de que las mujeres no son programadoras porque están menos intrigadas por las "cosas" que los hombres, otros tienen más sentido. Uno es que las iniciativas de diversidad podrían ser más transparentes. Las firmas hoy en día se limitan a publicar cifras anuales sobre la composición de su fuerza laboral. Las compañías de todos los sectores podrían hacer un mayor esfuerzo por cuantificar cómo van sus iniciativas.

El argumento general de Damore de que Silicon Valley es bastante tolerante de la diversidad racial y de género pero intolerante de la diversidad de opinión es el más poderoso. En el sector tecnológico liberal los conservadores que expresan sus opiniones son tan escasos e impopulares como los teléfonos fijos. Cuando Peter Thiel, un destacado capitalista de riesgo, respaldó a Donald Trump en la campaña presidencial de 2016, fue condenado por muchos de sus pares. Hay similares vientos de intolerancia barriendo las universidades liberales de EE.UU., donde los oradores conservadores se enfrentan a protestas o ven canceladas sus apariciones.

Damore ha dicho que podría demandar a Google por infringir su derecho a la libre expresión, aunque esto puede no llegar demasiado lejos. El derecho a la libre expresión de los estadounidenses está protegido por la Constitución, pero no existe legalmente en el trabajo, aunque muchos no entienden esa distinción. En California, como en la mayoría de los estados, la gente es empleada "a voluntad", por lo que puede ser echada rápidamente si su conducta viola las políticas de la compañía.

Por cierto que Damore es idolatrado por quienes lo apoyan. El movimiento de la llamada Alt Right (derecha alternativa) en EE.UU. está celebrando su franqueza. Algunos miembros han iniciado una campaña de crowdfunding para sostenerlo en caso de que demande a Google y fracase. Otros se preguntan si el momento en que publicó su memo -en el calor del verano cuando tenía certeza de recibir la mayor atención- fue elegido cuidadosamente. Antes de ser echado, Damore presentó una queja ante la Dirección Nacional de Relaciones Laborales de EE.UU. que pocos empleados pensarían en hacer sin asesoramiento legal, asegura la abogada laboralista Pamela Sayad.

El despido de Damore puede ir desapareciendo de las noticias, pero el debate sobre el género en la tecnología probablemente se intensifique. Entre los que están bajo fuego por su trato a las mujeres se incluye no sólo Uber, sino también varias fondos de capital de riesgo, acusados de inculcar sus culturas dominadas por el machismo a las compañías nuevas que financian. El otro efecto será profundizar el debate sobre libertad de expresión en el trabajo. Google puede haber actuado de manera acertada para sus empleadas y su imagen pública, pero no ha respondido satisfactoriamente la pregunta de cómo debe manejarse a los que expresan opiniones controvertidas en el trabajo. Mucha gente notará que una compañía que es conocida por su pensamiento audaz y fuera de todo esquema eligió imponer a rajatabla su manual del empleado.

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